10-03-2026, 01:36 PM
Pegasus regresa a su posición como Maestro del duelo mientras saca del bolsillo interior de su chaqueta una pequeña botella de cristal que contiene un líquido verde brillante. La abre y bebe todo el contenido de un trago, luego utiliza unas vendas para curarse el espadazo que le había pegado Uker ayudándole a estabilizar su respiración y a que el temblor de las piernas desaparezca – “Activo mi carta mágica: Poción de la Sabiduría.” – sonríe una vez de vuelta en su lugar, dirigiéndose a todos los presentes en la cubierta del barco – “Me permite usar objetos curativos durante el turno.” – guarda la botella vacía y se limpia la sangre de la boca con la manga.
Kiyoshi, por su parte, haciendo gala del uso de sus poderes legendarios del mundo en el que habita, se seca la cara mientras las burbujas de la Awa Awa no Mi desaparecen en el aire helado. La borrachera, al igual que las burbujas, se disipa por completo y su cabeza vuelve a estar clara y plena. Levanta su rifle con seguridad y apunta directo al pecho de Pegasus. Cuando dispara, la bala perforante vuela en línea recta atravesando los veinte metros que los separan hasta impactar en el esternón del dueño del casino, exactamente donde él disparó a Kiyoshi momentos antes. Eros avanza con paso tambaleante por culpa del alcohol, pero certero, baja a Varo de sus hombros con cuidado y se posiciona al costado de Pegasus. Finta con la zurda para distraerlo, aunque es completamente innecesario pues Pegasus no se mueve de su lugar respetando sus propias reglas, y detona todos los dedos de la derecha contra el pecho del dueño del casino. Uker salta cerrando la distancia en un instante y aterriza frente a Pegasus con la katana ya en movimiento. La hoja se mueve de izquierda a derecha en un parpadeo, el corte horizontal atraviesa el torso bajo los hombros. Pegasus sonríe con esa misma expresión de diversión real que ha mantenido toda la noche antes de dirigir su mirada hacia Kiyoshi y decirle – “Admiro su comprensión del juego, doctor Maeda. La Awa Awa no Mi como carta de campo. Brillante. Verdaderamente una caricatura de genialidad.” – aplaude dos veces con lentitud, cada palmada resonando sobre la cubierta nevada.
Kiyoshi y Varo intercambian posiciones según la mecánica de Sacrificio de Monstruos, el mink camina hacia donde estaba el médico y se coloca a dos metros del borde de la cubierta mientras levanta los brazos como columnas frente a su rostro y tensa todo el cuerpo preparándose para recibir el contraataque. Kiyoshi retrocede hacia donde estaban los monstruos dejando que Varo tome su lugar como blanco. Pegasus saca sus dados del bolsillo y los lanza sobre la nieve. Ruedan y se detienen mostrando dos, dos y uno – “Mi turno. Primero también utilizo despolimerización en Joe y Tristan para luego atacar.” – señala a Varo con el dedo extendido – “Joe, Tristan, Mai, ataquen sin piedad a nuestro peludo sacrificio Mink.” – Mai se incorpora con dificultad mientras los espasmos musculares de la Maldición Lamia todavía la sacuden. La sangre empapa completamente su vestido morado y toma el látigo con mano temblorosa pero determinada a cobrarse venganza contra uno de los tres culpables de su estado actual. Avanza hacia Varo antes de que el látigo vuele horizontal golpeando el brazo izquierdo del mink con un ataque simple. Joe y Tristan se separan deshaciendo la polimerización de Tris Ton. Joe camina hacia Varo y levanta el hacha con ambas manos por encima de su cabeza y la baja en diagonal buscando el hombro derecho del mink con toda su fuerza. Tristan toma su arco y coloca una flecha en la cuerda lanzándola de tal forma que traza un arco perfecto hacia Varo. Pegasus observa desde el fondo de la cubierta con la sangre todavía goteando de sus múltiples heridas, pero mantiene esa sonrisa perpetua en el rostro – “Su turno, doctor Maeda.” – mientras en su mano muestra 5 cartas del casino Pegasus y su diminuto den den mushi busca conexión.
Kiyoshi, por su parte, haciendo gala del uso de sus poderes legendarios del mundo en el que habita, se seca la cara mientras las burbujas de la Awa Awa no Mi desaparecen en el aire helado. La borrachera, al igual que las burbujas, se disipa por completo y su cabeza vuelve a estar clara y plena. Levanta su rifle con seguridad y apunta directo al pecho de Pegasus. Cuando dispara, la bala perforante vuela en línea recta atravesando los veinte metros que los separan hasta impactar en el esternón del dueño del casino, exactamente donde él disparó a Kiyoshi momentos antes. Eros avanza con paso tambaleante por culpa del alcohol, pero certero, baja a Varo de sus hombros con cuidado y se posiciona al costado de Pegasus. Finta con la zurda para distraerlo, aunque es completamente innecesario pues Pegasus no se mueve de su lugar respetando sus propias reglas, y detona todos los dedos de la derecha contra el pecho del dueño del casino. Uker salta cerrando la distancia en un instante y aterriza frente a Pegasus con la katana ya en movimiento. La hoja se mueve de izquierda a derecha en un parpadeo, el corte horizontal atraviesa el torso bajo los hombros. Pegasus sonríe con esa misma expresión de diversión real que ha mantenido toda la noche antes de dirigir su mirada hacia Kiyoshi y decirle – “Admiro su comprensión del juego, doctor Maeda. La Awa Awa no Mi como carta de campo. Brillante. Verdaderamente una caricatura de genialidad.” – aplaude dos veces con lentitud, cada palmada resonando sobre la cubierta nevada.
Kiyoshi y Varo intercambian posiciones según la mecánica de Sacrificio de Monstruos, el mink camina hacia donde estaba el médico y se coloca a dos metros del borde de la cubierta mientras levanta los brazos como columnas frente a su rostro y tensa todo el cuerpo preparándose para recibir el contraataque. Kiyoshi retrocede hacia donde estaban los monstruos dejando que Varo tome su lugar como blanco. Pegasus saca sus dados del bolsillo y los lanza sobre la nieve. Ruedan y se detienen mostrando dos, dos y uno – “Mi turno. Primero también utilizo despolimerización en Joe y Tristan para luego atacar.” – señala a Varo con el dedo extendido – “Joe, Tristan, Mai, ataquen sin piedad a nuestro peludo sacrificio Mink.” – Mai se incorpora con dificultad mientras los espasmos musculares de la Maldición Lamia todavía la sacuden. La sangre empapa completamente su vestido morado y toma el látigo con mano temblorosa pero determinada a cobrarse venganza contra uno de los tres culpables de su estado actual. Avanza hacia Varo antes de que el látigo vuele horizontal golpeando el brazo izquierdo del mink con un ataque simple. Joe y Tristan se separan deshaciendo la polimerización de Tris Ton. Joe camina hacia Varo y levanta el hacha con ambas manos por encima de su cabeza y la baja en diagonal buscando el hombro derecho del mink con toda su fuerza. Tristan toma su arco y coloca una flecha en la cuerda lanzándola de tal forma que traza un arco perfecto hacia Varo. Pegasus observa desde el fondo de la cubierta con la sangre todavía goteando de sus múltiples heridas, pero mantiene esa sonrisa perpetua en el rostro – “Su turno, doctor Maeda.” – mientras en su mano muestra 5 cartas del casino Pegasus y su diminuto den den mushi busca conexión.
Resumen
Duelo de Monstruos (Belico)
Monstruos
Pegasus
Off

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