Aun intentando interponer su arma para frenar el avance de mi Hellhound, este había sido demasiado para el anciano que, sin motivo aparente había decidido retarme a este enfrentamiento e iba a sufrir las consecuencias de su atrevimiento. Desde que había descubierto el verdadero nombre de esta arma, la combinación con mi Hells Bells se había vuelto algo verdaderamente demoledor para mis enemigos, y aunque había impreso toda mi fuerza y todas mis capacidades en ello esta vez, porque sentía que con este enemigo podía dar el cien por cien de mi, no había surtido el efecto que esperaba.
Había antepuesto su ataque al mío pero Hellhound se había impuesto, haciendo que aquella enorme pipa giratoria se desplazase a un lado permitiendo a mi kanabo impactar sobre el pecho de aquel hombre-felino, correspondiendo los tres siguientes impactos del Hellhound Eco que acababa de inventar... no me convencía el nombre.
El anciano saltó hacia atrás casi tres decenas de metros seguido por la expansión de mi haki de observación, y echó a reír, elogiando mi poder y mi ataque.
Siempre era bueno que alguien fuerte elogiase tus capacidades, y suponía que un anciano como este debía de tener la experiencia suficiente como para saber de lo que estaba hablando, pero no iba a dejarme seducir por sus elogios y palabras bonitas. Ciertamente había sido un golpe magnífico, yo lo sabía, pero su defensa había sido prodigiosa para poder refrenarlo.
Entonces dio dos golpes consecutivos algo separados entre si con la cazoleta del depósito de la pipa en el suelo, haciendo que primero se prendiese en llamas, y después estas pasasen a cambiar de tonalidad.
Mi haki estaba gritando, me advertía de que aquello iba a ser peligroso. Se avecinaba un ataque en área, enorme, y tenía que tener cuidado. Obviamente era la pipa, la estaba usando para atacar y ¿sería fuego? ¿las cenizas? ¿el humo? Si era en área podía ser cualquiera, pero el hecho de tener a Hellhound prendido en llamas por Pay Day y la experiencia que parecía tener este anciano me hicieron pensar que no trataría de usar fuego contra mi. Sería como secar un charco echándole más agua.
Fuera como fuese, venía un ataque proveniente de esa pipa, y previamente la había encendido en llamas, así que era momento de decirle a aquel fuego que no podía estar ahí sin mi permiso — Rest Blest — dije en tono bajo, sin variar mi posición, formando una esfera perfecta de aire caliente que rodeaba la totalidad de la cazoleta de la pipa. Esa técnica era una versión perfeccionada y para realizar en ocasiones 'con más prisa' de Breath Death, que nunca había tenido la oportunidad de usarla en combate. Era una habilidad interesante y cruel, haciendo uso de las virtudes del despertar de mi akuma no mi y poder controlar la zona afectada por mis poderes, hacía que en lugar de afectar a la calidad del oxígeno en un área determinada, afectase directamente a una zona concreta y reducida, en forma de esfera, que usualmente se usaba para ahogar a los enemigos dentro de ese 'casco sin oxígeno'. Pero no era su único uso: Iba a ahogar la ignición de esa pipa.
Igual que si prendía en llamas un papel y lo tapaba con un vaso, el fuego se apagaría al consumir todo el oxígeno dentro del vaso.
La esfera sin oxígeno que envolvía la pipa hizo su efecto y apagó las llamas de esta cuando el anciano me pedía amablemente que siguiésemos, tratando de inhalar de su instrumento sin lograr hacer nada — Aquí no se puede fumar y tu ya no estás en edad de hacerlo, abuelo — le dije elevando mi tono para que pudiera oírme desde mi posición a casi treinta metros, con sorna y burla haciendo referencia a la imposibilidad de fumar su pipa. Yo era el que decidía si algo ardía o no en este campo de batalla, y no necesitaba tener control del fuego para hacerlo... Nunca lo había necesitado.
La temperatura es un arma.
Mantuve mi postura, con la pierna derecha extendida hacia atrás, la izquierda semiflexionada apuntando hacia delante, el torso medio ladeado llevando la diestra a la retaguardia agarrando a Hellhound en ristre preparado para golpear, y posicionando a Emperor delante de mi sirviendo de guardia, listo para protegerme de lo que tuviera para mi.
Chasqueé la lengua — Heat Beat — dije, desatando otra ola de calor en cuarenta metros a la redonda, buscando desgastar progresivamente a mi enemigo poco a poco.
Mis ojos ambarinos le observaban desde detrás de los agujeros de mi casco, intentando averiguar la cohesión de lo que mi enemigo había hecho. Portaba esa enorme arma, que servía tanto de arma contundente como de asta, cubría corta y media distancia con ella. La había usado para golpear el aire entre él y yo y ahora parecía haber preparado algo con el depósito donde se introduce el tabaco a fumar en estos cacharros. Parecía un luchador experimentado en el cuerpo a cuerpo portando armas, y esa pipa me daba la sensación de ser tan extraña como poderosa de solo mirarla y saber que había resistido el impacto de Hellhound haciendo un Hells Bells a máxima potencia.
Y para colmo se ha transformado en una especie de tigre enorme... pero no podía imaginar nada más allá de que cuerpo a cuerpo era peligroso. Y por desgracia para él, yo también.
Había antepuesto su ataque al mío pero Hellhound se había impuesto, haciendo que aquella enorme pipa giratoria se desplazase a un lado permitiendo a mi kanabo impactar sobre el pecho de aquel hombre-felino, correspondiendo los tres siguientes impactos del Hellhound Eco que acababa de inventar... no me convencía el nombre.
El anciano saltó hacia atrás casi tres decenas de metros seguido por la expansión de mi haki de observación, y echó a reír, elogiando mi poder y mi ataque.
Siempre era bueno que alguien fuerte elogiase tus capacidades, y suponía que un anciano como este debía de tener la experiencia suficiente como para saber de lo que estaba hablando, pero no iba a dejarme seducir por sus elogios y palabras bonitas. Ciertamente había sido un golpe magnífico, yo lo sabía, pero su defensa había sido prodigiosa para poder refrenarlo.
Entonces dio dos golpes consecutivos algo separados entre si con la cazoleta del depósito de la pipa en el suelo, haciendo que primero se prendiese en llamas, y después estas pasasen a cambiar de tonalidad.
Mi haki estaba gritando, me advertía de que aquello iba a ser peligroso. Se avecinaba un ataque en área, enorme, y tenía que tener cuidado. Obviamente era la pipa, la estaba usando para atacar y ¿sería fuego? ¿las cenizas? ¿el humo? Si era en área podía ser cualquiera, pero el hecho de tener a Hellhound prendido en llamas por Pay Day y la experiencia que parecía tener este anciano me hicieron pensar que no trataría de usar fuego contra mi. Sería como secar un charco echándole más agua.
Fuera como fuese, venía un ataque proveniente de esa pipa, y previamente la había encendido en llamas, así que era momento de decirle a aquel fuego que no podía estar ahí sin mi permiso — Rest Blest — dije en tono bajo, sin variar mi posición, formando una esfera perfecta de aire caliente que rodeaba la totalidad de la cazoleta de la pipa. Esa técnica era una versión perfeccionada y para realizar en ocasiones 'con más prisa' de Breath Death, que nunca había tenido la oportunidad de usarla en combate. Era una habilidad interesante y cruel, haciendo uso de las virtudes del despertar de mi akuma no mi y poder controlar la zona afectada por mis poderes, hacía que en lugar de afectar a la calidad del oxígeno en un área determinada, afectase directamente a una zona concreta y reducida, en forma de esfera, que usualmente se usaba para ahogar a los enemigos dentro de ese 'casco sin oxígeno'. Pero no era su único uso: Iba a ahogar la ignición de esa pipa.
Igual que si prendía en llamas un papel y lo tapaba con un vaso, el fuego se apagaría al consumir todo el oxígeno dentro del vaso.
La esfera sin oxígeno que envolvía la pipa hizo su efecto y apagó las llamas de esta cuando el anciano me pedía amablemente que siguiésemos, tratando de inhalar de su instrumento sin lograr hacer nada — Aquí no se puede fumar y tu ya no estás en edad de hacerlo, abuelo — le dije elevando mi tono para que pudiera oírme desde mi posición a casi treinta metros, con sorna y burla haciendo referencia a la imposibilidad de fumar su pipa. Yo era el que decidía si algo ardía o no en este campo de batalla, y no necesitaba tener control del fuego para hacerlo... Nunca lo había necesitado.
La temperatura es un arma.
Mantuve mi postura, con la pierna derecha extendida hacia atrás, la izquierda semiflexionada apuntando hacia delante, el torso medio ladeado llevando la diestra a la retaguardia agarrando a Hellhound en ristre preparado para golpear, y posicionando a Emperor delante de mi sirviendo de guardia, listo para protegerme de lo que tuviera para mi.
Chasqueé la lengua — Heat Beat — dije, desatando otra ola de calor en cuarenta metros a la redonda, buscando desgastar progresivamente a mi enemigo poco a poco.
Mis ojos ambarinos le observaban desde detrás de los agujeros de mi casco, intentando averiguar la cohesión de lo que mi enemigo había hecho. Portaba esa enorme arma, que servía tanto de arma contundente como de asta, cubría corta y media distancia con ella. La había usado para golpear el aire entre él y yo y ahora parecía haber preparado algo con el depósito donde se introduce el tabaco a fumar en estos cacharros. Parecía un luchador experimentado en el cuerpo a cuerpo portando armas, y esa pipa me daba la sensación de ser tan extraña como poderosa de solo mirarla y saber que había resistido el impacto de Hellhound haciendo un Hells Bells a máxima potencia.
Y para colmo se ha transformado en una especie de tigre enorme... pero no podía imaginar nada más allá de que cuerpo a cuerpo era peligroso. Y por desgracia para él, yo también.
Resumen
Inventario
Bélico

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