11-11-2023, 09:20 PM
Estaba un poco desubicado de toda esta situación.
Karl dijo que Daison dijo que quería ser un marine. Pero luego el grandote dijo que él no dijo eso, todo esto, con los tonos altos de voz que tenía y las carcajadas por todos lados. Tenía muy buen humor y era agradable, era algo que se podía comprobar al llevar con él unos minutos, y más al ver como Karl se sentía totalmente a gusto con él y podía ser ella misma. Esta le comentó por encima un poco la situación que habíamos pasado en estos últimos días, e incluso le dedicó unas palabras muy bonitas hacia el carácter del grandullón.
De seguido, Karl dijo mi nombre y me mencionó a mí, refiriéndose a que debía de hablarlo conmigo, ya era "el jefe" - Que poco me gusta esa palabra - Pensé. Tras esto, Karl decidió volver a entrar a la taberna para coger comida al grandullón. Así que decidí dar un par de pasos hacia delante para hablar con él y de repente, con sus gigantescos dedos, me cogió de la cintura. Creo, no lo sé, no sé si era capaz de coger algo tan pequeño con tal semejante tamaño de dedos. Durante un segundo me puse en alerta, pensando que era algún tipo de ataque, pero cuando le vi la cara sonriéndome levemente, supe que no corría peligro. Me soltó y me dejó encima de su enorme malo.
Me dijo que su nombre era Daisen Rengoku - Gracias Karl - Y me preguntó que como alguien de su tamaño podía ser un marine, cuestionando a la vez si la Marina estaba en una mala posición o algo parecido. - ¿Y qué problema se supone en que seas un gigante? - Le pregunté mientras me cruzaba de brazos. Cerré los ojos - Hacer el bien y ayudar a aquellas personas que no pueden por su cuenta, no sabe de tamaños, amigo mío. - Abrí los ojos y le miré - Nuestra División ha sufrido. Ha sido dañada, pero tenemos que recomponernos - Giré levemente la cabeza, mirando a la puerta de la taberna donde Karl había entrado - Le has caído bien a Karl. Y ha visto en ti rápidamente algo, no sé qué exactamente, pero sí lo dice, confio en ella. Puede que sea alocada, pero, para estas cosas, no se suele equivocar - Volví a mirar al grandote - No sé qué haces aquí, ni donde tienes pensado ir. Pero, las puertas de nuestra división están abiertas. Incluso para alguien con un corazón muy grande -
Karl dijo que Daison dijo que quería ser un marine. Pero luego el grandote dijo que él no dijo eso, todo esto, con los tonos altos de voz que tenía y las carcajadas por todos lados. Tenía muy buen humor y era agradable, era algo que se podía comprobar al llevar con él unos minutos, y más al ver como Karl se sentía totalmente a gusto con él y podía ser ella misma. Esta le comentó por encima un poco la situación que habíamos pasado en estos últimos días, e incluso le dedicó unas palabras muy bonitas hacia el carácter del grandullón.
De seguido, Karl dijo mi nombre y me mencionó a mí, refiriéndose a que debía de hablarlo conmigo, ya era "el jefe" - Que poco me gusta esa palabra - Pensé. Tras esto, Karl decidió volver a entrar a la taberna para coger comida al grandullón. Así que decidí dar un par de pasos hacia delante para hablar con él y de repente, con sus gigantescos dedos, me cogió de la cintura. Creo, no lo sé, no sé si era capaz de coger algo tan pequeño con tal semejante tamaño de dedos. Durante un segundo me puse en alerta, pensando que era algún tipo de ataque, pero cuando le vi la cara sonriéndome levemente, supe que no corría peligro. Me soltó y me dejó encima de su enorme malo.
Me dijo que su nombre era Daisen Rengoku - Gracias Karl - Y me preguntó que como alguien de su tamaño podía ser un marine, cuestionando a la vez si la Marina estaba en una mala posición o algo parecido. - ¿Y qué problema se supone en que seas un gigante? - Le pregunté mientras me cruzaba de brazos. Cerré los ojos - Hacer el bien y ayudar a aquellas personas que no pueden por su cuenta, no sabe de tamaños, amigo mío. - Abrí los ojos y le miré - Nuestra División ha sufrido. Ha sido dañada, pero tenemos que recomponernos - Giré levemente la cabeza, mirando a la puerta de la taberna donde Karl había entrado - Le has caído bien a Karl. Y ha visto en ti rápidamente algo, no sé qué exactamente, pero sí lo dice, confio en ella. Puede que sea alocada, pero, para estas cosas, no se suele equivocar - Volví a mirar al grandote - No sé qué haces aquí, ni donde tienes pensado ir. Pero, las puertas de nuestra división están abiertas. Incluso para alguien con un corazón muy grande -
