11-03-2026, 07:55 PM
Kael, rodeado por la multitud de miembros de las dos divisiones, con los mismos de diferentes razas, tamaños y actitudes, comprueba como dentro de la Marina, aquellos que se comportan con seriedad dentro de un grupo de Sargentos y Soldados Rasos es, cuanto menos, de lo más baja que ha sido capaz de encontrar.
—¿Mafia de traficantes de cartón?—El humor de Enji, junto con su rostro asumiblemente demacrado por las sustancias que consume, los rastros de cicatrices provocados por quemaduras y las ojeras, dejan a entender que en comparación, Kael lo tiene que tener fácil con su miembro de División albino.—Las mafias y bandas armadas son mi especialidad. Si algún día encuentras algo más peligroso que traficantes de madera, podéis contar siempre con la división setenta y cinco.
El jolgorio entre los compañeros de las dos divisiones no le hizo perder de vista a su comandante, quién a varios metros de distancia se le veía ligeramente impaciente y hastiado. No se detuvo ante el sonido recordatorio del Reino de Samba de la compañera alada, pero estaba claro que Nyra, por su forma animada de ser habitual, iba a disfrutar de lo lindo de aquel ánimo compartido entre divisiones. Incluso a todo esto, le ofreció algo de comida a todos y cada uno de ellos. Ahora Juan podría conocer la que él llama como "la gran cocinera de la setenta y cinco" que le mencionó en su entrenamiento.
—Gracias, Nyra. Eres una gran compañera.
A unos pasos de embarcar, al lado de su azul marino navío, Hae-Won hizo contacto con el de cabello azabache, mostrando cierta disconformidad con todo el ánimo que tenían el resto de marines que aún no habían terminado de subirse a los barcos.
"¿Un criminal? ¿Aquí?" Estaba claro que la apertura de los Cabos Gemelos hasta el Grand Line no iba a dejar a nadie indiferente. El bloqueo puesto por la Marina había impedido el paso por alrededor de un año, y ahora, todo aquel que desease pasar estaba viendo su oportunidad.
—Gracias por el aviso, Hae-Won. Sube al barco. Daré un aviso por Den Den Mushi. Trataremos de evitar un revuelo entre los civiles.
Unos segundos después, aquella idea se perdería entre el resto de miembros. Los Den Den Mushi comenzaron a retransmitir por los altavoces de la isla, dando lugar al efecto contrario que Kael buscaba conseguir. Ahora, todos y cada uno de los criminales estaban alerta, y sabían perfectamente que iríamos por ellos, pudiendo poner en riesgo a cualquier inocente utilizándolos como rehenes.
El ferry con destino al parque de atracciones había levado anclas y, con ellos por detrás sin terminar de hacer lo propio, comenzaban a salir. El capitán, antes de que el Sargento pudiese llegar a darles una nueva orden para desembarcar, tomó su Den Den Mushi para, esta vez, dirigirse a todos y cada uno de sus compañeros uno a uno, repitiendo el mismo mensaje cada vez para todos ellos.
—Ya habéis oído el mensaje. Subid al Tempestad, y seguid al Ferry. Tened las armas a punto...—Demasiados problemas e incógnitas en un momento demasiado prematuro a la novedad del parque. Aquello, definitivamente, auguraba desastre para el día de apertura.—Preparaos para capturar a los criminales. Es una orden.
El ferry estaba comprometido, y la misión de todos los Marines en aquel momento era evitar la catástrofe.
Escuchar las palabras de Shin con ganas de gresca ante otro barco pirata era, sin duda alguna, una muy mala idea que no estaba dispuesto a cometer. Una vez dentro de la Goleta, dió un toque de atención a su compañero.
—Este barco no está preparado para un combate naval, Hasegawa. Mucho menos para asaltar otros navíos.—Pero sabe perfectamente que él no prestaría atención a esas palabras, y en su lugar, las ofrece al aire para que todos los miembros a su alrededor pudiesen escucharlas incluso no se mostraba con la atención hacia ellos. En un par de segundos, sus ojos fueron en búsqueda de su navegante, al que retiraría esa idea.—St.George, nuestro barco seguirá por detrás al ferry del Joy Park, y solo si ves la ocasión trataremos de adelantarlo para posicionarnos por delante, sin desviar su rumbo.—Por alguna razón, no se fía de que el capitán de ese gran barco vaya a detenerse solo por orden de la Marina.
Espera que sus compañeros se unan a los que ya han embarcado dentro del navío, y uno tras otro, comenzaría a dar las órdenes pertinentes.
—Nyra, Hae-won, izad las velas. Shin, si vas a hacer algo, ayúdame a levar el ancla.—Su pensamiento interno fue "Y si no, por lo menos asegúrate de que todos hagan bien su trabajo", pero no las llegaría a transmitir, asegurándose así que le entendiese sin trasmitirlo con palabras para evitar que se escaquease por evitar seguir sus órdenes.
Entre todos (o al menos, todos menos Shin) harían todo lo posible para comenzar a navegar lo antes posible, y Dimitri, al mando del timón, ponernos con las capacidades del barco lo más cerca que pudiera del ferry manteniendo la distancia prudencial.
—¿Mafia de traficantes de cartón?—El humor de Enji, junto con su rostro asumiblemente demacrado por las sustancias que consume, los rastros de cicatrices provocados por quemaduras y las ojeras, dejan a entender que en comparación, Kael lo tiene que tener fácil con su miembro de División albino.—Las mafias y bandas armadas son mi especialidad. Si algún día encuentras algo más peligroso que traficantes de madera, podéis contar siempre con la división setenta y cinco.
El jolgorio entre los compañeros de las dos divisiones no le hizo perder de vista a su comandante, quién a varios metros de distancia se le veía ligeramente impaciente y hastiado. No se detuvo ante el sonido recordatorio del Reino de Samba de la compañera alada, pero estaba claro que Nyra, por su forma animada de ser habitual, iba a disfrutar de lo lindo de aquel ánimo compartido entre divisiones. Incluso a todo esto, le ofreció algo de comida a todos y cada uno de ellos. Ahora Juan podría conocer la que él llama como "la gran cocinera de la setenta y cinco" que le mencionó en su entrenamiento.
—Gracias, Nyra. Eres una gran compañera.
A unos pasos de embarcar, al lado de su azul marino navío, Hae-Won hizo contacto con el de cabello azabache, mostrando cierta disconformidad con todo el ánimo que tenían el resto de marines que aún no habían terminado de subirse a los barcos.
"¿Un criminal? ¿Aquí?" Estaba claro que la apertura de los Cabos Gemelos hasta el Grand Line no iba a dejar a nadie indiferente. El bloqueo puesto por la Marina había impedido el paso por alrededor de un año, y ahora, todo aquel que desease pasar estaba viendo su oportunidad.
—Gracias por el aviso, Hae-Won. Sube al barco. Daré un aviso por Den Den Mushi. Trataremos de evitar un revuelo entre los civiles.
Unos segundos después, aquella idea se perdería entre el resto de miembros. Los Den Den Mushi comenzaron a retransmitir por los altavoces de la isla, dando lugar al efecto contrario que Kael buscaba conseguir. Ahora, todos y cada uno de los criminales estaban alerta, y sabían perfectamente que iríamos por ellos, pudiendo poner en riesgo a cualquier inocente utilizándolos como rehenes.
El ferry con destino al parque de atracciones había levado anclas y, con ellos por detrás sin terminar de hacer lo propio, comenzaban a salir. El capitán, antes de que el Sargento pudiese llegar a darles una nueva orden para desembarcar, tomó su Den Den Mushi para, esta vez, dirigirse a todos y cada uno de sus compañeros uno a uno, repitiendo el mismo mensaje cada vez para todos ellos.
—Ya habéis oído el mensaje. Subid al Tempestad, y seguid al Ferry. Tened las armas a punto...—Demasiados problemas e incógnitas en un momento demasiado prematuro a la novedad del parque. Aquello, definitivamente, auguraba desastre para el día de apertura.—Preparaos para capturar a los criminales. Es una orden.
El ferry estaba comprometido, y la misión de todos los Marines en aquel momento era evitar la catástrofe.
Escuchar las palabras de Shin con ganas de gresca ante otro barco pirata era, sin duda alguna, una muy mala idea que no estaba dispuesto a cometer. Una vez dentro de la Goleta, dió un toque de atención a su compañero.
—Este barco no está preparado para un combate naval, Hasegawa. Mucho menos para asaltar otros navíos.—Pero sabe perfectamente que él no prestaría atención a esas palabras, y en su lugar, las ofrece al aire para que todos los miembros a su alrededor pudiesen escucharlas incluso no se mostraba con la atención hacia ellos. En un par de segundos, sus ojos fueron en búsqueda de su navegante, al que retiraría esa idea.—St.George, nuestro barco seguirá por detrás al ferry del Joy Park, y solo si ves la ocasión trataremos de adelantarlo para posicionarnos por delante, sin desviar su rumbo.—Por alguna razón, no se fía de que el capitán de ese gran barco vaya a detenerse solo por orden de la Marina.
Espera que sus compañeros se unan a los que ya han embarcado dentro del navío, y uno tras otro, comenzaría a dar las órdenes pertinentes.
—Nyra, Hae-won, izad las velas. Shin, si vas a hacer algo, ayúdame a levar el ancla.—Su pensamiento interno fue "Y si no, por lo menos asegúrate de que todos hagan bien su trabajo", pero no las llegaría a transmitir, asegurándose así que le entendiese sin trasmitirlo con palabras para evitar que se escaquease por evitar seguir sus órdenes.
Entre todos (o al menos, todos menos Shin) harían todo lo posible para comenzar a navegar lo antes posible, y Dimitri, al mando del timón, ponernos con las capacidades del barco lo más cerca que pudiera del ferry manteniendo la distancia prudencial.
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