12-03-2026, 02:33 AM
Y, de pronto, se alza ante ella una orden de arriba.
—... Oh, vaya —La mirada de la joven se vuelve más seria que de costumbre al escuchar el mandato mayor en medio de una situación de supuesta tranquilidad—... Ni siquiera terminé de abordar el barco y ya se están poniendo salvajes.
Es que, ante la amenaza latente de la piratería y la revolución en medio de un grupo importante de civiles, todo parece indicar que el viaje será más impredecible y difícil que de costumbre. Hae-won ya tiene en su mente la idea de una revuelta o un ardid sospechoso que se yergue sobre los presentes, debido a la amenaza declarada. Si de por sí la idea del parque grita sospecha por todas partes, esto suma. A pesar de las advertencias de su mente, ella decide moverse y escuchar las directivas de su compañero, a fin de organizarse como puede.
Es relativamente frustrante, porque tenía muchas cosas que hacer y quería hablar con un grupo de compañeros.
Si hubiera podido, habría entregado su equipo de mate a Enji, de la división ochenta, para que aprenda del noble arte del cebado correcto de una infusión tan magna como la que ella disfruta, mas el tiempo no se lo permitió. Lo único que pudo hacer en esos momentos fue asentir ante su «my lady» y sonreírle con educación antes de poner marcha directa hacia el barco.
Fue entrenada para estas cosas. Está capacitada para mantenerse lo más entera posible, y todo esto huele a estiércol. Hae-won se lo ve venir. La sola idea de que haya un asesino y un alborotador le pone los pelos de punta, pero está preparada para afrontar la amenaza hacia la población. Es un orgulloso miembro de la marina, y sabe que no hay lugar para debilidades personales dentro de sus filas.
—Oye, Shin —La voz de la dama es firme, pero la calma la envuelve a pesar de todo, ¿por qué lo llamó por nombre y no por apellido?—... Se te ha echado de menos, compañero.
Drave regresa a su mente en ese único instante.
Una vez crucen el sendero del mar hacia el otro lado, ellas verán sus caminos separados por un largo, largo tiempo. Ya dentro del barco, con su arma en mano, su Den Den en el hombro —que guarda dentro de su bolso— y la aceptación de una separación inminente, se acerca al timón del barco y se posiciona al lado del navegante.
—Hmmm… a partir de hoy, seremos nosotros contra la incertidumbre de un destino trazado en el agua —Se acerca, apoyando su cabeza a la altura del hombro ajeno—. Me quedaré a guardar la estructura del barco hasta que lleguemos a destino. Cualquier cosa que necesites, avísame.
Antes de continuar con su plan, se dirige a la cubierta del barco para izar las velas, por petición de Kael.
—Nyra… Tienes que enseñarme a cocinar —Sonríe, mientras busca una manera de despejar la mente y zafarse del estrés—. Gracias por la comida, querida~.
Viene bien. Comer es bien. Comer es amor y es vida.
Ya está dentro del barco.
Ya tiene todo preparado para iniciar viaje.
Es hora de moverse.
—... Oh, vaya —La mirada de la joven se vuelve más seria que de costumbre al escuchar el mandato mayor en medio de una situación de supuesta tranquilidad—... Ni siquiera terminé de abordar el barco y ya se están poniendo salvajes.
Es que, ante la amenaza latente de la piratería y la revolución en medio de un grupo importante de civiles, todo parece indicar que el viaje será más impredecible y difícil que de costumbre. Hae-won ya tiene en su mente la idea de una revuelta o un ardid sospechoso que se yergue sobre los presentes, debido a la amenaza declarada. Si de por sí la idea del parque grita sospecha por todas partes, esto suma. A pesar de las advertencias de su mente, ella decide moverse y escuchar las directivas de su compañero, a fin de organizarse como puede.
Es relativamente frustrante, porque tenía muchas cosas que hacer y quería hablar con un grupo de compañeros.
Si hubiera podido, habría entregado su equipo de mate a Enji, de la división ochenta, para que aprenda del noble arte del cebado correcto de una infusión tan magna como la que ella disfruta, mas el tiempo no se lo permitió. Lo único que pudo hacer en esos momentos fue asentir ante su «my lady» y sonreírle con educación antes de poner marcha directa hacia el barco.
Fue entrenada para estas cosas. Está capacitada para mantenerse lo más entera posible, y todo esto huele a estiércol. Hae-won se lo ve venir. La sola idea de que haya un asesino y un alborotador le pone los pelos de punta, pero está preparada para afrontar la amenaza hacia la población. Es un orgulloso miembro de la marina, y sabe que no hay lugar para debilidades personales dentro de sus filas.
—Oye, Shin —La voz de la dama es firme, pero la calma la envuelve a pesar de todo, ¿por qué lo llamó por nombre y no por apellido?—... Se te ha echado de menos, compañero.
Drave regresa a su mente en ese único instante.
Una vez crucen el sendero del mar hacia el otro lado, ellas verán sus caminos separados por un largo, largo tiempo. Ya dentro del barco, con su arma en mano, su Den Den en el hombro —que guarda dentro de su bolso— y la aceptación de una separación inminente, se acerca al timón del barco y se posiciona al lado del navegante.
—Hmmm… a partir de hoy, seremos nosotros contra la incertidumbre de un destino trazado en el agua —Se acerca, apoyando su cabeza a la altura del hombro ajeno—. Me quedaré a guardar la estructura del barco hasta que lleguemos a destino. Cualquier cosa que necesites, avísame.
Antes de continuar con su plan, se dirige a la cubierta del barco para izar las velas, por petición de Kael.
—Nyra… Tienes que enseñarme a cocinar —Sonríe, mientras busca una manera de despejar la mente y zafarse del estrés—. Gracias por la comida, querida~.
Viene bien. Comer es bien. Comer es amor y es vida.
Ya está dentro del barco.
Ya tiene todo preparado para iniciar viaje.
Es hora de moverse.
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