12-03-2026, 04:44 AM
Cual oráculo, parecía que el destino tenía sus propias jugarretas, pero la percepción de la situación que tiene Dharma es bastante admirable, es inteligente y analítico, no se deja llevar por las sensaciones mundanas. Su última meditación que había llevado a cabo hace un par de días a las faldas del volcán durmiente de Baterilla, le había dado una perspectiva fresca y sustanciosa, no cambiaba su forma de ver el mundo y comprender ciertos estatutos, los confirmaba, el poder es la herramienta mas útil, para adiestrar, para enseñar, para formar, para desarrollar, con poder las cosas se vuelven más sencillas, es aún más importante que el dinero. El poder es para quien lo ejerce y consciente de eso en su totalidad, todo lo que estuviera en su porvenir era asimilable, pues era un paso más en el desarrollo de sus habilidades, las mismas que le dan y darán acceso al poder real. Mas allá de la marina y el gobierno mundial, más allá de los piratas y cazadores. Aun más lejos que la ideología de los revolucionarios, a los cuales admiraba de cierta forma y ya había tenido contacto con par de ellos en el pasado.
Todo se confabulaba para que una de sus primeras decisiones de cautela le diera el acierto, ahora más que nunca tenían que ser precavidos, pero aun así no temerían a nadie. El espadachín oriundo de Wano estaba concentrado, mirando desde la parte central de su embarcación alrededor de lo que ocurría en el puerto, su vista era lo bastante buena, no como un águila, pero podría decirse que de alguna manera se le acercaba a ese maravilloso espécimen, podía ver diversos navíos ya haciéndose a la mar junto con ellos. Los Rakshasa se habían alejado del puerto desde un inicio esa era la idea, mantenerse en la línea ideal, sin parecer los últimos ni tampoco los primeros. No tenían ansias de una gloria tan efímera como llegar al Gran Line. Puesto que eso era solo un escalón más de lo que realmente importaba, llegar al nuevo mundo, que para eso faltaba un buen trecho, pero cada paso los acercaba más, cada escalón infundía en el capitán de estos piratas un fervor especial.
| Bien, con esto podría bastar, poco se sabe de qué barco navegamos... aun somos poca cosa.| Entendía la diferencia entre los piratas con un Wanted mucho mayor que lo triplicaba o multiplicaba demasiadas veces. Tampoco se trataba de una competencia, pero era una gran referencia, aun así, sabia y entendía los significados de dichos números y que los más de 100milones de berries tampoco era poca cosa. Junto con lo acumulado de los demás miembros de Rakshasa. Pasaron unos minutos, los demás hacían lo suyo, Dharma por su parte se mantenía observando hacia el puerto, no de forma nostálgica, sino con mucho interés y atención, mientras su navío Buda se alejaba más y más de las cercanías del puerto, pero sin tampoco salir del radio que otros barcos llevaban. Pues todos comenzaban a moverse, podría decir como si se tratase de una atracción, pero eso era literalmente un parque de atracciones, nunca mejor definido dicho concepto, incluso el folleto era bastante llamativo.
| Hmm... no tardaron tanto en mostrar sus intenciones los marines | Estiraba con lentitud, calma y decisión los músculos de su espalda, como enfocando su concentración, preparándose para lo que venía. Un sonido de estática que arrollaba al sonido bullicioso, los megáfonos de la isla e incluso algunos barcos marines que, si bien se encontraban lejos de los navíos de comerciantes y/o piratas podía escucharse ese característico ruido, pero hasta ese momento todo parecía andar en un protocolo muy tranquilo, solo hasta ese momento. Pues lo siguiente que recitaba dicha megafonía eran advertencias, serias, su buen sentido del oido, le permitía comprender de forma clara lo que se podia llegar a escuchar y después sonaba un nombre acompañado de otros sin importancia. | Dharma... | Sus orbes esmeralda se abrieron un poco más y una sonrisa tranquila se esbozaba en su rostro, pues su ojo vaticinador había dado en el clavo anticipadamente. | Mantengamos el perfil bajo y estemos tranquilos, nada ha cambiado y para los que no lo hayan logrado escuchar. | Pausaba por un instante. | La marina acaba de encender sus alarmas por toda la isla y sus navíos, nos están buscando. | Dijo en su habitual tono lo suficiente para ser escuchado por los integrantes de Rakshasa. Pero así con ese tono habitual, también había una seguridad comprobada y una calma bastante inspiradora en su decir.
| Bro... Sanemi sigamos lo planeado, mantenernos en una distancia prudente... junto con los barcos de comerciantes y demás fulanos... | Se cruzaba de brazos por un momento, manteniendo la seriedad y la tranquilidad en la situación. | Tampoco llamaremos la atención huyendo o moviéndonos de forma errática, la calma es nuestra y nos han dejado escuchar que saben que estamos aquí... nosotros y muchos más piratas e inclusive revolucionarios. | Lo último venia porque, entre esos nombres, pudo comprender bien, que se trataba de Kazan, un antiguo conocido con el que compartió una conversación interesante y este era un revolucionario. | Con Buda podremos lograr llegar... lo sé. | Decía con la promesa certera y con la intención de que sus palabras fueran una afirmación.
Todo se confabulaba para que una de sus primeras decisiones de cautela le diera el acierto, ahora más que nunca tenían que ser precavidos, pero aun así no temerían a nadie. El espadachín oriundo de Wano estaba concentrado, mirando desde la parte central de su embarcación alrededor de lo que ocurría en el puerto, su vista era lo bastante buena, no como un águila, pero podría decirse que de alguna manera se le acercaba a ese maravilloso espécimen, podía ver diversos navíos ya haciéndose a la mar junto con ellos. Los Rakshasa se habían alejado del puerto desde un inicio esa era la idea, mantenerse en la línea ideal, sin parecer los últimos ni tampoco los primeros. No tenían ansias de una gloria tan efímera como llegar al Gran Line. Puesto que eso era solo un escalón más de lo que realmente importaba, llegar al nuevo mundo, que para eso faltaba un buen trecho, pero cada paso los acercaba más, cada escalón infundía en el capitán de estos piratas un fervor especial.
| Bien, con esto podría bastar, poco se sabe de qué barco navegamos... aun somos poca cosa.| Entendía la diferencia entre los piratas con un Wanted mucho mayor que lo triplicaba o multiplicaba demasiadas veces. Tampoco se trataba de una competencia, pero era una gran referencia, aun así, sabia y entendía los significados de dichos números y que los más de 100milones de berries tampoco era poca cosa. Junto con lo acumulado de los demás miembros de Rakshasa. Pasaron unos minutos, los demás hacían lo suyo, Dharma por su parte se mantenía observando hacia el puerto, no de forma nostálgica, sino con mucho interés y atención, mientras su navío Buda se alejaba más y más de las cercanías del puerto, pero sin tampoco salir del radio que otros barcos llevaban. Pues todos comenzaban a moverse, podría decir como si se tratase de una atracción, pero eso era literalmente un parque de atracciones, nunca mejor definido dicho concepto, incluso el folleto era bastante llamativo.
| Hmm... no tardaron tanto en mostrar sus intenciones los marines | Estiraba con lentitud, calma y decisión los músculos de su espalda, como enfocando su concentración, preparándose para lo que venía. Un sonido de estática que arrollaba al sonido bullicioso, los megáfonos de la isla e incluso algunos barcos marines que, si bien se encontraban lejos de los navíos de comerciantes y/o piratas podía escucharse ese característico ruido, pero hasta ese momento todo parecía andar en un protocolo muy tranquilo, solo hasta ese momento. Pues lo siguiente que recitaba dicha megafonía eran advertencias, serias, su buen sentido del oido, le permitía comprender de forma clara lo que se podia llegar a escuchar y después sonaba un nombre acompañado de otros sin importancia. | Dharma... | Sus orbes esmeralda se abrieron un poco más y una sonrisa tranquila se esbozaba en su rostro, pues su ojo vaticinador había dado en el clavo anticipadamente. | Mantengamos el perfil bajo y estemos tranquilos, nada ha cambiado y para los que no lo hayan logrado escuchar. | Pausaba por un instante. | La marina acaba de encender sus alarmas por toda la isla y sus navíos, nos están buscando. | Dijo en su habitual tono lo suficiente para ser escuchado por los integrantes de Rakshasa. Pero así con ese tono habitual, también había una seguridad comprobada y una calma bastante inspiradora en su decir.
| Bro... Sanemi sigamos lo planeado, mantenernos en una distancia prudente... junto con los barcos de comerciantes y demás fulanos... | Se cruzaba de brazos por un momento, manteniendo la seriedad y la tranquilidad en la situación. | Tampoco llamaremos la atención huyendo o moviéndonos de forma errática, la calma es nuestra y nos han dejado escuchar que saben que estamos aquí... nosotros y muchos más piratas e inclusive revolucionarios. | Lo último venia porque, entre esos nombres, pudo comprender bien, que se trataba de Kazan, un antiguo conocido con el que compartió una conversación interesante y este era un revolucionario. | Con Buda podremos lograr llegar... lo sé. | Decía con la promesa certera y con la intención de que sus palabras fueran una afirmación.
OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
