12-03-2026, 11:30 AM
Sus palabras me dieron algo de alivio al momento. Que se incluyera en el combo siempre implicaba que las personas quieren hacerte compañía o tal vez solo quieren utilizar tu barco. Imaginaba que otros capitanes de seguro pasaban por situaciones similares. Sería mi barco, si Asherah o cualquier ponía un pie en él era por que lo permitía y a su vez era para compartir multiples aventuras juntos. Me sonreí, invisible ya que entre las personas la vista tenía que alternar entre la cintura de su acompañante cuando volteaba a ver quien estaba detras lo que hacía que sacara un poco el cuello y el frente.
—Para mí no son problemas, yo me encargo de ellos. Tu trae siempre mercancia y viaja conmigo. Verás lo bien que nos irá.— Una clara invitación a subirse. Claro, con la atención en todas las personas, las consecuencias de ello no fueron medidas, pero si siempre pudieras controlar todo se perdería el sentido de la aventura. Apartando a las personas casi era como un escolta. —Si lo ví, igual a mi me sorprende mucho más, no solo es gigante, parece mucho a un gyojin. No sabía que pudiera ser tan alto. Igual y es majo, pero no creo que cupiera en mi barco, debe requerir toda un ala para él solo.— Claro era solo una señalización hipotética de dos alados que conversan, perdidos entre las personas.
—Hablando de habitaciones, tienes planeado agarrar alguna hacia proa o hacia popa. Imagina que detrás podemos ver las luces del pueblo mientras nos alejamos.— Claro, en mi cabeza estaba la idea de que podía ser una bonita vista para compartir. Sigo con secuelas de nostalgia. Ella no parece compartir la misma idea y bueno, no me iré allá atrás yo solo luego de encontrarme con ella. Asintiendo y ajustando mi cola de caballo para que quedara un poco más ajustada y así apretar un poco más el paso. Me comenzaba a molestar que la gente no nos diera permiso para avanzar más rápido.
La gente hablaba mucho, era como un avispero, yo no entendía y por mucho que quisiera enterarme no lo conseguía. —¿Entretenido? — Claro es a la única que escucho ya que es quien la que me acompaña y parece hablar conmigo. Las señales eran un tanto confusas. Volteé a mirarla, curioso. ¿Jugaba conmigo? ¿Se quiere deshacer de mí?. Diablos le queda bien ajustado ese vestido, no me ataques con esa vista que me cuesta concentrarme. Asentí y le mostré el dedo índice que hace una clara positiva al subir y bajar el dedo. —Vale.— En esa zona del buffet, era muy concurrida, demasiada gente, demasiadas caras.
Pensamientos flotan yendo y viniendo sobre este viaje en barco. Ya antes me parecía curioso pero a su vez no parecía la típica aventura. Ya me había dado de golpes con el uso de la montaña y de ahí a estar en un barco, las cosas habían escalado. Tentempiés. Con una mirada de atención no vi ningún pie entre las comidas que allí estaban. Todas eran raciones muy pequeñas, dulcecitos, recortes pequeños de carne con mermelada encima. Los miré, no sabía que ofrecerle. Yo lo decanté cómo una oportunidad de conocerla y llevarle con una variedad y elegí algunos que estaban entre los chocolates. Algunos de color blanco, otros de color marrón otros mas oscuros, vi un tocino que rodeaba una uvapasa, vi fresa con una crema que estaban en una tartaleta, medialunas, tequeños, pastelitos, dedos de queso, tortillitas. También encontré a un mesero con copas y una botella y unas rosas. No dudé, le quité la botella de aquella bebida espumosa de las manos y la puse en alto.
—No, no, ahora es mía, busca otra. Ahí dice todo lo que puedas comer. No, que nó.— La frustración del mesero fue larga, su intento por retomar era como si le estuvieran haciendo abuso de un hermano mayor que no te deja hacer lo que quieres. Entonces otro cliente lo llamó y él salió pirado a atenderlo y a buscar otra botella. Retornaría directamente buscando a aquella mujer brillante. En el camino de regreso alenté un poco el paso, desde donde estoy puedo verla bien y claro me gusta eso pero a su vez reflexiono. ¿Ella dijo de viajar conmigo en serio? No presionar esa tecla, dejaría que mis acciones la impresionaran.
Terminé de regresar junto a ella y le presenté todo lo que conseguí. Buscaría asiento frente a ella en la mesa que había seleccionado. Realmente más arriba, más abajo, más a babor o estribor no era importante. Pero aquí todo era seguro, bastante seguro. Claro que con mi vista aguda seguía peinando el entorno cada vez, por ello de manera intermitente siempre echaba un vistazo al alrededor. —¿Qué lees?— Acerqué mi mirada y a pesar de verlo en una orientación que no favorece una lectura rápida noté las letras más grandes del recorte.
—No tienes que preocuparte. Digo, había como muchas flotas escoltando cuando salimos. No se atreverían a hacer nada si estuviesen aquí cerca. — Desatar una batalla campal en el mar no parece la mejor idea pero de seguro si la hubiera, no me gustaría que a ella le pasara algo, así que seguramente si, trataría de sacarla de peligro. —¿Piensas que esa gente está aquí? Qué les dirías si tuvieras un pirata peligroso frente a ti.— Le miré con esa atención curiosa, buscando cruzar miradas. Estaba atento a sus palabras.
—Para mí no son problemas, yo me encargo de ellos. Tu trae siempre mercancia y viaja conmigo. Verás lo bien que nos irá.— Una clara invitación a subirse. Claro, con la atención en todas las personas, las consecuencias de ello no fueron medidas, pero si siempre pudieras controlar todo se perdería el sentido de la aventura. Apartando a las personas casi era como un escolta. —Si lo ví, igual a mi me sorprende mucho más, no solo es gigante, parece mucho a un gyojin. No sabía que pudiera ser tan alto. Igual y es majo, pero no creo que cupiera en mi barco, debe requerir toda un ala para él solo.— Claro era solo una señalización hipotética de dos alados que conversan, perdidos entre las personas.
—Hablando de habitaciones, tienes planeado agarrar alguna hacia proa o hacia popa. Imagina que detrás podemos ver las luces del pueblo mientras nos alejamos.— Claro, en mi cabeza estaba la idea de que podía ser una bonita vista para compartir. Sigo con secuelas de nostalgia. Ella no parece compartir la misma idea y bueno, no me iré allá atrás yo solo luego de encontrarme con ella. Asintiendo y ajustando mi cola de caballo para que quedara un poco más ajustada y así apretar un poco más el paso. Me comenzaba a molestar que la gente no nos diera permiso para avanzar más rápido.
La gente hablaba mucho, era como un avispero, yo no entendía y por mucho que quisiera enterarme no lo conseguía. —¿Entretenido? — Claro es a la única que escucho ya que es quien la que me acompaña y parece hablar conmigo. Las señales eran un tanto confusas. Volteé a mirarla, curioso. ¿Jugaba conmigo? ¿Se quiere deshacer de mí?. Diablos le queda bien ajustado ese vestido, no me ataques con esa vista que me cuesta concentrarme. Asentí y le mostré el dedo índice que hace una clara positiva al subir y bajar el dedo. —Vale.— En esa zona del buffet, era muy concurrida, demasiada gente, demasiadas caras.
Pensamientos flotan yendo y viniendo sobre este viaje en barco. Ya antes me parecía curioso pero a su vez no parecía la típica aventura. Ya me había dado de golpes con el uso de la montaña y de ahí a estar en un barco, las cosas habían escalado. Tentempiés. Con una mirada de atención no vi ningún pie entre las comidas que allí estaban. Todas eran raciones muy pequeñas, dulcecitos, recortes pequeños de carne con mermelada encima. Los miré, no sabía que ofrecerle. Yo lo decanté cómo una oportunidad de conocerla y llevarle con una variedad y elegí algunos que estaban entre los chocolates. Algunos de color blanco, otros de color marrón otros mas oscuros, vi un tocino que rodeaba una uvapasa, vi fresa con una crema que estaban en una tartaleta, medialunas, tequeños, pastelitos, dedos de queso, tortillitas. También encontré a un mesero con copas y una botella y unas rosas. No dudé, le quité la botella de aquella bebida espumosa de las manos y la puse en alto.
—No, no, ahora es mía, busca otra. Ahí dice todo lo que puedas comer. No, que nó.— La frustración del mesero fue larga, su intento por retomar era como si le estuvieran haciendo abuso de un hermano mayor que no te deja hacer lo que quieres. Entonces otro cliente lo llamó y él salió pirado a atenderlo y a buscar otra botella. Retornaría directamente buscando a aquella mujer brillante. En el camino de regreso alenté un poco el paso, desde donde estoy puedo verla bien y claro me gusta eso pero a su vez reflexiono. ¿Ella dijo de viajar conmigo en serio? No presionar esa tecla, dejaría que mis acciones la impresionaran.
Terminé de regresar junto a ella y le presenté todo lo que conseguí. Buscaría asiento frente a ella en la mesa que había seleccionado. Realmente más arriba, más abajo, más a babor o estribor no era importante. Pero aquí todo era seguro, bastante seguro. Claro que con mi vista aguda seguía peinando el entorno cada vez, por ello de manera intermitente siempre echaba un vistazo al alrededor. —¿Qué lees?— Acerqué mi mirada y a pesar de verlo en una orientación que no favorece una lectura rápida noté las letras más grandes del recorte.
—No tienes que preocuparte. Digo, había como muchas flotas escoltando cuando salimos. No se atreverían a hacer nada si estuviesen aquí cerca. — Desatar una batalla campal en el mar no parece la mejor idea pero de seguro si la hubiera, no me gustaría que a ella le pasara algo, así que seguramente si, trataría de sacarla de peligro. —¿Piensas que esa gente está aquí? Qué les dirías si tuvieras un pirata peligroso frente a ti.— Le miré con esa atención curiosa, buscando cruzar miradas. Estaba atento a sus palabras.
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