12-03-2026, 04:12 PM
El joven arquero de la marina, alguien que se unió con un objetivo y una misión claras se encuentra avanzando por las cuevas buscando algo que sus superiores quieren, y para lo cual enviaron a un grupo de marines especializados en investigación científica, seguramente un grupo especializado en botánica y en cómo identificar las características y sacar partido de las mismas evitando los efectos negativos de la misma. El mismo grupo que la marina ignoró por 5 meses dejándolos solos en la isla sin enviar nadie a comprobar que estuvieran bien o qué había ocurrido para que se cortara la comunicación, demostrando una clara negligencia en la cadena de control referente al caso bajo el punto de vista del pelirrojo que valora la vida por encima de todo. Su forma de ver la vida es lo que hace que su forma de actuar frente a criminales sea diferente a la de muchos, prefiriendo arrestar y llevarlos a una celda para que reflexionen sobre sus actos y decisiones y recapaciten, llegando a poder volver a estar en libertad si están totalmente rehabilitados y se comprometen a respetar las leyes y, sobre todo, respetar a las personas. El arquero lanza un ataque sin dudar hacia el sujeto que parece ser el causante de todo y quien, tal y como sigue sospechando Bertram, es el que controla los dinosaurios que les atacaron en el campamento destruido de la división 86.
Pese a la perfecta coordinación entre los 4 miembros de la división 60 a la hora de atacar al espadachín que parece ser el líder de los hombres que desaparecieron antes, sus ataques no surtieron efecto alguno, todas y cada una de las ofensivas de los marines impacta en el lugar que hace nada ocupaba el enemigo, pero casi como si supiera lo que iba a ocurrir, el sujeto se fue antes de que pudiera verse envuelto en una marea de ofensivas que le complicaría el defenderse para colocarse en una zona nueva, lejos de los marines enviados a completar la investigación sobre la planta. El joven arquero mantiene sus ojos avizores, vigilando todo lo que hay por la zona, manteniendo vigilados tanto el enemigo como sus compañeros, sus posiciones, movimientos y estados, principalmente Kibai, pues hace rato que el pelirrojo lo nota afectado por algo, a su vez el enemigo es estudiado profundamente por el contramaestre que se fija en todos los detalles de su físico y en los pequeños movimientos involuntarios de su cuerpo y sus microexpresiones para saber más sobre su personalidad e intenciones.
Las palabras del sujeto, pese a ser una especie de halago sientan más como una burla, como si dijera que no importa lo que hagan ahora no tienen como siquiera dañarlo por lo que el arquero aprieta con fuerza su arco, manteniendo los ojos en continuo movimiento, observando todo el entorno, cada detalle para que nada le pille por sorpresa al estar en un lugar donde ese sujeto tiene la ventaja al llevar más tiempo allí que ellos. Tras eso lo que dice ese hombre hace que los ojos de Bertram, normalmente solamente serios, pero todavía llenos de calma se vuelvan fríos, casi como un abismo sin fin, vacíos y carentes de emoción. Pensar que no solo ha traicionado a la marina sino que él mismo ha acabado con la vida de sus compañeros es un acto que el joven pelirrojo de normal ya no perdona, pero tras lo sucedido en su aventura con la lunarian, quien fue asesinada de forma cruel y cobarde frente a sus ojos por alguien que solo piensa en el dinero, pasa a ser un crimen que hace que se plantee por primera vez que esa persona merece ser asesinada sin piedad alguna, incluso de ser posible con una muerte lenta y dolorosa.
Poco antes de esas palabras los ojos del tirador de la división se percataron de suaves cambios en la tonalidad de las sombras en los laterales, y cuando empiezan a salir los dinosaurios de esas zonas con un tono ligeramente más oscuros al ser caminos profundos y no paredes sólidas el joven sabe que no es que la roca sea de un tono más oscuro, son túneles interconectados que conforman una galería que seguramente ha sido ya investigada por Wasow y sus secuaces, tomando cualquier cosa que pueda llegar a ser útil y, sobre todo, prácticamente todos los ejemplares de la planta buscada por la marina.
Bertram se fija en Kibai, y nota claramente el cambio en el mink, no solo por la preocupación que lleva viendo desde que llegaron al campamento, sino como parece al borde de estallar de rabia, seguramente algo que le lleva consumiendo por dentro desde hace un tiempo y que con esto finalmente explota haciendo que, en el momento que el sujeto se marcha y los dinosaurios se lanzan a por ellos no dude en lanzarse de cabeza hacia ellos. Instintivamente Bertram lo sigue con el arco listo para disparar, pero sus movimientos son violentos, feroces y precisos, como los de un depredador cazando, tumbando a todos los dinosaurios con los que se cruza, mientras que los demás son tumbados por los otros dos luchadores cuerpo a cuerpo de la división, manteniéndose Bertram como un seguro que les cubre la espalda en caso de que alguna de esas bestias logra superarlos, sus ojos siempre atentos a cada cambio y detalle. Ningún movimiento se le escapa, y si bien al no estar peleando directamente podría seguir al traidor no tiene intención de hacerlo por varios motivos; primero para poder cubrir a sus compañeros en el caso de que alguno de los dinosaurios aguantara las ofensivas o los pillara desprevenidos, segundo porque ni corriendo a máxima velocidad podría alcanzarlo montado en el dinosaurio, el arquero no destaca precisamente en velocidad, y por último, aún en el hipotético caso de poder darle alcance Bertram sabe no tiene la capacidad de vencerle en solitario.
Finalmente el combate llega a su fin y todas las bestias fueron vencidas por sus compañeros, y es ahí que Bertram ve las marcas en el cuerpo de Kibai, sabiendo exactamente lo que le causa esas marcas y viendo su claro agotamiento, acompañado de sus palabras hacia el traidor y las palabras de Stroud. Bertram guarda las flechas y ajusta su arco a su espalda mientras se acerca a sus compañeros con su característica calma y escucha las palabras de Stroud antes de tomar aire y decir
-No te martirices comandante, no teníamos opción ante una orden directa. Esto es fundamentalmente culpa del traidor por sus actos, y de los superiores, por tardar tanto tiempo en investigar las desapariciones, sir. Si hubiesen actuado antes, tal vez no hubiéramos perdido al resto de la división 86 e incluso podrían haber evitado que Wasow se hiciera con todas las plantas. Ahora solo nos queda prepararnos, entrenar y capturar al traidor, cualquiera que deliberadamente mate a sus compañeros no merece piedad.-
Tras eso toma el manjar que le entregó Kibai y se lo tiende al mink diciendo
-Toma, si lo necesitas puedes tomar el plato que me entregaste, yo aún tengo bastante energía sir.-
Pese a la perfecta coordinación entre los 4 miembros de la división 60 a la hora de atacar al espadachín que parece ser el líder de los hombres que desaparecieron antes, sus ataques no surtieron efecto alguno, todas y cada una de las ofensivas de los marines impacta en el lugar que hace nada ocupaba el enemigo, pero casi como si supiera lo que iba a ocurrir, el sujeto se fue antes de que pudiera verse envuelto en una marea de ofensivas que le complicaría el defenderse para colocarse en una zona nueva, lejos de los marines enviados a completar la investigación sobre la planta. El joven arquero mantiene sus ojos avizores, vigilando todo lo que hay por la zona, manteniendo vigilados tanto el enemigo como sus compañeros, sus posiciones, movimientos y estados, principalmente Kibai, pues hace rato que el pelirrojo lo nota afectado por algo, a su vez el enemigo es estudiado profundamente por el contramaestre que se fija en todos los detalles de su físico y en los pequeños movimientos involuntarios de su cuerpo y sus microexpresiones para saber más sobre su personalidad e intenciones.
Las palabras del sujeto, pese a ser una especie de halago sientan más como una burla, como si dijera que no importa lo que hagan ahora no tienen como siquiera dañarlo por lo que el arquero aprieta con fuerza su arco, manteniendo los ojos en continuo movimiento, observando todo el entorno, cada detalle para que nada le pille por sorpresa al estar en un lugar donde ese sujeto tiene la ventaja al llevar más tiempo allí que ellos. Tras eso lo que dice ese hombre hace que los ojos de Bertram, normalmente solamente serios, pero todavía llenos de calma se vuelvan fríos, casi como un abismo sin fin, vacíos y carentes de emoción. Pensar que no solo ha traicionado a la marina sino que él mismo ha acabado con la vida de sus compañeros es un acto que el joven pelirrojo de normal ya no perdona, pero tras lo sucedido en su aventura con la lunarian, quien fue asesinada de forma cruel y cobarde frente a sus ojos por alguien que solo piensa en el dinero, pasa a ser un crimen que hace que se plantee por primera vez que esa persona merece ser asesinada sin piedad alguna, incluso de ser posible con una muerte lenta y dolorosa.
Poco antes de esas palabras los ojos del tirador de la división se percataron de suaves cambios en la tonalidad de las sombras en los laterales, y cuando empiezan a salir los dinosaurios de esas zonas con un tono ligeramente más oscuros al ser caminos profundos y no paredes sólidas el joven sabe que no es que la roca sea de un tono más oscuro, son túneles interconectados que conforman una galería que seguramente ha sido ya investigada por Wasow y sus secuaces, tomando cualquier cosa que pueda llegar a ser útil y, sobre todo, prácticamente todos los ejemplares de la planta buscada por la marina.
Bertram se fija en Kibai, y nota claramente el cambio en el mink, no solo por la preocupación que lleva viendo desde que llegaron al campamento, sino como parece al borde de estallar de rabia, seguramente algo que le lleva consumiendo por dentro desde hace un tiempo y que con esto finalmente explota haciendo que, en el momento que el sujeto se marcha y los dinosaurios se lanzan a por ellos no dude en lanzarse de cabeza hacia ellos. Instintivamente Bertram lo sigue con el arco listo para disparar, pero sus movimientos son violentos, feroces y precisos, como los de un depredador cazando, tumbando a todos los dinosaurios con los que se cruza, mientras que los demás son tumbados por los otros dos luchadores cuerpo a cuerpo de la división, manteniéndose Bertram como un seguro que les cubre la espalda en caso de que alguna de esas bestias logra superarlos, sus ojos siempre atentos a cada cambio y detalle. Ningún movimiento se le escapa, y si bien al no estar peleando directamente podría seguir al traidor no tiene intención de hacerlo por varios motivos; primero para poder cubrir a sus compañeros en el caso de que alguno de los dinosaurios aguantara las ofensivas o los pillara desprevenidos, segundo porque ni corriendo a máxima velocidad podría alcanzarlo montado en el dinosaurio, el arquero no destaca precisamente en velocidad, y por último, aún en el hipotético caso de poder darle alcance Bertram sabe no tiene la capacidad de vencerle en solitario.
Finalmente el combate llega a su fin y todas las bestias fueron vencidas por sus compañeros, y es ahí que Bertram ve las marcas en el cuerpo de Kibai, sabiendo exactamente lo que le causa esas marcas y viendo su claro agotamiento, acompañado de sus palabras hacia el traidor y las palabras de Stroud. Bertram guarda las flechas y ajusta su arco a su espalda mientras se acerca a sus compañeros con su característica calma y escucha las palabras de Stroud antes de tomar aire y decir
-No te martirices comandante, no teníamos opción ante una orden directa. Esto es fundamentalmente culpa del traidor por sus actos, y de los superiores, por tardar tanto tiempo en investigar las desapariciones, sir. Si hubiesen actuado antes, tal vez no hubiéramos perdido al resto de la división 86 e incluso podrían haber evitado que Wasow se hiciera con todas las plantas. Ahora solo nos queda prepararnos, entrenar y capturar al traidor, cualquiera que deliberadamente mate a sus compañeros no merece piedad.-
Tras eso toma el manjar que le entregó Kibai y se lo tiende al mink diciendo
-Toma, si lo necesitas puedes tomar el plato que me entregaste, yo aún tengo bastante energía sir.-
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