12-03-2026, 07:05 PM
El navío ya estaba en plena preparación para zarpar cuando Sigrid decidió adelantar trabajo. Mientras otros marines discutían rutas, revisaban cuerdas o gritaban órdenes desde cubierta, la vikinga simplemente hizo lo que mejor sabía hacer, cargar cosas pesadas sin quejarse. Con sus enormes brazos levantó varias cajas de provisiones y armamento como si fueran simples paquetes de pan, acomodándolas contra su pecho antes de avanzar con paso firme hacia la escotilla que conducía al interior del barco.
El descenso hacia la parte inferior del navío fue acompañado por el crujir constante de la madera y el leve balanceo del mar bajo el casco. Un par de marines más bajaban detrás de ella con otras cajas, pero ninguno cargaba tanto como la buccaner. Cuando llegaron a la sala de almacenamiento, esa habitación reforzada donde se guardaban suministros importantes y equipamiento bajo llave, Sigrid cruzó la puerta inclinando un poco la cabeza para no golpear el casco contra el marco. Aquella estancia no era para cualquiera, una vez cerrada, solo oficiales o superiores podían abrirla nuevamente. —Aquí estará todo seguro.— comentó con naturalidad mientras dejaba caer las cajas sobre una mesa robusta con un golpe pesado.
Acto seguido apoyó su alabarda en una esquina, con cuidado casi ceremonial, como si estuviera dejando descansar a un viejo amigo. Después se arremangó ligeramente el uniforme y empezó a mover cajas de un lado a otro para acomodarlas mejor, organizando provisiones, munición y herramientas con una sorprendente paciencia para alguien de su tamaño. El sudor comenzaba a formarse en su frente por el calor del verano atrapado dentro del casco del barco, pero Sigrid parecía no notarlo demasiado, cada caja que movía se alineaba perfectamente con la siguiente, formando filas ordenadas contra las paredes reforzadas del almacén. —Heh, esto es más fácil que pelear con bandidos. — murmuró entre dientes mientras empujaba una última caja con el pie para ajustarla contra la pared. Se detuvo un segundo, apoyando las manos en la cintura y observando el trabajo hecho. El interior del barco olía a madera, sal y metal, una mezcla que a la vikinga le recordaba que, aunque el destino fuera un lugar lleno de luces y diversión como el New Era Joy Park, ella no estaba viajando como visitante.
El último golpe de caja acomodándose contra la pared aún resonaba en la sala de almacenamiento cuando el sonido agudo de una campana cortó el aire del barco como una cuchilla. No fue un simple aviso, fue la alarma, desde cubierta comenzaron a escucharse voces, pasos apresurados y órdenes gritadas entre marines que corrían de un lado a otro. Sigrid levantó la cabeza de inmediato, el gesto relajado desapareciendo de su rostro como si alguien hubiera apagado una lámpara. Su cuerpo reaccionó antes que su mente, tomó impulso hacia la puerta junto a los otros marines que estaban dentro del almacén. La pesada puerta reforzada se abrió de golpe y todos salieron casi al mismo tiempo hacia el pasillo que conducía a cubierta. Uno de los soldados cerró la puerta con rapidez, girando el mecanismo de seguridad que sellaba la sala de provisiones. El sonido del cerrojo metálico fue seco, definitivo, Sigrid ya estaba subiendo las escaleras cuando algo en su cabeza hizo click y se detuvo un instante, sus ojos se abrieron un poco mas de lo normal —Por toda mi descendencia vikinga, olvidé mi alabarda. — Giró el cuerpo hacia la escotilla como si fuera a volver corriendo, pero el marine que había cerrado el depósito ya estaba alejándose hacia cubierta, aquella puerta no era una simple bodega, era una cámara de suministros bajo llave que solo oficiales podían abrir durante el viaje y el barco ya estaba en modo de alerta.
Sigrid miró la puerta cerrada un segundo más, con esa expresión entre frustración y resignación tan típica de ella, había dejado su arma adentro, su enorme alabarda vikinga, atrapada detrás de una puerta que no podría abrir hasta que algún superior lo autorizara, la vikinga resopló por la nariz, rascándose la cabeza bajo el casco mientras retomaba la carrera hacia cubierta. —Bueno— murmuró con una media sonrisa torcida que comenzaba a formarse pese a todo. —Supongo que, si hoy toca pelear, entonces pelearé a la antigua. — Apretó los puños enormes mientras subía los escalones de dos en dos. — ¡Ey! ¡Esperen a que llegue! — gritó mientras emergía finalmente hacia la luz del sol y el caos de la cubierta observando como Masami había cambiado de apariencia en ese momento. —¡Todavía tengo dos manos! NAAATATATATA.— Su risa poderosa se mezcló con el sonido del mar y las órdenes de combate, mientras la vikinga se preparaba para enfrentar lo que fuera que estuviera esperando al barco incluso sin su querida arma, porque si bien sabía que no había mucho que hacer sin su arma, su fuerza no le faltaba y sus compañeros de división tampoco.
El descenso hacia la parte inferior del navío fue acompañado por el crujir constante de la madera y el leve balanceo del mar bajo el casco. Un par de marines más bajaban detrás de ella con otras cajas, pero ninguno cargaba tanto como la buccaner. Cuando llegaron a la sala de almacenamiento, esa habitación reforzada donde se guardaban suministros importantes y equipamiento bajo llave, Sigrid cruzó la puerta inclinando un poco la cabeza para no golpear el casco contra el marco. Aquella estancia no era para cualquiera, una vez cerrada, solo oficiales o superiores podían abrirla nuevamente. —Aquí estará todo seguro.— comentó con naturalidad mientras dejaba caer las cajas sobre una mesa robusta con un golpe pesado.
Acto seguido apoyó su alabarda en una esquina, con cuidado casi ceremonial, como si estuviera dejando descansar a un viejo amigo. Después se arremangó ligeramente el uniforme y empezó a mover cajas de un lado a otro para acomodarlas mejor, organizando provisiones, munición y herramientas con una sorprendente paciencia para alguien de su tamaño. El sudor comenzaba a formarse en su frente por el calor del verano atrapado dentro del casco del barco, pero Sigrid parecía no notarlo demasiado, cada caja que movía se alineaba perfectamente con la siguiente, formando filas ordenadas contra las paredes reforzadas del almacén. —Heh, esto es más fácil que pelear con bandidos. — murmuró entre dientes mientras empujaba una última caja con el pie para ajustarla contra la pared. Se detuvo un segundo, apoyando las manos en la cintura y observando el trabajo hecho. El interior del barco olía a madera, sal y metal, una mezcla que a la vikinga le recordaba que, aunque el destino fuera un lugar lleno de luces y diversión como el New Era Joy Park, ella no estaba viajando como visitante.
El último golpe de caja acomodándose contra la pared aún resonaba en la sala de almacenamiento cuando el sonido agudo de una campana cortó el aire del barco como una cuchilla. No fue un simple aviso, fue la alarma, desde cubierta comenzaron a escucharse voces, pasos apresurados y órdenes gritadas entre marines que corrían de un lado a otro. Sigrid levantó la cabeza de inmediato, el gesto relajado desapareciendo de su rostro como si alguien hubiera apagado una lámpara. Su cuerpo reaccionó antes que su mente, tomó impulso hacia la puerta junto a los otros marines que estaban dentro del almacén. La pesada puerta reforzada se abrió de golpe y todos salieron casi al mismo tiempo hacia el pasillo que conducía a cubierta. Uno de los soldados cerró la puerta con rapidez, girando el mecanismo de seguridad que sellaba la sala de provisiones. El sonido del cerrojo metálico fue seco, definitivo, Sigrid ya estaba subiendo las escaleras cuando algo en su cabeza hizo click y se detuvo un instante, sus ojos se abrieron un poco mas de lo normal —Por toda mi descendencia vikinga, olvidé mi alabarda. — Giró el cuerpo hacia la escotilla como si fuera a volver corriendo, pero el marine que había cerrado el depósito ya estaba alejándose hacia cubierta, aquella puerta no era una simple bodega, era una cámara de suministros bajo llave que solo oficiales podían abrir durante el viaje y el barco ya estaba en modo de alerta.
Sigrid miró la puerta cerrada un segundo más, con esa expresión entre frustración y resignación tan típica de ella, había dejado su arma adentro, su enorme alabarda vikinga, atrapada detrás de una puerta que no podría abrir hasta que algún superior lo autorizara, la vikinga resopló por la nariz, rascándose la cabeza bajo el casco mientras retomaba la carrera hacia cubierta. —Bueno— murmuró con una media sonrisa torcida que comenzaba a formarse pese a todo. —Supongo que, si hoy toca pelear, entonces pelearé a la antigua. — Apretó los puños enormes mientras subía los escalones de dos en dos. — ¡Ey! ¡Esperen a que llegue! — gritó mientras emergía finalmente hacia la luz del sol y el caos de la cubierta observando como Masami había cambiado de apariencia en ese momento. —¡Todavía tengo dos manos! NAAATATATATA.— Su risa poderosa se mezcló con el sonido del mar y las órdenes de combate, mientras la vikinga se preparaba para enfrentar lo que fuera que estuviera esperando al barco incluso sin su querida arma, porque si bien sabía que no había mucho que hacer sin su arma, su fuerza no le faltaba y sus compañeros de división tampoco.
Cosas Vikingas
![[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]](https://i.imgur.com/Ndhw6vS.jpeg)
