12-03-2026, 07:43 PM
El buen humor no habita en los cuerpos de todos los integrantes de Hanu Mahana, al menos no para uno de ellos, quien, bajo el sol, tiene que arrastrar el paso de un caballo en medio de la jauría de emocionadas personas que, buscando zarpar hacia New Era Joy Park, se amontonan e incluso se empujan entre sí.
La fémina de mirada chocolate recuerda una frase que solía utilizar la abuela Nuvia después de chismear sobre los integrantes de la iglesia en Sorbet: “Hay de todo en la viña del Señor”. Quizá por ello, en vez de actuar sarcástica al igual que Wyatt, prefiere reírse un poco de él y continuar animándolo mientras suben al ferry. Se pregunta si sería tan diligente si tuviera un caballo pesado a sus espaldas, aunque entiende que de ser Cardan, haría todo por él sin importar su naturaleza.
El ascenso culmina y el singular movimiento, acostumbrado en una embarcación al desplazarse sobre las olas del mar, llena de una extraña emoción a la fémina; incluso suelta el brazo de Barald para apoltronarse contra una de las barandillas del ferry, alzando el rostro para recibir el sol, respirando el ambiente salino y disfrutando del constante murmullo, los gritos y el ruido de quienes buscan un poco de diversión y, en algunos casos, un futuro. Incluso escucha al enorme hombre de tez azul. ¿Miedo? La fémina no aminora la relajada expresión en su rostro; no, solo le tiene miedo a un par de cosas en específico y él no cumple con ninguno de los requerimientos.
La voz del capitán cambia sus ensoñaciones para palpar la evidente realidad. La expresión risueña de la amazona se intensifica al ver a Ryota tomar al azabache por el hombre, todos y cada uno de sus nuevos amigos proceden a felicitar a Barald y ella no puede quedarse atrás; incluso Cardan se arremolina en el pecho del espadachín, en un cuidadoso gesto parecido a un abrazo.
—¡Mírate! Todo un hombre reconocido, cuidado se te sube a la cabeza y te olvidas de los piratas más humildes, fufufufu. —Bromea abrazándolo con fuerza por el cuello antes de separarse, no sin antes detenerse a arreglar un poco la camisa del oji rubí; a veces disfruta contar con la misma estatura. —Felicidades, cariño. Esa recompensa no hará más que subir en el Grand Line, prometo no quedarme atrás. —Le guiña.
Prestando atención ahora a Ryota, relame los labios con parsimonia. ¿Moler a golpes? No puede evitar imaginarse todo lo que ha tenido que pasar el castaño en el tiempo que se mantuvieron alejado, lo que pudo haber cambiado y lo que se ha mantenido. —Oh, cariño, nada ni nadie podrá arruinar nuestra diversión. —Asegura, confiando en las palabras de su capitán mientras las felicitaciones culminan y el hambre llama a la puerta de los relajados piratas que conforman esa tripulación.
¡Buffet! ¡Al fin algo que vale la pena! No ofrece resistencia al agarre de Yuuki, al contrario, se afianza al mismo, incluso deja caer su sombrero para poder acercarse un poco más a la fémina de rosadas hebras, evitando incomodarla.

—¡Claro que sí, tengo un excelente sentido de la orientación, Yuuki!
Lleva la siniestra disponible hacia su boca, presiona el índice contra su lengua antes de levantar la mano hacia el frente. —Según el viento y las corrientes puedo decir que no tengo perra idea porque es mi primera vez aquí. —La risa se acumula en la garganta. —Pero no necesito ser una “rockstar” para saber que en la cubierta no está, fufufufu. —¿Burlarse de Yuuki y Tezca al mismo tiempo? Cualquier oportunidad es buena. Nadie en esa banda se libra de Runin Kitay.
—¡Vamos adentro! —Incentiva al tiempo que se estira para llegar al brazo de Ryota, enganchándolo a sí misma en algo parecido a un abrazo. ¿Su cuerpo se ha fortalecido? La amazona vuelve a relamer los labios, presionándolos al final antes de volver a hablar.
—¿Emocionado, cariño? —Le sonríe, mirándolo con fijeza, mientras emprenden camino. Suelta un poco el agarre de Yuuki, solo lo suficiente para acercarse a susurrar a Ryota. —No vayas a vomitar sobre mi cuando subamos a los juegos; no importará cuánto hayas entrenado, o qué tan bien se sientan tus músculos, te patearé el trasero si lo haces, fufufu. —Entre ellos, de forma inesperada, aparece la cara de Cardan, quien al parecer los ha escalado para arremolinarse alrededor del cuello de Ryota.
—¿En serio, vendido? Solo porque dijo “buffet”... —Regaña a la serpiente, quien finge ignorarla para acariciar el rostro del castaño. Runin sonríe volviendo a abrazar tanto a Yuuki como a Ryota, solo un poco más. —Cardan te extrañó. —Sentencia con una ligera expresión sincera.

—y yo también.
Finaliza centrándose en la dirección hacia la que han estado yendo; deteniéndose por momentos a ver algunas indicaciones escritas para llevarlos a la zona designada para la alimentación. ¡Ah! ¡Algo de buen salmón no vendría mal! Y en buena hora que lo piensa porque al llegar al lugar, el ambiente huele delicioso. —¡Alguien vaya por sangría, por favor! —No sabe qué tan bueno es comer hasta reventar antes de ir a parque, pero igual piensa arriesgarse junto a sus amigos.
BOLSA DE ESTRELLITAS
