[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 1
#60
Las alarmas resonaban con fuerza por todo el lugar, su eco metálico expandiéndose sobre el puerto y mezclándose con el ruido del mar y los gritos lejanos de los marines. No había forma de ignorarlas. Bones alzó ligeramente la cabeza al escucharlas, y una sonrisa lenta se dibujó en su rostro. Definitivamente, aquello no sería el paseo tranquilo que había imaginado.

El mensaje que había escuchado hacía unos momentos era claro: las autoridades estaban buscando a un grupo de piratas importantes que se encontraban en el sector. Entre los nombres mencionados estaba, por supuesto, el de Dharma. El capitán parecía decidido a no llamar demasiado la atención durante su paso por aquel lugar… aunque, a juzgar por la situación actual, ya no parecía una decisión que dependiera enteramente de él.

Bones caminó con calma hacia uno de los costados del barco. Sus pasos resonaban suavemente contra las tablas de madera de la cubierta mientras el barco se mecía con la marea. Su mente, sin embargo, estaba lejos de la tranquilidad aparente de su caminar. Pensaba en lo que vendría a continuación, en lo inevitable que parecía el choque que se aproximaba.

Después de todo, él había escuchado el nombre de "El Orador" más de una vez.

Las historias circulaban con facilidad en los bares más oscuros y ruidosos de Logetown y Samba, lugares donde el alcohol barato, el humo denso y los rumores peligrosos convivían en la misma mesa. Allí, entre marineros borrachos, contrabandistas y aventureros sin suerte, había oído relatos sobre aquel pirata. Algunos exagerados, otros probablemente ciertos. Pero todos coincidían en algo: no era un hombre cualquiera.

Quién hubiera imaginado que, por intentar devolverle un favor a un viejo compañero de andanzas, terminaría enrolado como tripulante en el barco de alguien de semejante reputación.

El médico brujo se detuvo junto a un barril firmemente sujeto al suelo de la cubierta y se sentó con tranquilidad, como si el caos que se gestaba a su alrededor no fuera asunto suyo. Luego llevó una mano al interior de su chaqueta y sacó una pequeña cigarrera metálica.

Dentro había veinte cigarrillos perfectamente alineados.

No eran cigarrillos comunes. Estaban hechos con una hierba negra proveniente de su tierra natal: Centaura. Una planta rara, difícil de encontrar fuera de su región, conocida por producir efectos peculiares en quienes sabían cómo consumirla.

Bones tomó uno de los cigarrillos y lo llevó a sus labios.

Con la otra mano sacó un pequeño encendedor de bolsillo y lo encendió con un movimiento automático. La llama iluminó brevemente su rostro antes de que la punta del cigarrillo comenzara a arder.

Inhaló profundamente.

El humo que escapó de sus labios no era gris ni blanco, sino de un extraño tono rojizo que se deshacía lentamente en el aire salado del mar.

El médico brujo cerró los ojos por un momento, dejando que los efectos de la planta comenzaran a recorrer su cuerpo. Era una sensación familiar, casi reconfortante. Un puente silencioso entre su mente y las presencias que, según él, habitaban más allá del velo de este mundo.

Sabía muy bien que, desde el momento en que había puesto un pie en aquel barco, su destino había quedado ligado al de los Rakshasa.

No había marcha atrás.

Abrió los ojos y alzó la mirada hacia el cielo por unos segundos, observando las nubes que se movían lentamente sobre el puerto.

Luego exhaló otra bocanada de humo rojizo.

—Bueno… nunca pensé que esto escalaría tan rápido, ewa. —murmuró para sí mismo, con una ligera risa en la voz—. Aunque mis amigos del más allá parecen estar bastante de acuerdo en acompañarlos en este viaje.

Sacudió ligeramente la cabeza.

—Supongo que ahora solo queda esperar a que comience lo inevitable.

En su mano libre apareció entonces una carta.

Había salido de entre sus dedos con la naturalidad de un truco de prestidigitador. Bones la giró lentamente entre sus dedos antes de observarla.

Era el Rey de Espadas.

Sus ojos se entrecerraron apenas.

Había cierta tensión en el aire. Una sensación difícil de explicar, pero imposible de ignorar. Como si el propio mundo contuviera la respiración durante un instante.

La calma antes de la tormenta.

Era evidente que aquello no terminaría de forma pacífica. Si querían salir de allí, probablemente tendrían que abrirse camino a golpes. Sangre, acero y pólvora.

Otra calada profunda y la caricia de el relicario sobre el bolsillo de la chaqueta.

El humo rojo volvió a escapar lentamente de sus labios mientras el médico brujo permanecía sentado sobre el barril, disfrutando del breve momento de tranquilidad que aún les concedía el destino.

Porque sabía que duraría poco.

Muy poco.

La suerte ya estaba echada.

Ahora solo quedaba descubrir cuál sería el resultado.

Off-Rol


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 1 - por Dr.Bones - 12-03-2026, 11:48 PM

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