17-03-2026, 10:12 PM
El joven arquero no hizo mucho en el último enfrentamiento que tuvieron, mayormente poque Kibai lo aprovechó para sacar toda la frustración que iba acumulando y desestresarse, evitando que eso le coma por dentro y acabe haciendo que tome una pésima decisión en un momento más delicado, pues en este momento, contra los saurios no era tan arriesgado pues el resto podían perfectamente cubrirle las espaldas y lidiar con lo que quedara, incluso evitar que los saurios se centraran en él mientras se abalanza como un bárbaro hacia ellos; pero si lo llega a hacer en un combate contra piratas o contra el mismo traidor, podría representar literalmente su muerte, algo que ninguno de los presentes quiere presenciar y sufrir. El arquero, atento y preciso vigila siempre las espaldas de sus compañeros, manteniendo las distancias, controlando las posiciones y entrenando sus ojos a vigilar con mayor detenimiento cada detalle y cada movimiento del campo de batalla, como los avizores ojos de las águilas y los halcones cazando su presa. Si el grupo enviado a investigar la desaparición de la división 86 fuese un grupo totalmente improvisado seguramente habría que lamentar más bajas, directamente en el primer enfrentamiento en el campamento, pues en este tipo de situaciones, la coordinación es más importante que la fortaleza individual.
Entre los minks y el comandante Redgrave la ofensiva de los reptiles fue cortada rápidamente y sin lamentar bajas, pero ese tiempo fue suficiente para que el traidor pudiera escapar y llevarse lo que quedaba de las plantas, siendo que al menos esa parte de la misión no se pudo completar. Por otro lado, para el joven cazador de la marina, eso no es algo malo, el uso que darían a esa sustancia podría ser peor que el efecto secundario que tiene de ser tratado de manera equivocada y resultando en un veneno más que en un tónico. Un ejemplo es lo que parece estar padeciendo el pobre Kibai, quien tras terminar con los dinos y recibir la oferta de Bertram de tomarse el manjar que le entregó previamente el propio cocinero se niega, diciendo que el contramaestre lo puede necesitar más a futuro que él en ese momento, pero a los perceptivos ojos del pelirrojo no se le escapa que tiene otras motivaciones detrás de ello, pero no dirá nada, simplemente aceptará la respuesta y se dispone a investigar la cueva ahora que el peligro no está presente.
Stroud agradece las palabras de Bertram, las cuales son totalmente ciertas pues ninguno de los presentes tiene potestad para poder negarse a una orden directa de los superiores, carecen completamente de autoridad siendo de cargos relativamente bajos dentro de la marina, sin fama siquiera dentro de la propia organización para que puedan usarlo como baza para negociar. Al parecer Stroud encuentra una caja con elixires, y mientras dice algo es que se percata de lo que Bertram sabe desde hace un tiempo pero decidió no decir nada por respeto a Kibai, y es que el mink está afectado por esa planta, de forma que el comandante le da uno de los elixires para que pueda recomponerse. El joven cazador ve como sus compañeros investigan la cueva, y es ahí que su mente se percata de algo, las escamas de los dinosaurios no son precisamente sencillas de atravesar, empleadas de la forma adecuada pueden ser una buena capa defensiva, además de que sus garras y colmillos pueden hacer buenos materiales para diversos útiles y armas como cuchillos, dagas y proyectiles, menos llamativos que las flechas normales e inmunes a campos magnéticos, algo que el arquero puede aprovechar según las circunstancias.
Mientras sus compañeros terminan de investigar si los piratas han dejado algo más atrás, el arquero toma una de sus flechas con cuidado, la misma que quedó tirada en mitad de la cueva tras el ataque a Wasow, y empieza a despiezar los dinos uno a uno, con calma y cuidado mientras escucha la llamada de Stroud con la capitana Trixxie. Lentamente, recordando lo que le enseñó su abuelo en el pasado sobre como despellejar animales, concretamente cuando le explicó como aprovechar al máximo las escamas de reptiles y similares, y empezó a arrancar la piel intacta de los dinos para extraer capas y capas de piel escamosa que puede usarse para hacer cotas defensivas, útiles para reducir daños de cortes y algunos proyectiles. Una vez termina con las escamas pasa a arrancar pieza a pieza las garras y los dientes de los dinos, pudiendo usarlos para forjar cuchillos, flechas o simplemente fortalecer otras creaciones, aunque seguramente use dos garras y dos colmillos para hacer un par de cuchillos para facilitar el despiece de futuras presas. Durante todo el proceso la mente de Bertram sigue ideando diversas ideas de armas, tanto para él como para sus compañeros, teniendo una buena idea para un sable para Kibai, el pobre se lo merece, y más después del aviso de que parece tener preparado hidromiel en el barco para cuando regresen.
En el momento que Stroud da el anuncio de regresar, el arquero toma una de las cajas que dejaron atrás el traidor y sus hombres y acumula todo el material sacado de los saurios en ella, para empezar a llevarla con calma hacia el Royal Quiver.
Entre los minks y el comandante Redgrave la ofensiva de los reptiles fue cortada rápidamente y sin lamentar bajas, pero ese tiempo fue suficiente para que el traidor pudiera escapar y llevarse lo que quedaba de las plantas, siendo que al menos esa parte de la misión no se pudo completar. Por otro lado, para el joven cazador de la marina, eso no es algo malo, el uso que darían a esa sustancia podría ser peor que el efecto secundario que tiene de ser tratado de manera equivocada y resultando en un veneno más que en un tónico. Un ejemplo es lo que parece estar padeciendo el pobre Kibai, quien tras terminar con los dinos y recibir la oferta de Bertram de tomarse el manjar que le entregó previamente el propio cocinero se niega, diciendo que el contramaestre lo puede necesitar más a futuro que él en ese momento, pero a los perceptivos ojos del pelirrojo no se le escapa que tiene otras motivaciones detrás de ello, pero no dirá nada, simplemente aceptará la respuesta y se dispone a investigar la cueva ahora que el peligro no está presente.
Stroud agradece las palabras de Bertram, las cuales son totalmente ciertas pues ninguno de los presentes tiene potestad para poder negarse a una orden directa de los superiores, carecen completamente de autoridad siendo de cargos relativamente bajos dentro de la marina, sin fama siquiera dentro de la propia organización para que puedan usarlo como baza para negociar. Al parecer Stroud encuentra una caja con elixires, y mientras dice algo es que se percata de lo que Bertram sabe desde hace un tiempo pero decidió no decir nada por respeto a Kibai, y es que el mink está afectado por esa planta, de forma que el comandante le da uno de los elixires para que pueda recomponerse. El joven cazador ve como sus compañeros investigan la cueva, y es ahí que su mente se percata de algo, las escamas de los dinosaurios no son precisamente sencillas de atravesar, empleadas de la forma adecuada pueden ser una buena capa defensiva, además de que sus garras y colmillos pueden hacer buenos materiales para diversos útiles y armas como cuchillos, dagas y proyectiles, menos llamativos que las flechas normales e inmunes a campos magnéticos, algo que el arquero puede aprovechar según las circunstancias.
Mientras sus compañeros terminan de investigar si los piratas han dejado algo más atrás, el arquero toma una de sus flechas con cuidado, la misma que quedó tirada en mitad de la cueva tras el ataque a Wasow, y empieza a despiezar los dinos uno a uno, con calma y cuidado mientras escucha la llamada de Stroud con la capitana Trixxie. Lentamente, recordando lo que le enseñó su abuelo en el pasado sobre como despellejar animales, concretamente cuando le explicó como aprovechar al máximo las escamas de reptiles y similares, y empezó a arrancar la piel intacta de los dinos para extraer capas y capas de piel escamosa que puede usarse para hacer cotas defensivas, útiles para reducir daños de cortes y algunos proyectiles. Una vez termina con las escamas pasa a arrancar pieza a pieza las garras y los dientes de los dinos, pudiendo usarlos para forjar cuchillos, flechas o simplemente fortalecer otras creaciones, aunque seguramente use dos garras y dos colmillos para hacer un par de cuchillos para facilitar el despiece de futuras presas. Durante todo el proceso la mente de Bertram sigue ideando diversas ideas de armas, tanto para él como para sus compañeros, teniendo una buena idea para un sable para Kibai, el pobre se lo merece, y más después del aviso de que parece tener preparado hidromiel en el barco para cuando regresen.
En el momento que Stroud da el anuncio de regresar, el arquero toma una de las cajas que dejaron atrás el traidor y sus hombres y acumula todo el material sacado de los saurios en ella, para empezar a llevarla con calma hacia el Royal Quiver.
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