19-03-2026, 12:27 AM
No pudo evitar hacer una pequeña mueca al escuchar las primeras palabras pronunciadas por Heras, sintiendo una punzada de dolor esparciéndose por su pecho, pudiendo compartir era emoción con él, sabiendo que la empatía era peligrosa, no obstante, Seraphine no podía funcionar de otra manera, algo dudosa, estiró su mano hacia el brazo ajeno, dándole un pequeño apretón, con intención de decir de una manera muy silenciosa que lo apoyaba, las horas que se quedase ahí, hasta tener que separarse, ladeó un poco la cabeza, con una sonrisa en su rostro, mirándolo directo a los ojos, pero aquello no duró demasiado, volviendo a colocar cierta distancia entre ambos.
Eso sí, aquello no contestaba su pregunta; sin embargo, no escribió nada al respecto, tomándoselo como un pequeño momento para creer que podía ser un pequeño juego de imaginarse a sí misma de una manera que pareciera ser una persona libre, aunque la ilusión se rompía apenas recordaba haber escrito la palabra “también”. Por otro lado, la mente de Seraphine era muy buena en cuanto a olvidar cosas, así que lanzó aquello en la profundidad de su mente.
Cerró sus ojos cuando llegó su primera pregunta, contando hasta diez; a la trituradora se iba aquel pequeño juego que formó en su mente, dando el primer bocado a su comida. —Bien, creo— Llevó una mano a su rostro, colocando unos cuantos mechones rosados detrás de su oreja, enseñándole su libreta. —Lo suficientemente bueno para sobrevivir— Dudaba que fuese su favorita; pese a que sus acciones parecían demostrárselo, Seraphine no se permitía tener semejante ego, ya que aquello significaba confiarse y la confianza llevaba a errores, siendo muy consciente de que sus habilidades para bailar eran lo que trajo la atención y más le valía no perderlas.
Sacudió su cabeza.
—Está bien, no conseguiré nada si evito el tema, es mi realidad, más me vale enfrentarme a ella— Dejó escapar un suspiro. —Depende, ¿cuáles son tus preferencias para comer?— Llevó una mano a su cuello, acariciando la cicatriz, donde se encontraba la principal razón por la cual no podía hablar, por el otro lado, las alas de Heras, le roban el aliento, con sus ojos brillando, debiendo hacer un puño para no levantarse y correr hacia ellas. —No, no me sirven para volar, soy una skypean— Llevó unos cuantos dedos su frente, apartando algunos mechones. —Seraphine— Estiró su mano hacia él, la que le faltaba su meñique. —¿Puedo tocar tus alas? Y tú puedes tocar las mías, si quieres.
Miró su plato, miró a Heras y a la pista de baile.
—¿Qué tan bueno eres bailando?
Eso sí, aquello no contestaba su pregunta; sin embargo, no escribió nada al respecto, tomándoselo como un pequeño momento para creer que podía ser un pequeño juego de imaginarse a sí misma de una manera que pareciera ser una persona libre, aunque la ilusión se rompía apenas recordaba haber escrito la palabra “también”. Por otro lado, la mente de Seraphine era muy buena en cuanto a olvidar cosas, así que lanzó aquello en la profundidad de su mente.
Cerró sus ojos cuando llegó su primera pregunta, contando hasta diez; a la trituradora se iba aquel pequeño juego que formó en su mente, dando el primer bocado a su comida. —Bien, creo— Llevó una mano a su rostro, colocando unos cuantos mechones rosados detrás de su oreja, enseñándole su libreta. —Lo suficientemente bueno para sobrevivir— Dudaba que fuese su favorita; pese a que sus acciones parecían demostrárselo, Seraphine no se permitía tener semejante ego, ya que aquello significaba confiarse y la confianza llevaba a errores, siendo muy consciente de que sus habilidades para bailar eran lo que trajo la atención y más le valía no perderlas.
Sacudió su cabeza.
—Está bien, no conseguiré nada si evito el tema, es mi realidad, más me vale enfrentarme a ella— Dejó escapar un suspiro. —Depende, ¿cuáles son tus preferencias para comer?— Llevó una mano a su cuello, acariciando la cicatriz, donde se encontraba la principal razón por la cual no podía hablar, por el otro lado, las alas de Heras, le roban el aliento, con sus ojos brillando, debiendo hacer un puño para no levantarse y correr hacia ellas. —No, no me sirven para volar, soy una skypean— Llevó unos cuantos dedos su frente, apartando algunos mechones. —Seraphine— Estiró su mano hacia él, la que le faltaba su meñique. —¿Puedo tocar tus alas? Y tú puedes tocar las mías, si quieres.
Miró su plato, miró a Heras y a la pista de baile.
—¿Qué tan bueno eres bailando?
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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