13-11-2023, 03:54 AM
—Gracias, Erika. Y no te preocupes, yo te protejo si pasa algo —dijo con una sonrisa reconfortante, mientras sus pasos las llevaban con determinación hacia el puerto.
Mientras caminaban, un pensamiento repentino surcó su mente, haciéndola detenerse un instante. Recordó que no había revelado a Erika su verdadera profesión: era una Marine. Esta omisión no había sido intencional; simplemente, acostumbrada a la presencia constante de su uniforme, no había considerado necesario mencionarlo. Pero hoy, disfrazada con ropa de civil para mezclarse mejor mientras hacía turismo e investigaba, se sentía casi como una persona diferente.
Sentía la necesidad de ser honesta con Erika. Con paso firme pero sin detenerse, decidió abrirse:
—Al final, como Marine, tengo la obligación de proteger a los demás. Eso es a lo que me dedico —confesó con un tono suave, pero cargado de seriedad profesional.
Sus palabras resonaron en el aire mientras avanzaban por las calles empedradas del pintoresco pueblo de Engan. Aunque esperaba que esta revelación no cambiara la disposición de Erika a acompañarla, no podía estar segura. Observó de reojo a la muchacha, buscando en su rostro alguna señal de su reacción. Si Erika decidía seguir adelante con el plan, pronto llegarían a la zona que necesitaban registrar. La anticipación y la incertidumbre colgaban en el aire mientras esperaba su respuesta.
Mientras caminaban, un pensamiento repentino surcó su mente, haciéndola detenerse un instante. Recordó que no había revelado a Erika su verdadera profesión: era una Marine. Esta omisión no había sido intencional; simplemente, acostumbrada a la presencia constante de su uniforme, no había considerado necesario mencionarlo. Pero hoy, disfrazada con ropa de civil para mezclarse mejor mientras hacía turismo e investigaba, se sentía casi como una persona diferente.
Sentía la necesidad de ser honesta con Erika. Con paso firme pero sin detenerse, decidió abrirse:
—Al final, como Marine, tengo la obligación de proteger a los demás. Eso es a lo que me dedico —confesó con un tono suave, pero cargado de seriedad profesional.
Sus palabras resonaron en el aire mientras avanzaban por las calles empedradas del pintoresco pueblo de Engan. Aunque esperaba que esta revelación no cambiara la disposición de Erika a acompañarla, no podía estar segura. Observó de reojo a la muchacha, buscando en su rostro alguna señal de su reacción. Si Erika decidía seguir adelante con el plan, pronto llegarían a la zona que necesitaban registrar. La anticipación y la incertidumbre colgaban en el aire mientras esperaba su respuesta.
