23-03-2026, 05:46 AM
(Última modificación: 23-03-2026, 05:50 AM por Hyákinthos.)
—¡Maldito clima! ¡Maldita isla! ¿Recuérdame por qué estamos aquí? Podíamos quedarnos con los dinosaurios. Los prefiero a ellos y a los insectos gigantes que este clima de mierda…al menos en Little Garden el calor era soportable y teníamos la playa al lado del barco…tsk… ¡Eso es! Debí quedarme en el barco ¿Era tan necesario que viniera contigo? —No dejaría de quejarse, no mientras tuviera que seguir frotando sus manos enguantadas contra sus brazos cubiertos con la tela gruesa de su abrigo, pues aún con tanta ropa encima, el aire que pegaba en su rostro hacía que sintiera un frío que llegaba a calar sus huesos. Era una pesadilla.
—¿Por qué seguimos yendo hacia el pueblo? Deberíamos regresar al barco…BAR CO… ¿Me escuchas, Maki? Eres Maki, ¿verdad? Aunque tu cabello sea rosa…aun no me acostumbro a verte así —. Debía hablar y mucho, porque de esa manera se mantenía despierto y, al menos, daba la ilusión de darse más calor, de una manera en la que ni él mismo podía explicarlo. —Vamos, es tarde…podemos buscar las medicinas otro día, no será tan grave. Thrym está mejor y nadie más está enfermo…además, aún tengo insumos sobrantes —. No eran suficientes, pero el frío le ganaba incluso a su sentido de la excelencia, además, quería creer que todos en la tripulación estarían bien, después de todo, con lo sucedido en Little Garden, creía que habían purgado bastante mala suerte como para seguir en una mala racha. Sí, estarían bien.
Aun así, con todas sus quejas, el mal humor, sus dientes castañeteantes y su nariz roja, sus pasos seguían a Maki D. Zen’in a través del camino que los llevaría hacia el corazón del reino de Drum. No podía negarlo, era interesante verlo por primera vez. Apenas llegaron hace un par de días y hoy, es su primer encuentro de cara con el reino de Sakura…y vaya que le hacía honor a su nombre.
Cuando llegaron al centro del pueblo, el médico no pudo evitar dejar de lado, por unos segundos, su mal humor, para apreciar aquellos árboles de cerezo creciendo en un ambiente tan contrario a lo que ellos representaban. Su boca se abrió y formó una perfecta “O”, mientras que sus ojos brillaron con un interés renovado que lo hizo pensar en que, de tener la oportunidad, se llevaría un brote de uno de esos árboles. Tener un árbol de cerezo en el medio del barco, uno que le recordara su propio color de cabello y sobrenombre, sería algo que no podía dejar pasar.
—Retiro lo dicho, tal vez si quiera explorar un poco este pueblo, aprovechando las últimas luces del día —. El médico avanzó unos cuantos pasos hasta llegar al frente de lo que parecía una farmacia y ahí, se quitó su mochila negra de la espalda y la colocó en el suelo. Dentro tenía algunas compras que había hecho en el puerto, además de unos cuantos insumos médicos y otras cosas que él creía necesarias.
No entró a la farmacia, no podía, pero observó desde afuera la cantidad de remedios que tenían, incluso jarabe de menta y eucalipto…algo que le hizo recordar su vicio. Del bolsillo de su abrigo sacó una pequeña botella con esencia de menta, la abrió y aspiró un poco del olor mientras seguía observando la vitrina. Una lástima que la tienda ya hubiera cerrado… ¿Por qué? Las luces del día aún no se metían del todo, creyó que este lugar tendría al menos algo de vida nocturna…aunque, ahora que caía en cuenta, sus alrededores, al menos en ese lado de la ciudad, se sentían…tensos.
No entró a la farmacia, no podía, pero observó desde afuera la cantidad de remedios que tenían, incluso jarabe de menta y eucalipto…algo que le hizo recordar su vicio. Del bolsillo de su abrigo sacó una pequeña botella con esencia de menta, la abrió y aspiró un poco del olor mientras seguía observando la vitrina. Una lástima que la tienda ya hubiera cerrado… ¿Por qué? Las luces del día aún no se metían del todo, creyó que este lugar tendría al menos algo de vida nocturna…aunque, ahora que caía en cuenta, sus alrededores, al menos en ese lado de la ciudad, se sentían…tensos.
—Jmmm…Maki pelirrosa ¿No te parece que las personas están un poco…esquivas? —Miró a su alrededor, la gente murmuraba solo entre ellos y, si se prestaba atención, no había un bullicio molesto, solo un susurro que se perdía en el viento, como si los pobladores temieran alzar la voz, además…la mayoría de los locales comerciales parecían estar cerrados o a punto de cerrar, al menos aquellos que parecían dedicarse a cosas médicas. —Esta zona de la ciudad se siente…rara…Tal vez si debemos irnos y volver mañana más temprano o…
Un sonido seco interrumpió sus ideas.
No cualquier sonido, claro. Podría reconocerlo con claridad: Un disparo.
Se quedó quieto, aún frente a la farmacia que parecía ser uno de los locales que daban la bienvenida en las afueras del barrio médico. El pelirrosa podía ser malo con las direcciones, pero estaba seguro de que el disparo había venido de ese callejón de la ciudad en donde había visto varios letreros de clínicas, laboratorios, boticas y farmacias…Eso solo significaba una cosa: debían caminar hacia el lado contrario.
—Ejem…como decía, debemos volver al barco y regresar después —. Definitivamente no se iba a quedar en la ciudad después de eso. Tomó su mochila y se la echó al hombro. No sabía que significaba ese disparo y tampoco quería averiguarlo, de hecho, entre más lejos estuviera del peligro, mucho mejor. —Vámonos.
No esperó respuesta de Maki, tampoco que ella guiara, solo empezó a caminar hacia “el otro lado” de la ciudad, giró a la derecha y, de repente, terminó chocando con un grupo de personas que estaban aglomeradas alrededor de algo.
—Debe ser una broma —. El médico sonrío, nervioso, más aún al darse cuenta de que “cosa” era la que rodeaban aquellas personas. Dio un paso atrás, dispuesto a irse del lugar; sin embargo, uno de los múltiples comentarios lo detuvo en seco.
“…algunos médicos creen que alguien está intentando reproducir un compuesto que altera el comportamiento del cuerpo… algo que acelera las reacciones… que aumenta la resistencia… pero también… la agresividad…”
Aquello fue suficiente para ponerlo en alerta. ¿Resistencia, agresividad? Todo en aumento… ¿Dónde había visto eso antes? Además, la pregunta que le siguió a ese comentario, esa que mencionaba casi sin temor la palabra “droga”, consiguió que su interés se volcara del todo en la conversación y, por supuesto, en el hombre asesinado. Lo miró por encima del hombro, apenas podía ver algo a través del resto de personas aglomeradas. No podía quedarse con la duda.
—¿Y saben qué otros síntomas tienen los que son drogados? —Su intención nunca fue preguntar nada en voz alta, de hecho, antes de hacerla pregunta, el médico se estaba mordiendo el labio inferior con fuerza, pero, cuando los murmullos fueron cesando, no pudo evitar que sus dudas salieran solas, movido por la curiosidad. —Soy médico…vengo de lejos y…creo que me interesa lo que pueden decir ¡Ah! Y ella es mi compañera, la Señorita Pink —. No diría el nombre de Maki ni el de él, solo por precaución. —Esta aprendiendo medicina conmigo, así que…si pueden decirnos, con más claridad, lo que han escuchado de los médicos o si alguno conoce de más información…nos gustaría saber. Por motivos de investigación —. Sin querer, se abrió paso entre las personas y quedó a un lado del cadáver, a menos de un metro. Miró el cadáver desde arriba y ahí entendió que había hecho bien en quedarse a 30 centímetros de Maki…Ese tiro había sido perfecto. No podían darse el lujo de separarse ahora.
—No se preocupen…La Señorita Pink y yo no le tenemos a un cobarde que se oculta entre las sombras para poder atacar —. Mentira, una vil mentira. Él si tenía miedo, pero ya dice el dicho: “La curiosidad mató al gato”.
Botiquín. Solo abrir en caso de emergencias.
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