13-11-2023, 01:42 PM
-¡So, Caballo! La voz del cochero, me despertó, estaba dando órdenes al caballo para que parase, a la vez que tiraba la de las riendas hacia él indicaba que ya habíamos llegado a nuestro destino. Me encontraba sentado en la parte trasera de la carreta, la cual iba hasta arriba de provisiones. El camino bajo el sol abrasador del desierto fue poco accidentado, el traqueteo del carruaje y el calor hizo que me quedase dormido, por lo que se me hizo muy corto. Venía del pueblo Goruden, había tenido que volver para comprar en la armería un kit para limpiar y afilar mis katanas, el enfrentamiento del día anterior con Garnet había hecho que se me olvidase el motivo real por el cual estaba en el pueblo, por lo que esta tarde me tocó volver para comprar en la armería.
Eche una rápida ojeada al lugar donde habíamos parado, el hombre había atado las riendas de los caballos al abrevadero que se encontraba en la entrada de una cantina. En la entrada a esta se encontraba un gigante sentado, este parecía estar hablando con alguien y si no había escuchado mal había llamado Karlglass a su acompañante. "Debe ser ella, no es un nombre común" Pensé que obviamente se trataba de mi compañera, el gigante era muy ruidoso, podía escuchar con claridad todo lo que él decía y parecían estar hablando distendidamente, por las risas que no paraban de salir de este, así que decidí quedarme escondido detrás del carruaje, apoyando mi espalda en este, mirando de reojo hacia la entrada y escuchando lo que decían para no interrumpirles. El gigante de repente se movió, por sus movimientos entendí que estaba cogiendo algo y posándoselo en su mano, no podía ver que era, pero este se dirigió a alguien y se presentó. "No puede ser Karl, pues con esta parece tener ya confianza, debe haber una tercera persona." Pensé mientras intentaba poner todos mis sentidos en la conversación. El gigante siguió diciendo que apenas los conocía y preguntando que si la marina le necesitaba en sus filas. Entonces fue cuando la tercera persona habló, era una voz que conocía, Joe estaba hablando con el gigante y este le invitaba a unirse a nuestro grupo. "Realmente nuestra división había sufrido bajas importantes, con el fallecimiento de Minato no teníamos navegante y Vulkan aún no daba señales de vida, cosa que me preocupa, él es impulsivo, pero no era alguien que desapareciese así por días. No tenía el placer de conocer aún al gigante, pero confió en las impresiones de mis compañeros y el gigante parece ser una buena persona." Comencé a divagar mientras esperaba atento a la respuesta del gigantón.
Eche una rápida ojeada al lugar donde habíamos parado, el hombre había atado las riendas de los caballos al abrevadero que se encontraba en la entrada de una cantina. En la entrada a esta se encontraba un gigante sentado, este parecía estar hablando con alguien y si no había escuchado mal había llamado Karlglass a su acompañante. "Debe ser ella, no es un nombre común" Pensé que obviamente se trataba de mi compañera, el gigante era muy ruidoso, podía escuchar con claridad todo lo que él decía y parecían estar hablando distendidamente, por las risas que no paraban de salir de este, así que decidí quedarme escondido detrás del carruaje, apoyando mi espalda en este, mirando de reojo hacia la entrada y escuchando lo que decían para no interrumpirles. El gigante de repente se movió, por sus movimientos entendí que estaba cogiendo algo y posándoselo en su mano, no podía ver que era, pero este se dirigió a alguien y se presentó. "No puede ser Karl, pues con esta parece tener ya confianza, debe haber una tercera persona." Pensé mientras intentaba poner todos mis sentidos en la conversación. El gigante siguió diciendo que apenas los conocía y preguntando que si la marina le necesitaba en sus filas. Entonces fue cuando la tercera persona habló, era una voz que conocía, Joe estaba hablando con el gigante y este le invitaba a unirse a nuestro grupo. "Realmente nuestra división había sufrido bajas importantes, con el fallecimiento de Minato no teníamos navegante y Vulkan aún no daba señales de vida, cosa que me preocupa, él es impulsivo, pero no era alguien que desapareciese así por días. No tenía el placer de conocer aún al gigante, pero confió en las impresiones de mis compañeros y el gigante parece ser una buena persona." Comencé a divagar mientras esperaba atento a la respuesta del gigantón.
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