24-03-2026, 04:32 AM
El constante silencio estuvo a punto de hacer que arquee una ceja, podría vincularlo al miedo que le vio en su reacción cuando la saludó por primera vez pero llegados a ciertas instancias comenzó a hacerse demasiado evidente que la falta de palabras en la mujer se tornó inusualmente prolongada. No le importaba mucho, pues sus expresiones se leían como si fuese un libro abierto, podía darse cuenta rápidamente si fruncía el ceño o arrugaba la nariz, siempre le agradaron las personas así de expresivas, y eso enmarcó una sonrisa genuina en los labios del marine.
La cual se vio borrada abruptamente cuando finalizaron sus palabras, porque su boca fue invadida por un sándwich sin opción a réplica, y sumado a eso la hasta ese momento cálida mujer lo cubrió con una manta, pasando a escribir algo en una libreta y mostrándole los resultados. La ecuación empezaba a mostrar datos esclarecedores, y todo apuntaba a que era muda.
Considerando que ya había declarado un comentario demasiado evidente sobre la altura contraria, esta vez se guardó la pregunta y en vez de eso, mientras sujetaba la comida con sus manos y tragaba el bocado, acomodándose la manta, se centró en responder lo que la ahora reconocible como Seraphine Soyer le comunicaba. ¿Cómo que lo de ser el mejor marine de la historia era debatible? Infló las mejillas al leerlo, pero no llegó a decir nada porque la repentina cercanía física amainó sus intenciones, percibiendo la forma en que acomodaba una de sus hebras blancas detrás de la oreja.
Observó las palabras, cerró los ojos durante breves segundos y exhaló la fibra sensible que tocó esa frase, volviendo a hacer contacto visual e ignorando parcialmente los postres que le ofrecía. —Mejor que nunca, en mi momento más lúcido. Soy poderoso, tengo dinero, abundan los comentarios sobre que estoy buenísimo y qué decirte... se siente exageradamente bien ser yo. —se encoge de hombros, destilando sus tonos más egocéntricos.
—Cuando se trata de mí, nada es debatible, Seeeera. —y con una voz más "inocente", pronuncia aquel apodo mientras vuelve a sonreírle. Soyer podía percibir instantáneamente que estaba frente a un ególatra que no contemplaba la idea de estar mal, o verse en estados más bien precarios, por ello se apuró en cambiar de tema a algo que a todas luces sería molesto de cara a la mayoría de personas.
—¿Y tú? ¿Por qué no podías dormir? —ignoró que se encontraba en una situación parecida, con todo su cuerpo dando señales de ello, y pasó el foco de atención a Seraphine, esperando que escriba en su libreta mientras seguía comiendo el sándwich que le regaló —Te debo invitarte a comer por esto, recuérdamelo. —señaló la comida mientras... sí, hablaba con la boca llena, y ahora sí permitió que reine el silencio.
La cual se vio borrada abruptamente cuando finalizaron sus palabras, porque su boca fue invadida por un sándwich sin opción a réplica, y sumado a eso la hasta ese momento cálida mujer lo cubrió con una manta, pasando a escribir algo en una libreta y mostrándole los resultados. La ecuación empezaba a mostrar datos esclarecedores, y todo apuntaba a que era muda.
Considerando que ya había declarado un comentario demasiado evidente sobre la altura contraria, esta vez se guardó la pregunta y en vez de eso, mientras sujetaba la comida con sus manos y tragaba el bocado, acomodándose la manta, se centró en responder lo que la ahora reconocible como Seraphine Soyer le comunicaba. ¿Cómo que lo de ser el mejor marine de la historia era debatible? Infló las mejillas al leerlo, pero no llegó a decir nada porque la repentina cercanía física amainó sus intenciones, percibiendo la forma en que acomodaba una de sus hebras blancas detrás de la oreja.
Observó las palabras, cerró los ojos durante breves segundos y exhaló la fibra sensible que tocó esa frase, volviendo a hacer contacto visual e ignorando parcialmente los postres que le ofrecía. —Mejor que nunca, en mi momento más lúcido. Soy poderoso, tengo dinero, abundan los comentarios sobre que estoy buenísimo y qué decirte... se siente exageradamente bien ser yo. —se encoge de hombros, destilando sus tonos más egocéntricos.
—Cuando se trata de mí, nada es debatible, Seeeera. —y con una voz más "inocente", pronuncia aquel apodo mientras vuelve a sonreírle. Soyer podía percibir instantáneamente que estaba frente a un ególatra que no contemplaba la idea de estar mal, o verse en estados más bien precarios, por ello se apuró en cambiar de tema a algo que a todas luces sería molesto de cara a la mayoría de personas.
—¿Y tú? ¿Por qué no podías dormir? —ignoró que se encontraba en una situación parecida, con todo su cuerpo dando señales de ello, y pasó el foco de atención a Seraphine, esperando que escriba en su libreta mientras seguía comiendo el sándwich que le regaló —Te debo invitarte a comer por esto, recuérdamelo. —señaló la comida mientras... sí, hablaba con la boca llena, y ahora sí permitió que reine el silencio.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
