La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo]
#4
El joven al que Maki ha tomado por el brazo apenas tiene tiempo de reaccionar antes de que la presión firme de la pirata lo obligue a mantenerse en el lugar. Su expresión, ya de por sí alterada por la presencia del cadáver, pasa rápidamente del desconcierto al nerviosismo evidente. Traga saliva, sus ojos saltan entre los rostros que lo rodean y las hojas húmedas que ahora han cambiado de manos, como si comprendiera demasiado tarde que aquello que sostenía no era algo que cualquiera debiera ver.

La nieve continúa cayendo con suavidad, pero el ambiente ya no conserva la calma que caracterizaba el atardecer. La multitud mantiene cierta distancia, formando un círculo irregular en el que la curiosidad y el miedo luchan por imponerse. Algunos ciudadanos se miran entre sí, preguntándose en silencio si lo más prudente sería marcharse antes de verse involucrados en algo que claramente escapa de su comprensión. Sin embargo, nadie se mueve todavía.

El joven, visiblemente incómodo, intenta recomponer sus palabras.

-Yo… yo solo ayudaba al doctor con algunos recados… nada importante… solo llevaba registros entre el hospital y el almacén médico…- sus dedos tiemblan ligeramente mientras señala las hojas ahora en manos de Maki -esos documentos… los recogí cuando cayó… no quería que se arruinaran con la nieve…-

Las páginas están manchadas de humedad, pero aún pueden distinguirse diagramas anatómicos y notas escritas con una caligrafía firme y metódica. Varias palabras han sido subrayadas con insistencia, como si el médico hubiera regresado a ellas una y otra vez durante sus investigaciones.

“Respuesta fisiológica acelerada.”

“Reacción agresiva ante estímulos mínimos.”

“Coincidencias con reportes previos de comportamiento inducido.”

Una de las hojas contiene una referencia más concreta:

“Compuesto experimental similar a los informes clasificados del caso Arabasta. Posible adaptación para organismos de gran tamaño. Riesgo elevado de pérdida de control conductual.”

El joven continúa hablando, cada vez más bajo, como si temiera que alguien más pudiera escucharlo.

-El doctor llevaba semanas investigando… decía que algunos animales de las zonas bajas de la montaña estaban comportándose de forma errática… incluso agresiva… y que no era normal… no aquí… Drum nunca ha tenido problemas así…-

Su mirada se desvía hacia el cuerpo, y por un momento parece arrepentirse de haber dicho tanto.

-Hace unos días discutió con otros médicos… mencionó que faltaban ciertos reactivos del almacén central… sustancias que no deberían usarse sin autorización… sedantes potentes, catalizadores biológicos… incluso algunos compuestos antiguos que casi nadie utiliza ya…-

Un murmullo inquieto recorre a los presentes al escuchar aquello.

Una mujer mayor interviene, con evidente preocupación.

-Mi hija trabaja en el hospital… dijo que algunos registros antiguos fueron solicitados hace poco… documentos sellados desde la época del antiguo reino… investigaciones que nunca se aprobaron…-

El joven asiente con rapidez.

-Sí… el doctor creía que alguien estaba intentando replicar un compuesto experimental… algo que alteraba la resistencia del cuerpo… que aceleraba sus funciones… pero también… afectaba la mente…-

Otro hombre, con las manos ocultas en los bolsillos de su abrigo, añade con cautela:

-Se comenta que el almacén central tuvo que cambiar su sistema de inventario hace poco… demasiados materiales desaparecían… siempre pequeñas cantidades… nunca suficiente como para levantar sospechas inmediatas…-

La hoja superior de los documentos muestra un mapa parcial de la isla, con varias marcas rodeando zonas específicas en las laderas medias de los Drum Rockies. Algunas anotaciones indican:

“avistamientos inusuales de fauna”

“registro de comportamiento hostil”

“posible punto de prueba”

El joven baja aún más la voz.

-El doctor creía que quien estaba detrás de esto tenía conocimientos médicos muy avanzados… alguien que entendía perfectamente cómo manipular sustancias complejas sin dejar rastro evidente…-

Un sonido metálico interrumpe la conversación. A lo lejos, el eco de unas botas golpeando piedra resuena brevemente en una calle elevada, seguido por el leve desplazamiento de nieve cayendo desde un tejado. Algunos presentes alzan la vista instintivamente. No hay nadie visible. Pero la sensación de ser observados se vuelve difícil de ignorar. El joven continúa, casi en un susurro:

-Ayer… el doctor dijo algo extraño… mencionó que si sus sospechas eran correctas… esto no era un experimento improvisado…-

Traga saliva antes de continuar.

-Dijo que alguien estaba siguiendo un protocolo… uno antiguo… uno que nunca debió retomarse…-

El viento sopla entre los cerezos, desprendiendo nuevos pétalos que caen sobre la escena, mezclándose con la nieve que comienza a cubrir lentamente las huellas alrededor del cadáver. Algunos ciudadanos empiezan a retirarse discretamente, incómodos con la dirección que está tomando la conversación.

El joven, aún sujetado por Maki, añade finalmente:

-El almacén central está en el distrito médico superior… cerca del antiguo archivo… pero… desde hace unos días… la entrada permanece cerrada al público…-

Su mirada se eleva con evidente inquietud.

-Y hay guardias que antes no estaban allí.-

Camino al almacén.

El ascenso hacia el distrito médico superior del reino de Sakura obliga a abandonar gradualmente las calles más transitadas, dejando atrás el murmullo contenido de los ciudadanos y la falsa sensación de normalidad que aún se mantenía en la zona baja. El camino comienza a empinarse entre edificios cada vez más sobrios, construcciones de piedra clara diseñadas más para resistir el clima que para impresionar al visitante. A medida que se avanza, los cerezos comienzan a escasear, sustituidos por coníferas oscuras cuyas ramas cargadas de nieve filtran la luz de las farolas, creando zonas de penumbra irregular donde el frío parece aún más intenso.

La nieve aquí no está tan pisada como en el centro de la ciudad. El sonido de cada paso se amortigua en un crujido seco y constante, mientras el viento desciende desde los Drum Rockies arrastrando finos cristales de hielo que se deslizan sobre la superficie del camino. Algunas escaleras de piedra conectan distintos niveles del barrio médico, y en más de un punto pueden verse pequeñas placas metálicas clavadas en las paredes indicando el nombre de antiguas clínicas, institutos de investigación o residencias de especialistas.

A medida que el camino se acerca al distrito superior, la arquitectura se vuelve más funcional. Los balcones desaparecen, las ventanas son más estrechas y los edificios parecen diseñados para preservar el calor en lugar de mostrar elegancia. Algunas farolas proyectan una luz más fría, casi azulada, que genera sombras más definidas sobre la nieve intacta. El ambiente se percibe más silencioso que en el resto de la ciudad, como si el lugar mismo exigiera respeto o discreción.

Finalmente, el camino desemboca en una explanada amplia parcialmente despejada de nieve, rodeada por varias estructuras administrativas conectadas entre sí mediante pasarelas cubiertas. Allí se encuentra el almacén central médico.

El edificio destaca por su tamaño y por su diseño robusto. No es el más alto del distrito, pero sí el más ancho, construido con bloques de piedra gruesa reforzados con vigas metálicas que parecen añadidas en épocas posteriores. Su tejado inclinado soporta una gruesa capa de nieve compacta, y las chimeneas laterales expulsan un hilo constante de vapor, señal de que el interior se mantiene cuidadosamente climatizado para conservar los materiales sensibles almacenados en su interior.

Las ventanas son escasas y estrechas, protegidas por barrotes de hierro ennegrecido por el paso del tiempo. La puerta principal es doble, de madera pesada reforzada con placas metálicas y bisagras visibles de gran tamaño. Sobre ella, un discreto emblema del sistema médico de Drum se encuentra parcialmente cubierto por escarcha acumulada.

A ambos lados de la entrada pueden distinguirse marcas recientes en la nieve, huellas repetidas que indican tránsito frecuente a pesar de la hora. No son las pisadas dispersas de visitantes ocasionales, sino patrones constantes, idas y venidas que han compactado el suelo formando un sendero endurecido.

Una lámpara de aceite protegida por cristal grueso ilumina el acceso principal con una luz tenue que apenas logra disipar la oscuridad creciente. Cerca de la puerta se encuentra una pequeña caseta auxiliar utilizada normalmente por encargados de inventario, aunque ahora parece vacía a simple vista.

El silencio que rodea el edificio no es natural. No se escuchan conversaciones ni actividad evidente, pero hay señales claras de uso reciente: una ligera columna de vapor escapando por una rejilla lateral, una caja de transporte apoyada junto a la pared cubierta por una lona blanca, marcas de arrastre en la nieve que parecen demasiado recientes para haber sido formadas durante el día.

El lugar no parece abandonado. Pero tampoco abierto. La sensación es la de un espacio que sigue funcionando… aunque preferiría no recibir visitas inesperadas.

Almacén

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - por Moja - 24-03-2026, 10:38 PM

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