Baquella, por última vez | Pasado | Cill Blinton
#5
La noche cayó como un velo suave, envolviendome en una calma profunda donde la brisa fría acariciaba mi piel, los grillos sostenían un canto constante que parecía latir con la tierra, mientras las voces lejanas de los pobladores se deslizaban difusas desde la falda de la isla, mezclados con el eco grave de las bocinas de los barcos que partían en su último viaje del día, en esa quietud… sentí que yo también era parte de ese silencio vivo.

Escuchaba a Cill por completo, dejándome llevar por cada una de sus palabras mientras el silencio me envolvía y mis ojos permanecían cerrados, como si así pudiera sentirlo más cerca, más real, quizás verme así, con la guardia baja, le daba el valor de abrirse un poco más conmigo, de dejar caer aquello que no le era tan fácil compartir. Y al escucharlo, en mis labios se dibujó una sonrisa leve, casi imperceptible, pero llena de felicidad creciente.

Para mi sorpresa, Cill ya conocía Baquella, y lo que más me desconcertó de una forma extrañamente cálida, fue descubrir que, al igual que para mí, ese lugar también era su favorito, aquella coincidencia se sintió casi íntima, como si compartiéramos algo desde mucho antes sin saberlo, y entre ese asombro suave nació la duda, deslizándose inevitable en mi mente, ¿cuándo había estado aquí Cill?, ¿cómo era posible que nunca lo hubiera visto?, ¿en ese entonces era igual de risueño como ahora?

Cuando lo escuché darme las gracias en ese tono, casi nostálgico pero suavemente disfrazado de amabilidad, fui abriendo los ojos despacio, apenas lo suficiente para seguir sintiéndolo sin romper el momento, lo dejé expresarse, y aunque sus palabras eran pocas, siempre lograban llenar ese vacío en mi pecho, como lo ha sido desde que lo conocí en Samba. Y cuando confesó que, de alguna forma, yo le hacía sentir que estaba en casa, algo en mí vaciló, incapaz de encontrar una forma clara de interpretarlo…en lo más profundo, supe que yo sentía exactamente lo mismo por él.

—- Sí… esa fue la promesa, ¿no? — murmuré apenas,con la voz suave, como si aún flotara entre el descanso y sus palabras, no se había abierto por completo, pero podía sentir cómo pieza a pieza una nueva esencia de Cill comenzaba a revelarse ante mí… - Estar juntos y conocer el mundo… tú por la aventura, yo por la música.

De nuevo sentí aquella atracción invisible, como si sus hilos tiraran suavemente de mí hasta hacerlo inevitable, mi cuerpo cedió en un medio giro hacia su dirección, y entonces me encontré otra vez con su mirada, teñida de un dorado tibio del atardecer que aún se resistía a irse de sus ojos. Me sorprendí, claro que sí, porque esta vez su complicidad me alcanzaba de una forma distinta, más amena y profunda, más íntima que antes, como aquella noche en el festival de Samba, cuando su frente rozó con la mía, y como un reflejo, mi mano volvió a posarse sobre su pecho, justo donde latía su corazón, buscando en ese ritmo una respuesta, asegurándome de que sus latidos fueran tan intensos como los míos. ¿Por qué?... quizá porque necesitaba saber que eso que comenzaba a invadirme no era solo mío, sino algo que también sintiera en él.

Sentí el calor de su cercanía envolviéndome por completo, no era su presencia, era la forma en que me miraba, como si pudiera ver más de lo que yo misma entendía. Su confesión me dejó expuesta, vulnerable, y lo supe cuando mis mejillas se tiñeron de un rosa suave, el mismo color de mi vestido, extendiéndose hasta mis orejas sin medio alguno. Intenté desviar la mirada, buscando refugio en cualquier otro punto, sin saber qué decir ni cómo actuar, pero fue inútil, no cuando podía sentirlo tan cerca, cuando su cuerpo y su rostro parecía inclinarse hacía el mío con una intención imposible de ignorar. Y aún así…no me aparté. Me quedé.

Cuando sentí sus manos atrapandome, reduciendo al mínimo el espacio que aún existía, aunque en realidad no creo que haya más distancia por borrar, mi cuerpo se tensó ante la sorpresa de sus labios sobre los míos, una sensación conocida y sin embargo completamente distinta. No había brusquedad ni imposición, solo una calidez nueva, algo que no sabía nombrar ni encerrar en palabras. Mi mano aún sobre su pecho, se aferró a la tela de su camisa, tensando los dedos en una reacción involuntaria, mientras mis ojos abiertos delataban la confusión y el asombro que me atravesaban. Pero en medio de ese desconcierto, en la libertad con la que sus labios se movían sobre los míos, fui cediendo poco a poco, dejándome llevar hasta encontrar su ritmo, su pulso, no con la misma intensidad desbordada, pero sí con un deseo que emergía, tibio y creciente, a flor de piel.

— E-espera, Cill… —- mi voz salió entrecortada, casi un suspiro ahogado tras la falta de aire y el golpeteo desbocada de mi corazón, una corriente eléctrica recorría cada rincón de mi cuerpo mientras permanecía ahí, a su merced, sostenida por su brazo en mi cintura, atrapada en la cercanía de su rostro. Lo sabía… lo sabía perfectamente, estaba sobre hielo delgado, y no tenía idea de como avanzar sin romperlo. Los nervios me vencieron al punto de no poder sostenerle la mirada, no ahora, no cuando sentía que sus ojos eran capaces de atravesarme por completo, como si pudiera ver hasta lo más débil de mis reacciones.

Me quedé así, quieta, con mil pensamientos entrelazándose en mi mente, cruzándose sin orden ni respuesta, pero en medio de todo, ese sentimiento en mi pecho latía con una claridad abrumadora. Era parecido a cuando toco música, cuando la escucho, cuando canto y todo a mi alrededor parece encajar en perfecta armonía, como si el mundo respirara conmigo. ¿Amor?, No lo sé, no soy consciente de ello, no todavía, sólo sé que es real, que está ahí, creciendo en silencio dentro de mí. Buscando una respuesta, decidí incorporarme ligeramente, sentarme a penas, pero inclinándome sobre él, los mechones de mi pelo naranja cayeron alrededor de su rostro como suaves cascadas, enmarcando ese instante entre los dos. 

Mi mano izquierda se apoyó para no dejarme caer, mientras la otra rozó con delicadeza el costado de su rostro, mi corazón latía con una intensidad casi dolorosa, como si quisiera escapar. Entonces besé su frente… descendí por el puente de su nariz, su mejilla expuesta, trazando un camino de besos suaves y dulce, pero dudé por un instante, y abrí mis ojos para encontrarme con su mirada cobriza de nuevo, solo un instante, un leve temblor me recorrió, nerviosa totalmente, y fue entonces que lo entendí y ese sería mi modo de decirlo. 

Culminar en un beso casto, puro, sin urgencia ni desborde, pero lleno de una devoción absoluta, me tenía, claro que sí, de la misma manera que sentía que lo tenía.
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Baquella, por última vez | Pasado | Cill Blinton - por Miyori Hoshino - 25-03-2026, 05:05 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)