La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo]
#5
Con un gesto de su cabeza, el médico agradeció a Maki por su intervención, más aún cuando la chica le hizo el favor de atraer hacia ella al muchacho que tenía en sus manos un conjunto de papeles humedecidos por la nieve, de hecho, cuando la ex peliverde le robó los documentos al chico, el pelirrosa hizo lo mismo con ella: le quitó los papeles de las manos.
 
Fue delicado, claro, después de todo, los papeles ya estaban algo mojados, no quería que se dañaran más, pero aprovecharía de leer lo más resaltado mientras que Maki sujetaba al chico que, para su suerte, se comportaba bastante cooperador con ellos. Era curioso, el médico llegó a pensar que no hablarían tan fácil.
 
—Animales comportándose de forma errática. Que interesante —susurró el doctor más para sí mismo que para el resto, pues a medida que escuchaba todo lo que el chico le contaba, se detenía para leer los papeles en sus manos, captando su atención, más que nada, esa sección que hablaba de “organismos de gran tamaño” …Con esas palabras sumadas a todo aquello que el muchacho y la señora que, por un instante intervino en la “conversación”, dijeron, el pelirrosa empezaba a atar cabos. —De verdad que es muy interesante…je —. En ese momento el médico se acercó más a Maki, lo suficiente para decirle algo que solo ella pudiera escuchar.
 
—Parece que lo ocurrido en Little Garden también ha llegado a esta isla… ¿Me acompañas a investigar? Porque no sé tú…pero a mí me interesa saber con qué tipo de drogas trabajan —. Sus palabras fueron bastante bajas, pero sabía que su compañero podía escucharlo y entenderlo a la perfección.
 
Luego se separó un poco de Maki y miró al chico que aun se veía bastante nervioso…no, no lo vio y ya, lo analizó de arriba abajo, buscando cualquier rastro de mentira, pero no veía nada en él que pudiera indicarle que buscara engañarlos. No acostumbraba a confiar en la gente con facilidad, pero sabía como leer a las personas, cuando podían o no significar un potenciar peligro y, el muchacho, definitivamente no era uno.
 
—Sí, estoy de acuerdo, sea quien sea que haga lo que relatan estas páginas debe saber mucho sobre medicina, farmacología y química. Claro que, como los archivos están mojados no puedo deducir mucho más. Una lástima —. Su mirada se detuvo en el chico por un tiempo más largo de lo usual, aunque ahora no lo analizaba a él, si no a la información que antes habían salido de los labios ajenos.
 
—Jmmm…ese almacén central… ¿Podrías decirnos dónde está? —Había escuchado antes un sonido metálico que no podía ignorar sabía que algo o alguien los acechaba, pero…por una vez, no fue el miedo ni la discreción lo que lo movió, si no la curiosidad. Siempre pasaba cuando había asuntos científicos involucrados. Por eso prefirió preguntarle al chico sobre aquel almacén, necesitaba investigar todo lo que pudiera, porque esa droga…si que podía usarla a su favor.
 
Antes de que el chico respondiera, el médico observó los papeles, en especial el mapa. No tenía buena orientación, pero podía comprender los símbolos en un mapa, sabía que las zonas más elevadas significaban montañas, justo como esas enormes en forma de tambor que se alzaban en la isla de Drum. Sin querer miró hacia ellas, atraído por la idea de lo que pudiera haber en los alrededores, aunque su rostro volvió a enfocarse en el papel, intentando descifrar más de lo escrito, aunque, en ese momento, el chico habló: Accedió a mostrarles el camino hacia el almacén.



Almacén

Tenía suerte de estar con Maki, de otro modo habría terminado dándole la vuelta a la isla tres veces antes de dar con el camino que los llevaba al distrito médico del cual les habló el chico; sin embargo, ni siquiera la compañía de la chica fue suficiente para hacerlo olvidarse del horrible clima gélido de la isla.
 
Su nariz empezaba a congestionarse y estaba cada vez más roja. Sus ojos se sentían pesados y, si no tuviera puestos guantes de lana sobre sus guantes de combate, podría jurar que, si tocaba su rostro estaría tan frío como un trozo de hielo. El clima era un asco, lo obligaba a caminar abrazado de si mismo mientras no le quedaba más opción que ver el vaho de su propia respiración. Una tortura.
 
Ni siquiera le pareció un alivio el llegar frente al almacén general de medicina, pues las grandes puertas con placas metálicas se le hicieron frías, además…no era lo que esperaba encontrar…no, para empezar… ¿Qué esperaba encontrar?
 
Aún refunfuñando por el frío y con los papeles en mano, miró a su alrededor. Todo estaba en una calma que no era muy normal. Era escalofriante.
 
Tragó saliva antes de doblar los papeles y guardarlos en uno de los bolsillos de su maleta negra, la cual se volvió a colocar en su espalda, con toda la rapidez que el clima podía permitirle.
 
—¿Qué es este lugar? —El médico habló en voz baja, apenas audible para su compañera, mientras, en silencio absoluto, aprovechando la suavidad de la nieve, se movió con cuidado para poder analizar las huellas sobre el manto blanco bajo sus pies. El ir y venir se le hizo reciente. Había gente cerca. —No estamos solos, ten cuidado, Maki…se discreta —murmuró antes de alejarse unos pasos de la chica, solo para acercarse a unas cajas cubiertas con una lona blanca…acarició el material por encima, dispuesto a quitar aquella tela que cubría las cajas, pero se detuvo por un momento.
 
Alzó su cabeza, miró las nubes sobre el cielo que no lucía para nada despejado y, con ello, notó el “humo” saliendo de uno de los lados del almacén. Imposible que sintiera si tenía algún olor, su olfato se lo impedía por completo y acercarse para averiguar que era no estaba en sus planes.
 
—¿Crees que debamos buscar una entrada o…solo…? —Volvió a sentir la tela bajo sus manos enguantadas y la curiosidad terminó ganando la batalla con su lado racional, uno que le gritaba que debían regresar al barco.
 
Con cautela, se situó a un lado de la caja, en la parte que colindaba con la parte más central de la cabaña, es decir, con la puerta de entrada y, sin pensarlo mucho, sus manos alzaron la lona para descubrir lo que sea que estuviera debajo. Necesitaba saber si las cajas tenían o no un destinatario o, al menos, si había alguna pista de lo que contenían.

Botiquín. Solo abrir en caso de emergencias.
[Imagen: hyakocheja.png]


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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - por Hyákinthos - 26-03-2026, 08:16 AM

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