13-11-2023, 03:07 PM
No fue difícil seguir el rastro de aquel idiota escamoso, pues en principio sólo huía rodando, aunque acabó por alzarse como pudo y finalmente emprender la caminata a saltos y pasos lentos, cortos y torpes. Tres adjetivos que le iban muy bien, siendo completamente honesto conmigo mismo. El calamar, que podía llevar un par de horas saltando, y a quien seguía con calma y tranquilidad, esperando que se cansase para que opusiese menos resistencia, estaba más cerca de lo que él creía dentro de la percepción de su propio mundo, así como de una pareja en la distancia a los que empezó a llamar a gritos. Arqueé una ceja mirándolos, eran un hombre y una mujer. Él era enorme y tenía dos grandes alas negras, y ella era de un tamaño promedio y tenía dos grandes tetas gordas. Lo más reseñable de ambos es que ella estaba cubierta de heridas, y él, estaba prendido en llamas. Sus hombros se quemaban, pero no parecía importarle.
Mesié Papagondi se presentó en los apenas escasos veinte metros que nos separaban de distancia, demostrándome así que se trataban de completos desconocidos a los que sin duda, estaría tratando de pedir ayuda. Llegados a este punto me preguntaba si realmente era imbécil o se lo hacía para poder escapar de situaciones y aprovechar ámbitos sociales en su favor. Me hervía la sangre sólo de pensar en que estuviera jugando conmigo al gato y al ratón, y yo estuviera siguiéndole el juego porque no me paraba a, literalmente partirle el cuello, y dedicarme a transportar un cadáver. Caminaba a solamente diez metros de él, con Ein Hauch aun sobre el hombro izquierdo y manteniendo dentro de mi toda la ira y la candente destrucción que planeaba ejercer sobre el pulpo.
— ¡Oe oe Papagondi! — dije con un tono fuerte y rasposo, y chasqueé la lengua dos veces haciendo una pequeña pausa involuntaria — ¡Deja de moverte y no compliques las cosas incluyendo a civiles! — le ordené manteniendo la ira tan a raya como la distancia, sin dejar de avanzar al igual que él, esperando que aquellas personas pudieran percibir el conflicto y sumasen dos mas dos: Un tío amarrado saltando y huyendo pidiendo ayuda mientras es perseguido por otro. Un claro caso de un fugitivo buscado. Y la única conclusión definitiva a la que podían llegar sin dar muchas vueltas era que tenían que irse de ahí porque podrían estorbar más de lo que creían, o salir perjudicados en caso de que Papagondi mostrase resistencia y tuviera que reducirlo a cualquier costo.
Mesié Papagondi se presentó en los apenas escasos veinte metros que nos separaban de distancia, demostrándome así que se trataban de completos desconocidos a los que sin duda, estaría tratando de pedir ayuda. Llegados a este punto me preguntaba si realmente era imbécil o se lo hacía para poder escapar de situaciones y aprovechar ámbitos sociales en su favor. Me hervía la sangre sólo de pensar en que estuviera jugando conmigo al gato y al ratón, y yo estuviera siguiéndole el juego porque no me paraba a, literalmente partirle el cuello, y dedicarme a transportar un cadáver. Caminaba a solamente diez metros de él, con Ein Hauch aun sobre el hombro izquierdo y manteniendo dentro de mi toda la ira y la candente destrucción que planeaba ejercer sobre el pulpo.
— ¡Oe oe Papagondi! — dije con un tono fuerte y rasposo, y chasqueé la lengua dos veces haciendo una pequeña pausa involuntaria — ¡Deja de moverte y no compliques las cosas incluyendo a civiles! — le ordené manteniendo la ira tan a raya como la distancia, sin dejar de avanzar al igual que él, esperando que aquellas personas pudieran percibir el conflicto y sumasen dos mas dos: Un tío amarrado saltando y huyendo pidiendo ayuda mientras es perseguido por otro. Un claro caso de un fugitivo buscado. Y la única conclusión definitiva a la que podían llegar sin dar muchas vueltas era que tenían que irse de ahí porque podrían estorbar más de lo que creían, o salir perjudicados en caso de que Papagondi mostrase resistencia y tuviera que reducirlo a cualquier costo.
Info

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)