Jumpin' at the Woodside [Pasado] [Bones]
#5
El zumbido cambió.

Massimo lo notó antes de verlas. Un instante antes, el aire vibraba con ese rumor constante, molesto, predecible. Ahora había algo más. Algo más denso. Más cerca. El tipo hablaba de acantilados, de cuevas, de un sendero alternativo. Massimo asintió sin dejar de mirar hacia arriba. El liquen podía esperar. Las avispas no.

Entonces el otro se calló.

El silencio cayó como un mazo. Sin viento, sin nubes, sin nada que justificara ese vacío de repente. Massimo sintió cómo se le erizaba la piel bajo la gabardina. Algo había cambiado.

Vio cómo el tipo levantaba la cabeza despacio. Lo imitó.

Allí estaban.

No las había visto acercarse. No las había oído. Eso era lo que más le heló la sangre. Él, que presumía de oírlo todo, que se pasaba la vida escuchando lo que otros no escuchaban, no había notado nada. Como si hubieran aparecido de la nada. Como si la selva las hubiera escupido.

La más grande de las dos tenía algo entre las mandíbulas. Una serpiente, o lo que quedaba de ella. Partida por la mitad, los trozos colgando, la sangre goteando sobre las rocas. Massimo no apartó la vista. No podía.

El tipo susurró a su lado. Algo de movimientos bruscos, de no molestarlas mientras comían. Massimo no asintió. No se movió. La avispa seguía comiendo. La otra se acercó, chocó contra la primera, un forcejeo rápido y violento. Los cuerpos chocaron con un crujido que sonó a huesos rompiéndose. Massimo apretó los dientes.

Aguantó la respiración.

Los dedos, esos dedos torcidos que le dolían cuando iba a llover, se cerraron lentamente dentro de los guantes. No para atacar. Para estar quietos. Para no dar ningún motivo. Para no moverse aunque todo su cuerpo le pidiera dar un paso atrás, dos pasos atrás, muchos pasos atrás.

El tipo había dicho que no atacarían si no las molestaban. Massimo esperó.

Las avispas seguían disputándose la presa. La serpiente colgaba entre las dos, tironeada, rota, cada vez más pequeña. Massimo no parpadeó.

Aguantó.

Y aguantó.

Hasta que la más pequeña, o la más rápida, o la más hambrienta, arrancó un trozo de carne y se alejó volando. La otra se quedó un momento, las antenas moviéndose en el aire, los ojos negros mirando hacia ningún sitio. Luego, sin prisa, se giró y se perdió entre la vegetación.

El zumbido se alejó.

Massimo exhaló. No se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración hasta que el aire le quemó los pulmones.

Miró al tipo. El de la camisa blanca y el sombrero de copa. El que le había gritado desde abajo. El que le había salvado de meterse en la boca de esas cosas.

-El sendero ese...- Dijo, con la voz más grave de lo normal. -¿Sigue ahí?

Se ajustó el fedora con un gesto automático. Las manos le temblaban todavía. Las escondió bajo la gabardina.

Miró hacia donde el tipo había señalado antes, hacia el desvío medio oculto por las enredaderas. Desde allí, el camino se adentraba en la espesura alejándose de los acantilados. Un buen lugar para empezar a buscar.

No esperó a que el otro dijera nada más. Echó a andar. Los pasos pesados, lentos, como siempre. La gabardina barriendo el suelo. Los ojos atentos a cada movimiento entre las hojas. Pero se detuvo a los pocos metros. No se giró del todo. Solo ladeó la cabeza, lo justo para que el tipo supiera que estaba hablando con él.

-Si quieres venir, ven. Pero si no, gracias por lo de antes.

Dicho eso, siguió caminando. No miró atrás. No esperó respuesta.

El sendero se abría paso entre la maleza, estrecho, apenas visible. Massimo apartaba las ramas con los brazos, sintiendo cómo se enganchaban en la gabardina, cómo algunas le arañaban los guantes. El olor a tierra húmeda se mezclaba con el de las hojas machacadas.

A lo lejos, el zumbido de las avispas seguía sonando. Pero más bajo. Más lejos. Por ahora.

Massimo apretó los dientes y siguió adelante.
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RE: Jumpin' at the Woodside [Pasado] [Bones] - por Massimo Dooti - 29-03-2026, 12:18 AM

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