Point de Rupture :: Pasado :: Privado
#3
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Inahlación.
Exhalación.
Caos.
Miedo.

El enfoque de María se distorsionaba entre mantener a su hermana viva, entre escuchar a Hyakinthos. La voz del médico la quebró pero también la abrazo, la hizo llorar más pero también bajar un poco las revoluciones de las emociones desbordadas. Él, como su punto focal, le brindaba estabilidad… él siempre sabía que hacer. Lo escucho llamarla “Sirena” como siempre le decía. Las lágrimas caían, la voz se perdía en su garganta, la mirada sobre la desmayada mujer peliverde.

Nadie va a morir, Merlot.

Sorbido de mocos, y un chillido de llanto, solo eso escucharía el médico. Esas palabras, tan claras y serenas la hicieron llevar sus manos temblorosas a la cara de Maki D. Zennin, quitar un mecho que ocultaba los moretones y heridas — … no… no… vas… a morir… escuchaste… Unnie… — balbuceo para que solo ella la escuchará, mientras intentaba seguirle el ritmo a las palabras de Algodón de Azúcar.

¿A quién tienes en tus brazos? ¿A un dinosaurio?

¿Un dinosaurio? Si por querer salvar a unas indefensas crías es que terminaron en esa situación, una que reflejaba cuan inútil e inepta era la mestiza frente a sus nakamas  — … no… es… mi Unnie… es Maki… no despierta… — gimió al contarlo, su voz se quebraba con cada palabra  — … no… no sé que… hacer… no sé a… dónde ir… — volvió a romper en llantos que venían desde lo más roto de su corazón y espíritu, como una hoja echada al volcán, consumiéndose entre las llamas.

No llores, María.

Sus peticiones, siempre fáciles de cumplir, esta vez se tornaba difícil. ¿Estaba preocupando a Hyakinthos? ¿Estaba fallando a otro nakama? — … no… dejan… de … salir… lo … lo …. siento… — con el dorso de ambas manos busco limpiarse las lágrimas, los mocos, aunque más bien se regaba el barro y la sangre — … si… si… tu… puedes… arreglarlo… vendas… y… pomadas… cute-neas… — recordó la que aplico al mink Hurón, aunque no le hizo nada a priori, seguro curo sus quemaduras. Lo mismo haría Hyakinthos con Maki, todo estaría bien… solo debía llegar al barco… ¿no? — … no… playa no… no lo sé… en… la selva… — le respondió la pregunta, no tenía ni idea dónde estaba, la mayoría de las veces le daba igual pero ahora odiaba que su orientación fuera tan asquerosa, trabajaría en eso, compraría todas las brújulas del mundo para saber a dónde ir, y que nunca volviera a pasar algo así, era una promesa que se hacia así misma en esos momentos tan oscuros.

La voz de Hyakinthos continúo acompañándola, pero ella no sabía que decirle, por primera vez no tenía palabras que dejaran su boca. No sabía dónde estaba, no tenia forma de ubicarse con relación al Flush Royal.

Necesito que te calmes y me digas, exactamente, qué es lo que está pasando.

Inhalo.
Exhalo.
Varias veces.

Necesitaba clamarse, su adorado Hyakinthos ya no lo solicitaba como una opción, sino que lo pedía como una orden. Él, su persona favorita en el mundo, le estaba diciendo directamente que se tranquilizará — … anoche… anoche intercepte una llamada… unos cazadores… tráfico de dinosaurios bebes… le pedí… le pedí a Maki ayuda… para salvarlos, Algodón de Azúcar… todo iba bien… hasta había un lago… pero… pero llego un gigante… empezó a atacar a todos… yo escape… pero Unnie se quedó… ella está muy herida… no despierta… no me dice nada… su… su brazo tiene… tiene una posición antinatural… no sé cómo regresar… tengo miedo, por mi Unnie… — le explico intentando controlar sus emociones, tal como él le pidió, aunque las lagrimas seguían saliendo, sus ideas fluyeron más serenas. Cuando le dijo que tenía miedo, ahí su voz volvió a quebrarse.

De pronto cuando iba a decir algo más, la cabeza de la mascota de Maki apareció en el agujero del árbol. La visión inesperada, hizo que María se asustara, tomando a Maki por reflejos y echándose hacia atrás, en el proceso tumbo al Den Den Mushi haciendo perder la conexión de la llamada. La gallina intento meterse, pero solo su cabeza y cuello pudieron entrar, emitió un sonido lastimero, cómo los de María.
 — ¿Tienes… miedo? ¿Estas preocupada? —  cuestiono, la mestiza sentía especial simpatía por los animales, tanto que juraba que los entendía. El animal asintió con la cabeza, lo que la hizo sentirse peor, ahora preocupaba a Rochallor. ¿Cuan más lastre sería? Dejando con cuidado a Maki en el piso, y olvidándose del Den Den Mushi, gateo hasta acercarse a la mascota de su hermana, lo abrazo por su emplumado cuello y lo acaricio con suavidad — Maki estará bien… todos lo estaremos… Algodón de Azúcar la va a curar… — hablo con calma, aunque sus manos temblaban, y sus ojos aun dejaban algunas lágrimas salir. Abrazar al animal, la voz de Hyakinthos, todo eso parecía darle un centro— … solo… necesitamos llevarla al Flush Royal… ¿Tu… podrías… llevarnos a la playa, Rochallor?  — le pregunto, los animales eran muy inteligentes.

Lo siguiente que hizo la mestiza fue sacar a Rochallor del hueco del árbol, luego a Maki y colocarla con cuidado sobre su montura, tomo al Den Den Mushi y llamo de nuevo a Hyakinthos — … yo… la llevaré… estaremos bien… espérame… lo… lo prometo — prometió, y quien conociera a la mujer sabría que siempre cumplía sus promesas, por muy absurdas que fuera.

La aventura fue una odisea en esa horrible y gigantesca selva. Evitando animales enormes, plantas carnívoras y suelos movedizos. Rochallor encontró un arroyo, y hasta ella sabia que todos esos cursos de agua terminaban en el mar. Así que lo siguieron, aunque a veces veían bestias bebían en el medio de su camino, lo que los hacia desviarse, perderse un poco más, pero terminaban encontraron el camino. De cuando en cuando llamaba a Hyakinthos para reportar su avance, y los síntomas de Maki, gracias a él pudo vendarla mal pero lo hizo, aplicarle algunos ungüentos que llevaba desastroso pero lo hizo.

Día 14 del año 17, Primavera – 06:41 p.m.
En la playa, Little Garden, Paraíso.

¿Cuánto tiempo le llevo? No lo sabía, pero se sintió como una eternidad, cuando la brisa marina la arropo el nudo en su garganta se apretó. Al salir de la densa vegetación, pudo ver el mar, y el ocaso a lo lejos pero sobre todo al Flush Royal alzándose en el horizonte como la bandera más hermosa que jamás hubiera visto, una que para ese momento significaba amigos, hogar, salvación. Gracias a Rochallor llegaron a dónde María nunca los habría llevado.

— … los veo… Algodón de Azúcar… — pronuncio al Den Den Mushi en sus manos. Hyakinthos le advirtió que no metiera a Maki al mar, por eso esperaba a que vinieran en el pequeño bote de respaldo, el que usaban para bajar a las islas.

Con los últimos rastros de luz, los orbes ámbar de María se enfocaron en el botecito que se acercaba, en el cabello rosado que volaba contra el viento... — … estamos a salvo, Unnie, lo estamos — musito a la bella durmiente mientras guardaba el Den Den Mushi en su bolso y agarraba a Maki con cuidado para bajarla de Rochallor, ahí se sentó con la mujer entre sus brazos, esperando al medico mientras se mecía de un lado a otro, como si acunara a un bebe.

Maki estaba claramente herida, pero María no se quedaba atrás, la aventura en la selva la dejo toda rasguñada, sucia de barro y sangre (propia y de Maki), su cabello era un desastre, su ropa estaba hecha jirones, definitivamente su apariencia se alejaba mucho de ser la habitual y reflejaba la cadena de eventos desafortunados que sufrieron ambas chicas.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: Point de Rupture :: Pasado :: Privado - por Maria Merlot - 29-03-2026, 11:42 PM

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