31-03-2026, 06:54 AM
Parecía algo de origen medio de alto nivel, no era un almacén cualquiera. Parecía uno especializado en suministros de todo tipo, cuidadosamente clasificados y asegurados. No había duda, este si que era el lugar correcto puede que el origen del mal que actuaba sobre Little Garden, el ambiente parece el de un cementerio, ni un solo movimiento, ni una sola biza o tizne de que alguien vivo se mantenía en el lugar.
La puerta cedió, se abrió y ambas rápidamente pudieron entrar en el almacén, el sitio parecía uno abandonad en verdad, será que no había nadie realmente vivo en el interior?, ella solo sintió el gélido frio de la soledad azotándole la piel, pero gracias a dios uno menos intenso que el del exterior, ahí dentro. Le pidió silencio discreción y sigilo y ella de verdad lo intento, pero solo logro meter las patas en un tarro, sonoro metálico y con un eco que retumbo por todo el lugar… pateo una escoba que cayo y cuando intento agarrarla se pegó en la cabeza con una lampara de aceite vieja que reboto por todo el lugar como un eco desesperado por encontrar el amor en tiempos de guerra. Ella solo atino a sonreírle al medico
Se rasco la cabeza y vio como el medico continuo como si nada pasara… al menos aún estaban vivas detrás de el camino lo mas silenciosa que podía, Maki comenzó a acariciar sus armas con una delicadeza propia de una especialista masajista, llegaron hasta lo que parecía la sala donde guardaban algún tipo de registro, leyó un poco todo, que pereza leer para ella, solo le gustaba escribir peor leer anotaciones no era lo suyo para nada.
—Vamos vamos… lo que sea que quieras que hagamos, hagámoslo pronto, ya cambie de idea, esto si que me da mala espina y mal juju— Menciono en una súplica desesperada, No le temía a hordas enemigas, no le temía a espadas innumerables, peros si a la calma y la quietud acechante. A decir verdad, una de las cosas que mas temía era claramente la brujería, el espanto, las cosas sobrenaturales, aunque ella misma podía convertirse en una maldita iguana de mas de dos metros. Sentía que la sorpresa y el espanto podían más con ella que cualquier otra cosa. Y era tremendamente respetuosa y temerosa de los espíritus y fantasmas porque ese sitio sí que le daba esa impresión. De estar embrujado.
Maki solo asintió ante la petición del chicloso, busco un lugar donde poder vigilar mejor mientras el se preocupaba de buscar algo que les pudiera dar una pista —Arabasta… creo que la siguiente isla es la que mencionaron.— Maki camino en guardia, esperando lo inesperado, sus ojos llenos de lúgubre oscuridad se movieron de un lado a otro mientras el doctor trabajaba.
Recorrió un par de pasillos no muy lejos de donde estaba el. No quería dejarlo solo ni que la dejasen sola, sabía que estos desgraciados eran sumamente peligrosos. Ella quiso seguir el rastro de las cosas arrastrándose, se agacho para con los dedos tocar el suelo, las llevaban a algún lugar… era obvio. Se habían largado del lugar. Y seguro que el medico asesinado era algún tipo de cabo suelto. —Cariño… creo… creo que no encontraremos gran cosa… por que no rompemos una caja de estas y nos llevamos todo lo que podamos para investigarlas con calma?...— La marcada por el fuego de su pasado volvió sobre sus propios pasos de vuelta a donde había dejado al doctor de los Death Man Hands.
El ambiente estaba enrarecido, el alcohol flotaba en el ambiente como también lo que parecía ser desinfectante o arsénico o algo parecido, tampoco le agradaba eso. Es más. pocas cosas le agradaban a Maki y parecía que todas estaban conjuntas en este sitio. Camino con sus espadas en la mano, la Hoja de los mil recuerdos y su tanto. En la otra lista para saltar a la acción de requerirlo. Esperaba que no, si le pasaba algo a ella, Hyak se perdería seguro meses y solo lograría volver por suerte a su propio barco.
La puerta cedió, se abrió y ambas rápidamente pudieron entrar en el almacén, el sitio parecía uno abandonad en verdad, será que no había nadie realmente vivo en el interior?, ella solo sintió el gélido frio de la soledad azotándole la piel, pero gracias a dios uno menos intenso que el del exterior, ahí dentro. Le pidió silencio discreción y sigilo y ella de verdad lo intento, pero solo logro meter las patas en un tarro, sonoro metálico y con un eco que retumbo por todo el lugar… pateo una escoba que cayo y cuando intento agarrarla se pegó en la cabeza con una lampara de aceite vieja que reboto por todo el lugar como un eco desesperado por encontrar el amor en tiempos de guerra. Ella solo atino a sonreírle al medico
Se rasco la cabeza y vio como el medico continuo como si nada pasara… al menos aún estaban vivas detrás de el camino lo mas silenciosa que podía, Maki comenzó a acariciar sus armas con una delicadeza propia de una especialista masajista, llegaron hasta lo que parecía la sala donde guardaban algún tipo de registro, leyó un poco todo, que pereza leer para ella, solo le gustaba escribir peor leer anotaciones no era lo suyo para nada.
—Vamos vamos… lo que sea que quieras que hagamos, hagámoslo pronto, ya cambie de idea, esto si que me da mala espina y mal juju— Menciono en una súplica desesperada, No le temía a hordas enemigas, no le temía a espadas innumerables, peros si a la calma y la quietud acechante. A decir verdad, una de las cosas que mas temía era claramente la brujería, el espanto, las cosas sobrenaturales, aunque ella misma podía convertirse en una maldita iguana de mas de dos metros. Sentía que la sorpresa y el espanto podían más con ella que cualquier otra cosa. Y era tremendamente respetuosa y temerosa de los espíritus y fantasmas porque ese sitio sí que le daba esa impresión. De estar embrujado.
Maki solo asintió ante la petición del chicloso, busco un lugar donde poder vigilar mejor mientras el se preocupaba de buscar algo que les pudiera dar una pista —Arabasta… creo que la siguiente isla es la que mencionaron.— Maki camino en guardia, esperando lo inesperado, sus ojos llenos de lúgubre oscuridad se movieron de un lado a otro mientras el doctor trabajaba.
Recorrió un par de pasillos no muy lejos de donde estaba el. No quería dejarlo solo ni que la dejasen sola, sabía que estos desgraciados eran sumamente peligrosos. Ella quiso seguir el rastro de las cosas arrastrándose, se agacho para con los dedos tocar el suelo, las llevaban a algún lugar… era obvio. Se habían largado del lugar. Y seguro que el medico asesinado era algún tipo de cabo suelto. —Cariño… creo… creo que no encontraremos gran cosa… por que no rompemos una caja de estas y nos llevamos todo lo que podamos para investigarlas con calma?...— La marcada por el fuego de su pasado volvió sobre sus propios pasos de vuelta a donde había dejado al doctor de los Death Man Hands.
El ambiente estaba enrarecido, el alcohol flotaba en el ambiente como también lo que parecía ser desinfectante o arsénico o algo parecido, tampoco le agradaba eso. Es más. pocas cosas le agradaban a Maki y parecía que todas estaban conjuntas en este sitio. Camino con sus espadas en la mano, la Hoja de los mil recuerdos y su tanto. En la otra lista para saltar a la acción de requerirlo. Esperaba que no, si le pasaba algo a ella, Hyak se perdería seguro meses y solo lograría volver por suerte a su propio barco.
Play Me!

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
![[Imagen: mikiocheja.png]](https://i.ibb.co/Cs5LLpXR/mikiocheja.png)