31-03-2026, 09:00 PM
Corre, Kiyoshi, corre, porque se están llevando tu dinero.
El pelinegro avanza como si el mundo se fuese a acabar, empujando a todo aquel que se atraviese por su camino. Afortunadamente, su físico se ha visto fortalecido los últimos meses, por lo que no pierde todos los choques como era antaño. Normalmente, tampoco se enfrentaría a niños, pues no es algo apto para alguien de su clase, pero seamos francos, dinero no es un bien que ha abundado en su vida desde que se lanzó a la vida de pirata. Como civil, le iba mucho mejor en ese aspecto. Por lo mismo, el solo hecho de pensar que se están llevando los berries que tanto le ha costado reunir provoca que le hierva la sangre. Para ayudarse a correr, se baja la mascarilla y así el aire fresco entre por sus fosas nasales, ayudando en su oxigenación. También, para mitigar los efectos de su asma, toma con la mano diestra un inhalador que transporta en el bolsillo inferior de su chaqueta, el cual se aplica a la rápida para así permitir que su respiración no le afecte tan pronto ni le juegue una mala pasada.
Su resistencia no es la mejor, y más pronto que tarde comienza a ver esto. Afortunadamente, al ya estarse alejado de zonas más concurridas por la población, logra escuchar mejor ciertos sonidos, percatándose de cierto ruido que proviene desde los tejados. Sin perder de vista a los muchachitos que se llevan lo que es suyo, mira de soslayo en dirección diagonal hacia arriba y derecha, pudiendo ver a duras penas a Uker. Al parecer, el cocinero y navegante de los Sepultureros no permitirá que uno de sus compañeros sea asaltado de esa forma. Kiyoshi, aunque no vaya a transmitirlo con palabras, lo valora bastante. La acción, no a él, aclaremos.
Les gritaría a los pendejitos que se detengan, pero sabe que eso solo hará que se canse más. Centra todos sus esfuerzos en correr, cuya fatiga cada vez es más evidente en su cuerpo al ver la gran cantidad de sudor que cae desde su frente. Es tan exagerado, que pareciese haber tomado un chapuzón en alguna piscina recientemente. No es de extrañar que sus ropas también se noten húmedas, al menos desde el interior, pues es todo su cuerpo el que transpira. — Deténganse, mocosos tontos. No aguanto más… — Y es que, en cualquier momento, se detendrá y tirará al piso a descansar.
Pero sus deseos son bien recibidos por la Diosa del Destino. Finalmente, Uker alcanza a los pequeños bravucones y provoca que se detengan un momento, siendo esta la oportunidad que Kiyoshi ve para poder recuperar lo que es suyo. Sin frenar su avance, toma el rifle que tiene en su espalda y, tras quitar la munición actual y poner una más normal, lo deja listo para usarlo en caso de que deba realizar amenazas para recuperar los que es suyo. Sin embargo, los ladrones encuentran un camino de huida alternativo en su costado izquierdo, volviendo a correr. Lo que ellos no saben es que ahí están siendo esperados por tres tipos, siendo imposibles para ellos el pasar. Kiyoshi, al llegar a la entrada del callejón, se reúne con Uker. — Gracias por frenarlos, no sé cuánto tiempo más… podría haberlos… seguido… — Su respiración está bastante agitada, incluso su pecho suena, indicando que no está muy bien. Al notar que los niños se han detenido, aunque desde la distancia actual no pueda saber el motivo, se toma un segundo para aplicarse nuevamente el inhalador en la boca, buscando calmar el ataque que está recibiendo producto de su enfermedad.
Ahora sí, ya habiendo tomado un segundo aire, y con el rifle sujetado por la mano derecha, entra al callejón, no sin antes hacerle un gesto con la cabeza a Uker para que entienda que debe ir con él. Y claro, no puede dejarlo solo ahora que ya están a punto de recuperar no solo lo que es de Kiyoshi, sino lo que es de toda la tripulación. Ahí dentro, ya más cerca del punto cúlmine, pueden ver por qué los ladrones están frenados. Frente a ellos se encuentran tres marines de rango bajo, de esos que ya vio en Drum, acostumbrados a aprovecharse de su título y conseguir ganancias molestando a otros. Uno de ellos alza la voz. — Bien, muchachitos, será mejor que paguen lo que corresponde. Tenemos un trato de que yo me hago el ciego y el sordo a cambio del 80% de sus botines. — Y para lucir más intimidante, da pasos hacia adelante, en dirección de los cuatro muchachitos. Uno de ellos, el que tiene la billetera de Kiyoshi, con un rostro claramente sumido en miedo, responde. — ¡Y-ya, estamos hartos! Nos arriesgamos mucho al robar y ustedes se llevan casi todo. No nos alcanza para comer. — Debido al miedo y la distracción, no se percatan de que, al ir marcha atrás, chocan con los cuerpos del dúo pirata. Y probablemente Eros también esté cerca, o bajo tierra incluso, pues él y Varo Ganchin son los más rápidos de la tripulación.
Ante el choque, se voltean, encontrándose de frente con Kiyoshi y Uker. — Bien, tontos, yo no tengo nada que ver con esto. Denme mi dinero y listo. — De hecho, aprovecha muy bien el pánico y, estirando su largo brazo zurdo, toma la billetera y la guarda dentro de su ropa. — Bueno, Tontoker, ya podemos irnos. — Pero ¿acaso cree que la vida es tan simple? Claro que no. El marine de antes, respaldado por sus dos compañeros que se encuentran cada uno a sus costados, pero un paso por detrás, le corrige. — Ya veo, con que dos piratas buscados han aparecido frente a nosotros. Es increíble el ascenso que me darán por entregarlos. — Recién ahora Kiyoshi se da cuenta del problema que ha emergido frente a él. — Yo… yo… — Tiene un plan…
Kiyoshi siempre tiene un plan.
— Uker vale mucho más que yo, tontos. — Sale corriendo no sin antes empujar a su compañero hacia el frente, así él tarda en reaccionar y los distrae un poco, dándole tiempo a Kiyoshi de correr. Aun así, su compañero no debería tener problemas para huir. Como ya se dijo, aquellos marines son más boca que acciones, por lo que no hay nada que temer. Por ahora…
Kiyoshi, mientras huye, grita a todo pulmón. — ¡CORRE, TOPO! — Grita con la fuerza que le queda mientras se mezcla entre una extrañada multitud, buscando un lugar seguro para descansar. Seguramente el cuerpo le dolerá al día siguiente debido a tanto esfuerzo físico. Pero bueno, así, caballeros, culmina una de las primeras aventuras de este grupo en Arabasta. Breve, pero intenso, como les gusta a algunos. Lo positivo es que Kiyoshi recuperó su dinero. Nadie quiere ver a un hater como él molesto, así que problema solucionado.
El pelinegro avanza como si el mundo se fuese a acabar, empujando a todo aquel que se atraviese por su camino. Afortunadamente, su físico se ha visto fortalecido los últimos meses, por lo que no pierde todos los choques como era antaño. Normalmente, tampoco se enfrentaría a niños, pues no es algo apto para alguien de su clase, pero seamos francos, dinero no es un bien que ha abundado en su vida desde que se lanzó a la vida de pirata. Como civil, le iba mucho mejor en ese aspecto. Por lo mismo, el solo hecho de pensar que se están llevando los berries que tanto le ha costado reunir provoca que le hierva la sangre. Para ayudarse a correr, se baja la mascarilla y así el aire fresco entre por sus fosas nasales, ayudando en su oxigenación. También, para mitigar los efectos de su asma, toma con la mano diestra un inhalador que transporta en el bolsillo inferior de su chaqueta, el cual se aplica a la rápida para así permitir que su respiración no le afecte tan pronto ni le juegue una mala pasada.
Su resistencia no es la mejor, y más pronto que tarde comienza a ver esto. Afortunadamente, al ya estarse alejado de zonas más concurridas por la población, logra escuchar mejor ciertos sonidos, percatándose de cierto ruido que proviene desde los tejados. Sin perder de vista a los muchachitos que se llevan lo que es suyo, mira de soslayo en dirección diagonal hacia arriba y derecha, pudiendo ver a duras penas a Uker. Al parecer, el cocinero y navegante de los Sepultureros no permitirá que uno de sus compañeros sea asaltado de esa forma. Kiyoshi, aunque no vaya a transmitirlo con palabras, lo valora bastante. La acción, no a él, aclaremos.
Les gritaría a los pendejitos que se detengan, pero sabe que eso solo hará que se canse más. Centra todos sus esfuerzos en correr, cuya fatiga cada vez es más evidente en su cuerpo al ver la gran cantidad de sudor que cae desde su frente. Es tan exagerado, que pareciese haber tomado un chapuzón en alguna piscina recientemente. No es de extrañar que sus ropas también se noten húmedas, al menos desde el interior, pues es todo su cuerpo el que transpira. — Deténganse, mocosos tontos. No aguanto más… — Y es que, en cualquier momento, se detendrá y tirará al piso a descansar.
Pero sus deseos son bien recibidos por la Diosa del Destino. Finalmente, Uker alcanza a los pequeños bravucones y provoca que se detengan un momento, siendo esta la oportunidad que Kiyoshi ve para poder recuperar lo que es suyo. Sin frenar su avance, toma el rifle que tiene en su espalda y, tras quitar la munición actual y poner una más normal, lo deja listo para usarlo en caso de que deba realizar amenazas para recuperar los que es suyo. Sin embargo, los ladrones encuentran un camino de huida alternativo en su costado izquierdo, volviendo a correr. Lo que ellos no saben es que ahí están siendo esperados por tres tipos, siendo imposibles para ellos el pasar. Kiyoshi, al llegar a la entrada del callejón, se reúne con Uker. — Gracias por frenarlos, no sé cuánto tiempo más… podría haberlos… seguido… — Su respiración está bastante agitada, incluso su pecho suena, indicando que no está muy bien. Al notar que los niños se han detenido, aunque desde la distancia actual no pueda saber el motivo, se toma un segundo para aplicarse nuevamente el inhalador en la boca, buscando calmar el ataque que está recibiendo producto de su enfermedad.
Ahora sí, ya habiendo tomado un segundo aire, y con el rifle sujetado por la mano derecha, entra al callejón, no sin antes hacerle un gesto con la cabeza a Uker para que entienda que debe ir con él. Y claro, no puede dejarlo solo ahora que ya están a punto de recuperar no solo lo que es de Kiyoshi, sino lo que es de toda la tripulación. Ahí dentro, ya más cerca del punto cúlmine, pueden ver por qué los ladrones están frenados. Frente a ellos se encuentran tres marines de rango bajo, de esos que ya vio en Drum, acostumbrados a aprovecharse de su título y conseguir ganancias molestando a otros. Uno de ellos alza la voz. — Bien, muchachitos, será mejor que paguen lo que corresponde. Tenemos un trato de que yo me hago el ciego y el sordo a cambio del 80% de sus botines. — Y para lucir más intimidante, da pasos hacia adelante, en dirección de los cuatro muchachitos. Uno de ellos, el que tiene la billetera de Kiyoshi, con un rostro claramente sumido en miedo, responde. — ¡Y-ya, estamos hartos! Nos arriesgamos mucho al robar y ustedes se llevan casi todo. No nos alcanza para comer. — Debido al miedo y la distracción, no se percatan de que, al ir marcha atrás, chocan con los cuerpos del dúo pirata. Y probablemente Eros también esté cerca, o bajo tierra incluso, pues él y Varo Ganchin son los más rápidos de la tripulación.
Ante el choque, se voltean, encontrándose de frente con Kiyoshi y Uker. — Bien, tontos, yo no tengo nada que ver con esto. Denme mi dinero y listo. — De hecho, aprovecha muy bien el pánico y, estirando su largo brazo zurdo, toma la billetera y la guarda dentro de su ropa. — Bueno, Tontoker, ya podemos irnos. — Pero ¿acaso cree que la vida es tan simple? Claro que no. El marine de antes, respaldado por sus dos compañeros que se encuentran cada uno a sus costados, pero un paso por detrás, le corrige. — Ya veo, con que dos piratas buscados han aparecido frente a nosotros. Es increíble el ascenso que me darán por entregarlos. — Recién ahora Kiyoshi se da cuenta del problema que ha emergido frente a él. — Yo… yo… — Tiene un plan…
Kiyoshi siempre tiene un plan.
— Uker vale mucho más que yo, tontos. — Sale corriendo no sin antes empujar a su compañero hacia el frente, así él tarda en reaccionar y los distrae un poco, dándole tiempo a Kiyoshi de correr. Aun así, su compañero no debería tener problemas para huir. Como ya se dijo, aquellos marines son más boca que acciones, por lo que no hay nada que temer. Por ahora…
Kiyoshi, mientras huye, grita a todo pulmón. — ¡CORRE, TOPO! — Grita con la fuerza que le queda mientras se mezcla entre una extrañada multitud, buscando un lugar seguro para descansar. Seguramente el cuerpo le dolerá al día siguiente debido a tanto esfuerzo físico. Pero bueno, así, caballeros, culmina una de las primeras aventuras de este grupo en Arabasta. Breve, pero intenso, como les gusta a algunos. Lo positivo es que Kiyoshi recuperó su dinero. Nadie quiere ver a un hater como él molesto, así que problema solucionado.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
