No estaba seguro de si estábamos siendo bienvenidos o si simplemente no esta estaba seguro de atacarnos. Todo comenzó a torcerse cuando invité a una ronda, donde el Sheriff de Ciudad Escarlata mostró su descontento de manera clara. Fue entonces cuando, paralizado por un poder que no sabía que poseía, el Sheriff comprendió el alcance del poder de la División 9 y un Shichibukai. Karl mencionó que no era el momento de usar eso, mas supuse que se refería a cualquier cosa menos al Haki del Conquistador. Giré mi cara hacia ella y asentí guiñando un ojo con camaradería, estaba seguro de lo que hacía. El hombre de negro estaba absolutamente superado por mi aura y quizá por protección, quizá por simplemente imposibilidad, decidió hablar y no gritar.
Fue entonces cuando soltó la información. Había escuchado a Karglos hablar sobre Nimda y con eso supuso todo. Nos contó que en esta isla los duelos a muerte son una tradición y que están legalizados, cosa altamente extraña e inhumana. Supuestamente, no había ciudadanos malvados en la isla a excepción del forajido Nimda Leyos. Alguien en palabras de Colt “pútrido hasta la médula” que robaba bancos, armas, caballos… seguía atendiendo incrédulo pues, debían ser gente muy pura si eso era un criminal de ese calibre en esta isla después de los horrores que habíamos presenciado como la trata de personas en Sabaody. Sin embargo, él mismo dijo que lo había seguido varias veces y siempre se le escapaba, además de que estaba seguro de que tenía hombres infiltrados en todos lados. De hecho hoy estaba aquí intentando averiguar sobre él con la mujer que cantaba y con el que vestía de amarillo. — Entiendo… y entiendo que la ley de Ciudad Escarlata nunca caería en ser un infiltrado. Así que estamos en el mismo barco ¿eh? ¡Qué bien! — dije deshaciendo de manera involuntaria mi Haoshoku y dando un pequeño y cómplice golpe sobre el brazo de Karlglass. Mi tono era sátira pura y dejaba claro que no me fiaba del pistolero negro, mas no tenía motivos para acusarlo. Después pidió deshacer algo que no entendía y, encogiéndome de hombros, ejecuté la segunda parte del plan taberna. — Estoy tan feliz de habernos hecho amigos de tan confiable caballero como el señor Colt que lo quiero celebrar... — dije levantándome y sacando de mi bolsillo un fajo de berries alzándolo al cielo y girando varias veces sobre mi mismo
Grité, aumentando así mi cuenta por diez y pagando rondas hasta que los lugareños pudieran aguantar. Mientras lo hacía y giraba como una peonza, de manera lenta, clavaba mi mirada de falso júbilo en cada persona del bar. Cada habitante de Ciudad Escarlata, el tabernero, el camarero, Milka, el cyborg de la barra, Jack… Ya tenía el bar escaneado y trackeado gracias a mi visión y mi Kenbunshoku. Pude ver, ya que los había detectado antes, a Apolo y Fuguwu, a quienes llamé a la mesa con un gesto de mi cabeza y esperé prudentemente a que llegaran para informar aprovechando el estruendo del bar por mi invitación.
— Bien, amigos. El Sheriff nos ha informado que efectivamente el pez que queremos pescar está en la isla y es conocido. Tiene más pececitos en la pecera así que hay que investigar. — dije mirando a los tres miembros de la División uno a uno. — Creo que deberíamos dividirnos, hay tres posibles especímenes: uno en la barra que al verme le temblaron hasta las pestañas, otro en la zona de juegos vestido de amarillo y la cantante. — expliqué sin mover mi mirada hacia los individuos para evitar hacer sospechar a los mismos. — Creo que Apolo podría ir a por Milka, la cantante. Guiña tu ojo bueno y márcate unos pasos de baile, usa tu sabrosura y a ver qué le sacas. — dije guiñando un ojo al rubio — Los demás… ¿algún plan? ¿Alguna idea? Si tenéis más hilos de los que tirar, adelante, yo me encargo de lo que consideréis. — pregunté a Fuguwu y Karl, sacando el mechero de Joe y volviendo a jugar con él abriéndolo y cerrándolo rítmicamente.
Fue entonces cuando soltó la información. Había escuchado a Karglos hablar sobre Nimda y con eso supuso todo. Nos contó que en esta isla los duelos a muerte son una tradición y que están legalizados, cosa altamente extraña e inhumana. Supuestamente, no había ciudadanos malvados en la isla a excepción del forajido Nimda Leyos. Alguien en palabras de Colt “pútrido hasta la médula” que robaba bancos, armas, caballos… seguía atendiendo incrédulo pues, debían ser gente muy pura si eso era un criminal de ese calibre en esta isla después de los horrores que habíamos presenciado como la trata de personas en Sabaody. Sin embargo, él mismo dijo que lo había seguido varias veces y siempre se le escapaba, además de que estaba seguro de que tenía hombres infiltrados en todos lados. De hecho hoy estaba aquí intentando averiguar sobre él con la mujer que cantaba y con el que vestía de amarillo. — Entiendo… y entiendo que la ley de Ciudad Escarlata nunca caería en ser un infiltrado. Así que estamos en el mismo barco ¿eh? ¡Qué bien! — dije deshaciendo de manera involuntaria mi Haoshoku y dando un pequeño y cómplice golpe sobre el brazo de Karlglass. Mi tono era sátira pura y dejaba claro que no me fiaba del pistolero negro, mas no tenía motivos para acusarlo. Después pidió deshacer algo que no entendía y, encogiéndome de hombros, ejecuté la segunda parte del plan taberna. — Estoy tan feliz de habernos hecho amigos de tan confiable caballero como el señor Colt que lo quiero celebrar... — dije levantándome y sacando de mi bolsillo un fajo de berries alzándolo al cielo y girando varias veces sobre mi mismo
— ¡QUE CORRA EL LICOR! ¡HOY DISFRUTAREMOS DE RONDAS HASTA HARTARNOS! —
Grité, aumentando así mi cuenta por diez y pagando rondas hasta que los lugareños pudieran aguantar. Mientras lo hacía y giraba como una peonza, de manera lenta, clavaba mi mirada de falso júbilo en cada persona del bar. Cada habitante de Ciudad Escarlata, el tabernero, el camarero, Milka, el cyborg de la barra, Jack… Ya tenía el bar escaneado y trackeado gracias a mi visión y mi Kenbunshoku. Pude ver, ya que los había detectado antes, a Apolo y Fuguwu, a quienes llamé a la mesa con un gesto de mi cabeza y esperé prudentemente a que llegaran para informar aprovechando el estruendo del bar por mi invitación.
— Bien, amigos. El Sheriff nos ha informado que efectivamente el pez que queremos pescar está en la isla y es conocido. Tiene más pececitos en la pecera así que hay que investigar. — dije mirando a los tres miembros de la División uno a uno. — Creo que deberíamos dividirnos, hay tres posibles especímenes: uno en la barra que al verme le temblaron hasta las pestañas, otro en la zona de juegos vestido de amarillo y la cantante. — expliqué sin mover mi mirada hacia los individuos para evitar hacer sospechar a los mismos. — Creo que Apolo podría ir a por Milka, la cantante. Guiña tu ojo bueno y márcate unos pasos de baile, usa tu sabrosura y a ver qué le sacas. — dije guiñando un ojo al rubio — Los demás… ¿algún plan? ¿Alguna idea? Si tenéis más hilos de los que tirar, adelante, yo me encargo de lo que consideréis. — pregunté a Fuguwu y Karl, sacando el mechero de Joe y volviendo a jugar con él abriéndolo y cerrándolo rítmicamente.
Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios
Off

![[Imagen: W7KwXzn.png]](https://imgur.com/W7KwXzn.png)
![[Imagen: Nuf4AJR.png]](https://i.imgur.com/Nuf4AJR.png)