06-04-2026, 10:21 AM
El entrenamiento resultaba tortuoso, más en mente de un prodigio destinado a vivir en el máximo nivel constantemente, al final fue criado bajo ese proyecto de vida, y algunos designios son complicados de borrar incluso si el significado original fue reinterpretado múltiples veces a lo largo de los años. Shin nunca dejaría de pensar que esforzarse al máximo para mejorar sus capacidades físicas y mentales es lo óptimo, aunque a veces la sobrecarga de trabajo y los retiros espirituales como el que planificó esos días truncasen su progreso a corto plazo, obligándolo a descansar, y considerando la misión que se acercaba, esos momentos de reposo serían fundamentales para seguir rindiendo al ritmo que acostumbra.
Pero el calor, algunas heridas del entrenamiento donde se negó a usar su fruta y por supuesto, el desgaste merman incluso a quienes se creen invencibles, recordando que a pesar de las referencias a entidades divinas en el nombre de la fruta que consumió, sigue siendo un simple mortal, capado por la naturaleza humana de su cuerpo, más allá de que el mismo pudiese transformarse en un elemento especial e intangible como lo es la luz.
Su boca está seca, lo que le reclama el cuerpo es refrescarse, tanto por dentro como por fuera, y la tierra pegándose a su piel sudada no ayudaba en lo más mínimo a paliar los efectos de la temperatura. Su bolso contenía una cantimplora con el ansiado líquido fresco que necesitaba, pero a estas alturas parecía haber perdido la fuerza, víctima de una respiración pesada que anhelaba encontrar oxígeno más frío.
Su experiencia en medicina le indicaba que fácilmente podría morir si no se recomponía de alguna forma, o alguien acudía en su ayuda, momento donde pensó que quizás si utilizaba sus poderes encontraría una salida a la situación de la que cayó víctima, pero como si tuviese un Dios aparte, pronto sintió un contacto físico inusual de su lado izquierdo y todo su peso fue volteado, quedando a merced de una presencia femenina. El calor parecía distorsionar hasta el aire entre medio de ambos, pero cuando su sombrero le hizo sombra, y el cabello anaranjado actuó de velo, los ojos cerúleos de Hasegawa se abrieron repentinamente. Sí, como que la apariencia de la joven le hizo recuperar el humor, ¿iba a caer en el cliché...? Obvio, que clase de galán, seductor y donjuán sería si no lo hiciese al menos una vez en la vida.
—¿Un... ángel? —susurró, a penas audible, apareciendo una suave sonrisa en sus labios. —No me digas que estoy muerto... —continuó en personaje, intentando al menos disminuir el dramatismo del paupérrimo estado que le estaba ofreciendo a la pobre muchacha de ojos azules.
—Pensé que el suelo se veía bien para echar una siesta y... bueno, aquí estoy. ¿Crees que sufrí mucho al morir? —el tono va volviendo a una normalidad clara a medida que enaltece su tan inesperada muerte, intentando alcanzar con uno de sus brazos el interior de su bolso. En ese instante consigue sujetar la cantimplora, pero resbala de entre sus dedos y se aleja de su alcance, prolongando el deseo por hidratarse.
—Ah, demonios, ni en el paraíso tengo un poco de suerte. —refunfuñó, apoyando la cabeza en el suelo como vil sentencia, rendido a la voluntad de la joven a su lado y a completa merced de lo que decidiera. Sentía que con un poco de energía podría dirigirse a la sombra, sólo un sorbo de agua y volvería a nacer, listo para seguir su viaje a un descanso más digno de su estatus en el lugar que había rentado.
Pero el calor, algunas heridas del entrenamiento donde se negó a usar su fruta y por supuesto, el desgaste merman incluso a quienes se creen invencibles, recordando que a pesar de las referencias a entidades divinas en el nombre de la fruta que consumió, sigue siendo un simple mortal, capado por la naturaleza humana de su cuerpo, más allá de que el mismo pudiese transformarse en un elemento especial e intangible como lo es la luz.
Su boca está seca, lo que le reclama el cuerpo es refrescarse, tanto por dentro como por fuera, y la tierra pegándose a su piel sudada no ayudaba en lo más mínimo a paliar los efectos de la temperatura. Su bolso contenía una cantimplora con el ansiado líquido fresco que necesitaba, pero a estas alturas parecía haber perdido la fuerza, víctima de una respiración pesada que anhelaba encontrar oxígeno más frío.
Su experiencia en medicina le indicaba que fácilmente podría morir si no se recomponía de alguna forma, o alguien acudía en su ayuda, momento donde pensó que quizás si utilizaba sus poderes encontraría una salida a la situación de la que cayó víctima, pero como si tuviese un Dios aparte, pronto sintió un contacto físico inusual de su lado izquierdo y todo su peso fue volteado, quedando a merced de una presencia femenina. El calor parecía distorsionar hasta el aire entre medio de ambos, pero cuando su sombrero le hizo sombra, y el cabello anaranjado actuó de velo, los ojos cerúleos de Hasegawa se abrieron repentinamente. Sí, como que la apariencia de la joven le hizo recuperar el humor, ¿iba a caer en el cliché...? Obvio, que clase de galán, seductor y donjuán sería si no lo hiciese al menos una vez en la vida.
—¿Un... ángel? —susurró, a penas audible, apareciendo una suave sonrisa en sus labios. —No me digas que estoy muerto... —continuó en personaje, intentando al menos disminuir el dramatismo del paupérrimo estado que le estaba ofreciendo a la pobre muchacha de ojos azules.
—Pensé que el suelo se veía bien para echar una siesta y... bueno, aquí estoy. ¿Crees que sufrí mucho al morir? —el tono va volviendo a una normalidad clara a medida que enaltece su tan inesperada muerte, intentando alcanzar con uno de sus brazos el interior de su bolso. En ese instante consigue sujetar la cantimplora, pero resbala de entre sus dedos y se aleja de su alcance, prolongando el deseo por hidratarse.
—Ah, demonios, ni en el paraíso tengo un poco de suerte. —refunfuñó, apoyando la cabeza en el suelo como vil sentencia, rendido a la voluntad de la joven a su lado y a completa merced de lo que decidiera. Sentía que con un poco de energía podría dirigirse a la sombra, sólo un sorbo de agua y volvería a nacer, listo para seguir su viaje a un descanso más digno de su estatus en el lugar que había rentado.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
