La sangre se le congeló cuando el extraño fijó su atención en ella, pidiéndole que dejara aquel tono tan formal, ya que no tenían una edad tan diferente. Evie lo sabía, pero tampoco es como que conociera del todo al genero masculino como para aventurarse a tratar irrespetuosamente a un cliente, especialmente al que parecía ser el más preciado de Fuuka.
Su mirada viajó del muchacho al ama Sybill, notando que, en esos momentos, se encontraba en su oficina, acomodando lo que |suponía| serían los horarios de trabajo de las chicas para el fin de semana. Tal vez no debería arriesgarse a romper las reglas, pero algo en su interior se removió con interés ante la idea de poder conocer a alguien de fuera.
| No quise ser irrespetuosa |se excusó rápidamente|. Sólo estoy reemplazando esta noche a una de las camareras |no pudo evitar sonrojarse ante el apodo que él le daba|. Evie… ¿y el tuyo? |bajó la bandeja sin dejar de verlo con curiosidad|. Fuuka me dijo que sueles venir desde hace mucho… |se mordió el labio inferior con nerviosismo, dudando si debía hablar de la chica|. Ella…bueno…pareces agradarle mucho.|
Rápidamente recogió los vasos vacíos al sentir la mirada del ama sobre ella desde el cristal de su oficina, tratando de justificar así su innecesaria platica con el cliente. Quería poder sentarse y poder hablar con él, preguntarle de dónde venía y a dónde iría. Quizá vivía aventuras que ella sólo había leído en libros, lamentablemente eso no podría ser mientras el ama estuviera vigilando sus pasos, por lo que tendría que buscar la forma de alargar esa conversación con astucia.
| Ya que Fuuka no puede servirte…te traeré un trago más como cortesía |dijo con una pequeña sonrisa|. De parte de la casa. Sé que a ella le habría encantado que la pidieras hoy |tomó la bandeja con cuidado|
No podía decirle que aquello era necesario para seguir charlando y muy posiblemente el pobre terminaría ebrio de tantos tragos que le llevaría esa noche. Sin embargo, no se iría sin antes poder conversar un poco más con él, aun si eso suponía volver a estar encadenada en el agujero durante tres días.
El ama no dejaría que él la pidiera en el menú y tampoco estaba segura de estar totalmente preparada como para pasar de prisionera a putilla en una noche, así que trataría de entablar una conversación con aquel extraño mientras se encargaba de cuidar sus espaldas de la madame del local.
La tímida joven que se presentaba frente a el, no parecía estar versada en el arte de la seducción y la labia como el resto de sus compañeras; con aires tímidos y vergonzosos, hablaría con el espadachín, quien quizá en una primera impresión podría llegar a parecer intimidante, con aquellos ojos rojos sangre, cicatrices, y una voz profunda como el oscuro mar. Lejos estaba Dharma de hacer sentir mal a la muchacha, o asustarla, por lo que intentaría ablandar todo lo que pudiera sus facciones y expresiones, agregando suavidad a su rostro, o bueno... la máxima posible para su reacio ser. Así entonces, de forme inexpresiva, escucharía la excusación de la peliblanca, quien agregó además que estaba a modo de reemplazo de una camarera, concluyendo por decirle su nombre.
|Dharma...| Diría para interrumpir su hablar encendiendo un cigarrillo |hmm si | Completaría su nombre exhalando una bocanada de humo hacia uno de los costados, con intenciones de no molestar a la jovencita con su adicción.
Sorpresivamente Evie, no le dijo su apellido ¿No tenía uno? ¿A tal punto sometía Sybil a las jóvenes que llegaban a sus destructoras manos como para no permitirles el derecho a un apellido? Dharma se hizo aquellas preguntas para sus adentros, mientras escuchaba como la nueva camarera, cambiaba completamente el eje de la conversación, pasando ahora a ser Fuuka la temática.
|Ah, entonces has oído sobre mi... lamentablemente Fuuka no me ha comentado de ti; supongo que no formas parte de "ese" trabajo| Dijo el joven Zar fumando su cigarrillo y continuó | Si... supongo que después de tantos años y prácticamente criarnos juntos, nuestra relación de trabajadora - cliente, puede haber sido tocada por una suerte de amistad...| ¿Amistad? Dharma no tenía amigxs ni mucho menos, Fuuka era lo más cercano, y aún así no sabía el samurái si considerarla tal.
Rápidamente volvió la peliblanca a su modo "trabajadora"; si bien no contaba con un encanto de cortesana, si contaba con una bondad y pureza que rara vez podría verse en un lugar como aquel |Ahora tomaré un aguamiel, creo que es suficiente whisky para mi por hoy| Diría el espadachín Ah... y sobre Fuuka, igualmente hoy no requería esa clase de servicios, con beber y charlar estoy a gusto| ¿Por qué la inapetencia de aquella noche? Simplemente quería acompañar las inquietudes personales con un buen trago, no mucho más que eso.
Su mirada viajó del muchacho al ama Sybill, notando que, en esos momentos, se encontraba en su oficina, acomodando lo que |suponía| serían los horarios de trabajo de las chicas para el fin de semana. Tal vez no debería arriesgarse a romper las reglas, pero algo en su interior se removió con interés ante la idea de poder conocer a alguien de fuera.
| No quise ser irrespetuosa |se excusó rápidamente|. Sólo estoy reemplazando esta noche a una de las camareras |no pudo evitar sonrojarse ante el apodo que él le daba|. Evie… ¿y el tuyo? |bajó la bandeja sin dejar de verlo con curiosidad|. Fuuka me dijo que sueles venir desde hace mucho… |se mordió el labio inferior con nerviosismo, dudando si debía hablar de la chica|. Ella…bueno…pareces agradarle mucho.|
Rápidamente recogió los vasos vacíos al sentir la mirada del ama sobre ella desde el cristal de su oficina, tratando de justificar así su innecesaria platica con el cliente. Quería poder sentarse y poder hablar con él, preguntarle de dónde venía y a dónde iría. Quizá vivía aventuras que ella sólo había leído en libros, lamentablemente eso no podría ser mientras el ama estuviera vigilando sus pasos, por lo que tendría que buscar la forma de alargar esa conversación con astucia.
| Ya que Fuuka no puede servirte…te traeré un trago más como cortesía |dijo con una pequeña sonrisa|. De parte de la casa. Sé que a ella le habría encantado que la pidieras hoy |tomó la bandeja con cuidado|
No podía decirle que aquello era necesario para seguir charlando y muy posiblemente el pobre terminaría ebrio de tantos tragos que le llevaría esa noche. Sin embargo, no se iría sin antes poder conversar un poco más con él, aun si eso suponía volver a estar encadenada en el agujero durante tres días.
El ama no dejaría que él la pidiera en el menú y tampoco estaba segura de estar totalmente preparada como para pasar de prisionera a putilla en una noche, así que trataría de entablar una conversación con aquel extraño mientras se encargaba de cuidar sus espaldas de la madame del local.
La tímida joven que se presentaba frente a el, no parecía estar versada en el arte de la seducción y la labia como el resto de sus compañeras; con aires tímidos y vergonzosos, hablaría con el espadachín, quien quizá en una primera impresión podría llegar a parecer intimidante, con aquellos ojos rojos sangre, cicatrices, y una voz profunda como el oscuro mar. Lejos estaba Dharma de hacer sentir mal a la muchacha, o asustarla, por lo que intentaría ablandar todo lo que pudiera sus facciones y expresiones, agregando suavidad a su rostro, o bueno... la máxima posible para su reacio ser. Así entonces, de forme inexpresiva, escucharía la excusación de la peliblanca, quien agregó además que estaba a modo de reemplazo de una camarera, concluyendo por decirle su nombre.
|Dharma...| Diría para interrumpir su hablar encendiendo un cigarrillo |hmm si | Completaría su nombre exhalando una bocanada de humo hacia uno de los costados, con intenciones de no molestar a la jovencita con su adicción.
Sorpresivamente Evie, no le dijo su apellido ¿No tenía uno? ¿A tal punto sometía Sybil a las jóvenes que llegaban a sus destructoras manos como para no permitirles el derecho a un apellido? Dharma se hizo aquellas preguntas para sus adentros, mientras escuchaba como la nueva camarera, cambiaba completamente el eje de la conversación, pasando ahora a ser Fuuka la temática.
|Ah, entonces has oído sobre mi... lamentablemente Fuuka no me ha comentado de ti; supongo que no formas parte de "ese" trabajo| Dijo el joven Zar fumando su cigarrillo y continuó | Si... supongo que después de tantos años y prácticamente criarnos juntos, nuestra relación de trabajadora - cliente, puede haber sido tocada por una suerte de amistad...| ¿Amistad? Dharma no tenía amigxs ni mucho menos, Fuuka era lo más cercano, y aún así no sabía el samurái si considerarla tal.
Rápidamente volvió la peliblanca a su modo "trabajadora"; si bien no contaba con un encanto de cortesana, si contaba con una bondad y pureza que rara vez podría verse en un lugar como aquel |Ahora tomaré un aguamiel, creo que es suficiente whisky para mi por hoy| Diría el espadachín Ah... y sobre Fuuka, igualmente hoy no requería esa clase de servicios, con beber y charlar estoy a gusto| ¿Por qué la inapetencia de aquella noche? Simplemente quería acompañar las inquietudes personales con un buen trago, no mucho más que eso.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
