09-04-2026, 02:44 AM
16 Otoño, Año 17
A bordo del Jagd Haund, Costa de Arabasta.
Vengo de aquí.
Hacía unas horas que los gemidos habían cesado en su camerino y se encontraba solo, saliendo de la ducha. No recordaba, una vez más, el rostro de la persona con la que había compartido el momento íntimo, solo pensando en otra persona más. Salía ahora del baño, después de una ducha. Lo que lo acompañaba, además de la propia toalla sobre sus hombros, era un cigarrillo que, como era mala costumbre en el varón, había encendido poco después de rodear su cuerpo con la segunda toalla y cubrirse. Salió del baño, cosas habían transcurrido en ese tiempo, después de aquel encuentro con el extraño del hacha, no había tenido oportunidad de hacer mucho más. Solo quiso relajarse un poco. Al menos la comunicación se mantenía con aquella persona a la que esperaba siempre.
Paseó su mano por su cabello desde el lado de la cicatriz, retirando el cigarrillo con la otra, dejando que el humo se expandiera frente a su rostro al expulsarlo de sus pulmones. Su jefe había perdido la máscara, algo que él mismo no sabía cómo interpretar. No es que hubieran cruzado muchas palabras, tampoco le desagradaba. Al menos era mejor que su otro jefe, pese a la brusquedad, comenzaba a comprender que era parte de su personalidad, del mismo modo que el repetido chasqueo de lengua.
—¿En qué andará ahora?
La curiosidad lo llenó por un momento, hasta que vio su propio Den-Den Mushi reposando sobre la mesita al lado de su zona de descanso. El silencio lo llenó por un momento, junto a su calma. El recuerdo de la persona que añoraba le regresó en la mente. Sus pasos se acercaron al objeto, dando un pequeño toque con sus dedos. Sus ojos, enfocados en el objeto. ¿Estaría disponible? ¿Quizás estaría ocupado? Se cuestionó la idea de llamarlo, darse el capricho de, aunque fuera por un momento, aunque fuera un “Jin, estoy ocupado”, escucharlo. Sus dedos índice y corazón se pasearon por la parte de la concha, en un recorrido que ascendía hasta donde se encontraba la parte del comunicador. Lo apretó, se suponía que tenía que ser paciente, pero el tiempo había sido largo. Inspiró aire, sin percatarse de que entre sus dedos el cigarrillo se seguía consumiendo lentamente.
Finalmente, la añoranza lo venció, solo para recibir silencio desde el otro lado. Aparentemente estaba ocupado, no sabía con qué, ni cómo, pero confiaba en que tendría asuntos que atender. Dejó escapar un suspiro cuando dejó el comunicador de vuelta, caminando hasta donde tenía sus cosas y poder cambiarse con su habitual vestimenta. El calor lo mataba, por ello se decidió por una camiseta sin mangas, en vez del habitual traje, pero manteniendo los mismos pantalones habituales. Al menos así no sentía la sudoración acompañarlo a cada momento.
Se reacomodó, volviendo a revisar su baúl por... no supo qué vez más. Estaba al día de todo, pero seguía organizando como si aquello le ayudara a distraerse. En el fondo, así era en parte. Sentía que no avanzaba, no especialmente por estar donde estaba, sino porque era incapaz de verse más fuerte, todavía siendo el mismo enclenque que había sido desde que salió de los Blues. Se sentó un momento en el propio suelo, elevando su diestra, donde el cigarrillo seguía entre sus dedos, el humo volando por su camarote, todavía consumiéndose. Pensándolo bien, no estaba incómodo con Sohem, de hecho era mucho mejor que Raigo, el jefe del clan Onizuka. Tenía más... ¿Humanidad? ¿Comprensión? No sabía describirlo. No solía gustar de brindar confianza a nadie, quizás fuera demasiado pronto, pero sí supo que los había intentado proteger cuando apareció aquel anciano. No solo eso, había salido victorioso, solo con la máscara rota. ¿Debería quizás de simularle una segunda con sus habilidades usando la madera? Quizás solo se estaba volviendo loco, pero seriamente ese loco que al inicio le había puesto de los nervios comenzaba a caerle bien.
Se puso en pie, esperanzado de que el calor abrasador no fuera tan intenso como otras veces, terminando de fumar el cigarrillo y apagándolo en el cenicero que tenía en su escritorio. Quiso estirar las piernas, salir a dar un paseo por el barco, que no es que fuera especialmente pequeño. Ahora conocía a muchos de los soldados de Sohem, no sus nombres, no sus identidades, tampoco sus vidas personales, pero sí veía la fidelidad que le entregaban, algo que él mismo añoraba en parte y, por otra, deseaba también. Como si estuviera siguiendo por la espalda a una gran figura a la que seguir.
Finalmente el viento desértico lo golpeó una vez salió del camerino y caminó por la cubierta del barco, viendo el desierto desde un lado, y desde el otro, el propio mar. No esperaba a nadie, más bien se había perdido en sus propios pensamientos. Había dejado su cabello ligeramente caído, revelando flequillo que cubría parte de su cicatriz. Debía enfocarse, ser alguien mejor para que, cuando existiera un reencuentro, pudiera ponerse en pie frente a esa persona con orgullo. Tenía que protegerlo bajo cualquier circunstancia.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
