15-11-2023, 06:24 PM
La grandullona me escuchó hablar de todo lo ocurrido con calma, mientras tomaba su batido de chocolate. Me sorprendía a veces la serenidad y lo tranquila que hablaba una niña de 15 años. Se nota mucho que no ha pasado una vida fácil, sino más bien dura, llena de obstáculos y problemas y ha tenido que sacar fuerza de debajo de las piedras para seguir.
Sasha continuó hablándome sobre perdidas de personas, de lo difícil que es perder a la gente que quieres. Me contó una historia de su pasado, de como su padre le dijo que su madre cuidaba de ella arriba en las estrellas, ahora junto a sus amigos. La pena inundó completamente mi cuerpo. No sabía si ella era consciente de la realidad de todo esto o no, pero decidí no comentar nada al respecto, sino simplemente sonreír de manera amable. A todo esto, Sasha me dijo que mis amigos también estarán mirándome desde las estrellas y cuidándome. Alcé la mirada al techo y miré fijamente, y de manera automática, en mi cerebro podía escuchar cierta cosa - ¿Sabes, Joe? Algún día seré Almirante de la Marina ¡SHAJAJAJAJA! - Cerré los ojos, dejándome llevar por el momento y el recuerdo, esbozando una pequeña sonrisa de paz y serenidad. En este estado de tranquilidad respondí a la grandullona - Sí, tienes razón Sasha. Nos cuidan desde allí arriba - mientras abría los ojos.
La chica estaba terminándose su batido de chocolate, y mientras daba sus últimos sorbos me preguntó si mis padres están contentos con mis amigos. Agaché la cabeza y miré lateralmente con mis ojos al vaso de zumo natural mientras, de nuevo, lo movía en círculos - Nunca llegué a conocer a mis padres verdaderos. Me encontraron cuando era un recién nacido en un cubo de basura. Pero por suerte, conocí a mucha gente que me cuidó y me quiso, entre ellos, el que, para mí, fue mi padre auténtico, a pesar de no compartir sangre, su nombre era Kofu - Miré a la grandullona de nuevo, con una mirada algo apenada, pero con la suficiente fuerza para no intentar contagiarle la tristeza - Estoy seguro de que él está contento de mis amigos - Desvié la mirada lentamente al batido de Sasha, el cual le quedaba apenas un poco, lo estaba terminando - ¡Sí que te ha gustado el batido! - Dije con una sonrisa. Procedí a pegarle el trago final a mi zumo, el cual estaba por la mitad y me lo bebí de golpe - Si quieres otro más tan solo tienes que decírmelo - Me puse para colocarme de nuevo bien con la silla y la mesa y poder estar recto y enfrente de la grandullona, y mientras hacia eso le pregunté - ¿Acaso no tienes calor con todo eso puesto en la cabeza? -
Sasha continuó hablándome sobre perdidas de personas, de lo difícil que es perder a la gente que quieres. Me contó una historia de su pasado, de como su padre le dijo que su madre cuidaba de ella arriba en las estrellas, ahora junto a sus amigos. La pena inundó completamente mi cuerpo. No sabía si ella era consciente de la realidad de todo esto o no, pero decidí no comentar nada al respecto, sino simplemente sonreír de manera amable. A todo esto, Sasha me dijo que mis amigos también estarán mirándome desde las estrellas y cuidándome. Alcé la mirada al techo y miré fijamente, y de manera automática, en mi cerebro podía escuchar cierta cosa - ¿Sabes, Joe? Algún día seré Almirante de la Marina ¡SHAJAJAJAJA! - Cerré los ojos, dejándome llevar por el momento y el recuerdo, esbozando una pequeña sonrisa de paz y serenidad. En este estado de tranquilidad respondí a la grandullona - Sí, tienes razón Sasha. Nos cuidan desde allí arriba - mientras abría los ojos.
La chica estaba terminándose su batido de chocolate, y mientras daba sus últimos sorbos me preguntó si mis padres están contentos con mis amigos. Agaché la cabeza y miré lateralmente con mis ojos al vaso de zumo natural mientras, de nuevo, lo movía en círculos - Nunca llegué a conocer a mis padres verdaderos. Me encontraron cuando era un recién nacido en un cubo de basura. Pero por suerte, conocí a mucha gente que me cuidó y me quiso, entre ellos, el que, para mí, fue mi padre auténtico, a pesar de no compartir sangre, su nombre era Kofu - Miré a la grandullona de nuevo, con una mirada algo apenada, pero con la suficiente fuerza para no intentar contagiarle la tristeza - Estoy seguro de que él está contento de mis amigos - Desvié la mirada lentamente al batido de Sasha, el cual le quedaba apenas un poco, lo estaba terminando - ¡Sí que te ha gustado el batido! - Dije con una sonrisa. Procedí a pegarle el trago final a mi zumo, el cual estaba por la mitad y me lo bebí de golpe - Si quieres otro más tan solo tienes que decírmelo - Me puse para colocarme de nuevo bien con la silla y la mesa y poder estar recto y enfrente de la grandullona, y mientras hacia eso le pregunté - ¿Acaso no tienes calor con todo eso puesto en la cabeza? -
