"Pasas que cosan" | Pasado
#4
Narrador / María Merlot



Sus labios formaron un leve mohín, esperando que el hombre dijera algo o confirmara por si misma que ya había muerto. Su dedo índice seguía acariciando la oreja del pelirrojo, al que bautizo como Tomate. Nunca dejaba de sorprenderla la apatía de las personas en general con los problemas de otros, con las necesidades y penurias que no les incumbían, nadie se había detenido ni siquiera a apartarlo para que no resultara lastimado. ¿Cómo culparlos? ¿Quién sacrificaría su comodidad por un bien mayor? Si dejarlo ahí tirado le permitiera huir de los Piratas del Abismo, entonces, con toda la pena de su corazón, lo haría.

El masculino levanto la cabeza, inmediatamente María retiro el dedo que lo acariciaba. Se encontró con un único ojo verde, como la flema durante la gripe. El otro ojo oculto debajo de un parche… ¿sería tuerto o solo bromeaba? Su vena cotilla vibro, necesitaba descubrirlo. Vio como él la evaluaba, todos hacían siempre eso: Ver su apariencia, nunca su mente. ¿Qué podía hacer? Sonreírle con encanto y una pizca de genuina curiosidad, porque aún no percibía el olor a licor.

No estoy borracho, señorita…

Su voz llego hasta ella, que continuaba a cuclillas. Cuando se levantó en toda su altura, ella tuvo que subir la cabeza para seguirlo, era alto, más que ella sin duda. Fue ahí cuando pudo verlo mejor, en especial la sangre que empapaba su camisa. Sus ojos se abrieron, entendiendo porque estaba tirado en el suelo ¡Estaba herido! ¡Pobre Tomate! ¿Sabría a Kétchup su sangre? ¡Por supuesto que no! No sé trataba de un tomate de verdad.

Es que me han pegado un tiro y me han echado del bar. Estaba esperando a ver si alguien me pisaba la cabeza.

El hombre explico, aunque ella no pregunto pero eventualmente iba a hacerlo, así que tener la cotilla antes la hizo aumentar su sonrisa. Fue entonces cuando se irguió también, comprobando que si era más alto que ella. Los ojos ámbar se dirigieron al hombro que sujetaba, eso debía doler. Luego miro su propio vestido, de color perla tirando a blanco. Una sola gota de sangre lo arruinaría… ¿importaba? ¡No!

¿Tienes habilidades curativas o conoces algún lugar por aquí que pueda ayudarme con esto?

Ante la pregunta, la joven negó con la cabeza, haciendo que la larga cabellera danzaran a su alrededor creando un velo celeste que enmarcada su hermoso rostro. ¿Por qué no hablo? Porque los grillos en su cabeza estaban tejiendo toda una historia del porqué el Tomate estaba herido: Una aventura, un tesoro que encontrar, tipos malos que vencer, un amigo traidor, que le disparo, y lo dejo ahí para que muriera desangrado, mientras… se quedaba con el botín y la chica. ¡Cuánta tragedia para un tuerto! ¿Ser tuerto ya no era suficiente?

María lo vio con lástima, como si se tratara de un perro abandonada y golpeado. El quejido de dolor, la hizo llevar sus propias manos a la boca, en el proceso se toco el labio roto, recordándole que ella sabia bien lo que significa estar herida.

¿Eres de aquí, señorita?

Le cuestiono. ¿Acaso eso importaba ahora? María bajo las manos y miro alrededor, como si buscará algo o a alguien, luego se inclinó hacia la derecha para ver detrás de él, hizo lo mismo al otro lado. ¿Qué buscaba? Si Corina estaba cerca, si ella lo ayudaba y la veían, se metería en problemas y él posiblemente terminaría muerto. Regreso su mirada al tipo.

— ¿Sangras Ketchup? — pregunto con curiosidad, primero quería descartarlo, aunque lo sabía ya. Sin esperar respuesta rompió la distancia y toco el hombro sangrante, pero sin ningún tipo delicadeza. Su mano se llenó del líquido carmesí — ... no lo parece, eres un falso tomate, Tomate — se rio viendo su mano para luego tomar la mano libre de él, con la mano sangrienta, y empezar a caminar hacia el sur, o era el norte, ella no sabía orientarse — … no tengo habilidades curativas, tampoco conozco a un médico… que tenga la buena voluntad de tratarte, por supuesto — comento con su suave voz, arrastrándolo consigo, sin dejar de mirar hacia todos lados, como si alguien pudiese estar persiguiéndola, y seguro sería así… cuando Corina desistiera de buscar y diera la voz de alarma sobre su desaparición — … yo puedo pisarte la cabeza si quieres, nunca he pisado la cabeza de nadie pero si es tu deseo lo haré, pero después que te vean esa herida… sino si te vas a morir y no podrás decir nunca más tres tristes tigres comen trigo en un trrrrrrigal — bromeo sin voltear a verlo. ¿Por qué lo ayudaba? ¿Por qué no hacerlo?

Cuando salieron del distrito de los bares, la joven fue preguntando direcciones para conseguir ayuda médica. Y cada persona que la miraba quedaba embobado por su belleza, María ya estaba acostumbrada. Como buena desorientada, cada vez que le decían las indicaciones terminaba tomando una completamente opuesta. Si ella supiera de medicina, sabría que hacer caminar tanto a un herido no era tan buena idea. A esa altura, la sangre en sus manos unidas, los bordes, estaba seca, pero la calidez de ambas palmas mantenía la húmeda aún en el centro. En el camino la joven fue hablándole.

No, no soy de aquí. Realmente no soy de ningún lado.
¿Te gusta el jugo de caña de azúcar? ¡Me encanta! Me hace sentir… feliz.
¿Quién te disparo fue tu mejor amigo para robarse tu botín?
Botín suena a zapato para mí.

Cansada de caminar sin encontrar como llegar, sonrió a un habitante del lugar, quien inmediatamente se sonrojo por tener a una hermosa chica hablándole. Ella le conto que necesitaba llevar al Tomate a un médico, y el amable ciudadano los llevo hasta la puerta de un médico, en una zona… muy dudosa: una casucha a medio caerse.

— ¡Clientes! Digo, pacientes. ¿En qué puedo ayudarlos? — salió un tipo aun menos confiable que el lugar pero María siendo María poco le importo.

— … Tomate fue traicionado y robado, su sangre no es kétchup, es más líquida, como si tuviera agua. ¡Alguien daño su consistencia! Debe salir pastosa… ¿puede hacer algo por él? — hablo con genuina preocupación mirando al matasanos, quien la miraba con un leve sonrojo, como cualquiera que pusiera los ojos sobre ella.

— ¿Qué? — pregunto esta vez dejando de ver a la hermosa y rara mujer que lo desconcentraba para posarse en el sujeto de cabellos rojos, quien claramente estaba sangrando y muy pálido… ¿entrando en shock tal vez?



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"Pasas que cosan" | Pasado - por Jesse S. - 26-03-2026, 12:39 PM
RE: "Pasas que cosan" | Pasado - por Maria Merlot - 12-04-2026, 06:02 AM
RE: "Pasas que cosan" | Pasado - por Jesse S. - 12-04-2026, 01:04 PM
RE: "Pasas que cosan" | Pasado - por Maria Merlot - 12-04-2026, 08:46 PM
RE: "Pasas que cosan" | Pasado - por Jesse S. - 14-04-2026, 11:07 AM
RE: "Pasas que cosan" | Pasado - por Maria Merlot - 16-04-2026, 03:43 AM

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