13-04-2026, 05:49 AM
No siempre se puede uno limitar a mantenerse en su isla natal para toda la vida, a veces hay que salir a conocer nuevos lugares ya sea por el simple hecho de conocer, valga la redundancia, o por necesidad de superarse, pero precisamente en el caso de los dos Pendragon en Baterilla, por comercio. Papá Pendragon y su hijo Pendragon llegaron esa mañana muy temprano con un pequeño cargamento de muebles para un bar local donde el dueño le había pedido un set completo para todo su negocio y ese día habían llegado a entregarlo y a ordenarlo en su lugar, bueno eso sería el trabajo de su padre, pues él pasearía por el mercado del lugar para comprar unas cosas para su mamá en casa.
Cuando estaban por desembarcar, su padre alzó la voz gritando —¡Ooooy! Hoshino-san...— su voz se escuchaba por todo el muelle mientras su mano iba de lado a lado por si alguien no lo había visto.
El barco pronto llegó al muelle y este casi se lanzó de él para saludar a su viejo amigo, mientras él, su hijo, desembarcaba a su paso y vigilaba que los demás descargaran las cajas con cuidado. No pasó más de un minuto para que ambos se reunieran y pudiera presentarle a su viejo amigo y su hija a su hijo.
—Este es mi hijo, Alexander, no lo conoces porque ya hace 15 años que no nos vemos, tiene 14. Un año menor a Miyori-chan, cuando la conocí apenas había nacido hahaha ya ahora está bien grande.— entre otras series de palabras y conversaciones de adultos.
A su lado la miró y sonrió antes de saludar al amigo de su padre, el padre de Miyori, con una respetuosa reverencia hacia un adulto.
—Un placer, papá ha hablado mucho de usted.— su tono era bastante neutro y poco animado, pero él es así, no suele demostrar sus emociones con facilidad.
Cuando estaban por desembarcar, su padre alzó la voz gritando —¡Ooooy! Hoshino-san...— su voz se escuchaba por todo el muelle mientras su mano iba de lado a lado por si alguien no lo había visto.
El barco pronto llegó al muelle y este casi se lanzó de él para saludar a su viejo amigo, mientras él, su hijo, desembarcaba a su paso y vigilaba que los demás descargaran las cajas con cuidado. No pasó más de un minuto para que ambos se reunieran y pudiera presentarle a su viejo amigo y su hija a su hijo.
—Este es mi hijo, Alexander, no lo conoces porque ya hace 15 años que no nos vemos, tiene 14. Un año menor a Miyori-chan, cuando la conocí apenas había nacido hahaha ya ahora está bien grande.— entre otras series de palabras y conversaciones de adultos.
A su lado la miró y sonrió antes de saludar al amigo de su padre, el padre de Miyori, con una respetuosa reverencia hacia un adulto.
—Un placer, papá ha hablado mucho de usted.— su tono era bastante neutro y poco animado, pero él es así, no suele demostrar sus emociones con facilidad.
