14-04-2026, 10:41 PM
(Última modificación: 14-04-2026, 10:42 PM por Seraphine Soyer.)
Escuchó sus palabras e hizo un pequeño mohín, mirando lo dibujado y después al chico de ojos azules, justo cuando parecía haber encontrado a alguien con una peculiaridad como ella, el chico no parecía mostrarse muy interesado en aquello, ocasionando que se mordiese el interior de su mejilla, sin saber muy bien cómo sentirse al respecto, que estuviese buscando cobijo en una posible amistad que pudiese tener con un recién conocido y algo menor que ella, sintiéndose algo patética, a lo que inclinó un poco su cuerpo hacia un lado, llevando una mano a su cabello, colocándolo detrás de su oreja, suspirando.
¿Ver el sol violeta?
Parpadeó, con el ceño fruncido, y levantó un poco su vista, para ver en efecto que así era, asintiendo, recién pareciendo darse cuenta de cómo veía el sol, no era su color natural, por alguna razón, aquello le cayó encima como si alguien le hubiese lanzado un avión encima. A veces, le costaba darse cuenta de que su manera de interpretar la realidad, sus emociones y demás no era la misma forma que los demás, algo que la preocupó un poco, ya que su padre le susurraba varias veces a su madre que quería hacerle un par de pruebas respecto a su rareza, mientras su madre lo fulminaba con la mirada, recordando que veía problemas en todos lados en vez de concentrarse en las buenas cosas.
Tal vez era lo que ella estaba haciendo ahora mismo; controló su necesidad de rechinar con los dientes.
—¿Perro?— La sorpresa se dibujó en su rostro, mirándolo directo a los ojos. —Es una forma de dar… ¿Cariño? ¿Seguridad? ¿Intentar hacerte sentir mejor?— Hubo una pequeña expresión de pánico en su rostro, que no duró demasiado; justo cuando quería hacer algo bueno, le salía lo contrario. —Mis padres lo hacen mucho conmigo o sus padres con otros niños— Se encogió de hombros. —Nunca se sabe, puedes parecer seguro de estar hablando conmigo, pero en el interior, quizás estés nervioso, pero te creo.
No iba a ponerse a desconfiar de él, aunque su aparente nerviosidad le hacía levantar sus cejas.
—Mhm— De pronto, agarró aquella mano con fuerza, buscando pegarle un poco a su lado. —Claro, y yo te protejo de este lado— Sus ojos se iluminaron, no teniendo la intención de dejar ese papel a él solo. —Trabajo en equipo, hay que protegerse mutuamente— Sonrió, cerrando sus ojos. —¿Qué cosas te gustan?— Buscó sacarle un poco de información, conocerlo. —¿Algún pasatiempo?
Vio como un dúo, una niña cargaba, con cierta dificultad a un chico, en forma de caballito, quién lloraba al tener ambas rodillas rasgadas y miró a Tiburcio, ¿ella podría hacer lo mismo? Entrecerró sus ojos, imaginando aquello.
¿Ver el sol violeta?
Parpadeó, con el ceño fruncido, y levantó un poco su vista, para ver en efecto que así era, asintiendo, recién pareciendo darse cuenta de cómo veía el sol, no era su color natural, por alguna razón, aquello le cayó encima como si alguien le hubiese lanzado un avión encima. A veces, le costaba darse cuenta de que su manera de interpretar la realidad, sus emociones y demás no era la misma forma que los demás, algo que la preocupó un poco, ya que su padre le susurraba varias veces a su madre que quería hacerle un par de pruebas respecto a su rareza, mientras su madre lo fulminaba con la mirada, recordando que veía problemas en todos lados en vez de concentrarse en las buenas cosas.
Tal vez era lo que ella estaba haciendo ahora mismo; controló su necesidad de rechinar con los dientes.
—¿Perro?— La sorpresa se dibujó en su rostro, mirándolo directo a los ojos. —Es una forma de dar… ¿Cariño? ¿Seguridad? ¿Intentar hacerte sentir mejor?— Hubo una pequeña expresión de pánico en su rostro, que no duró demasiado; justo cuando quería hacer algo bueno, le salía lo contrario. —Mis padres lo hacen mucho conmigo o sus padres con otros niños— Se encogió de hombros. —Nunca se sabe, puedes parecer seguro de estar hablando conmigo, pero en el interior, quizás estés nervioso, pero te creo.
No iba a ponerse a desconfiar de él, aunque su aparente nerviosidad le hacía levantar sus cejas.
—Mhm— De pronto, agarró aquella mano con fuerza, buscando pegarle un poco a su lado. —Claro, y yo te protejo de este lado— Sus ojos se iluminaron, no teniendo la intención de dejar ese papel a él solo. —Trabajo en equipo, hay que protegerse mutuamente— Sonrió, cerrando sus ojos. —¿Qué cosas te gustan?— Buscó sacarle un poco de información, conocerlo. —¿Algún pasatiempo?
Vio como un dúo, una niña cargaba, con cierta dificultad a un chico, en forma de caballito, quién lloraba al tener ambas rodillas rasgadas y miró a Tiburcio, ¿ella podría hacer lo mismo? Entrecerró sus ojos, imaginando aquello.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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