16-04-2026, 03:43 AM
Narrador / María Merlot
¿Estaba preocupada?
¡Claro que sí!
¡El Tomate estaba hecho pupa!
¡Claro que sí!
¡El Tomate estaba hecho pupa!
La mestiza continuaba con su mano entrelazada al hombre pelirrojo mientras el médico la veía con una expresión de admiración por su belleza y desconcierto por sus palabras. Cuando soltó el “¿qué?” la joven solo pudo suspirar resignada… ¡Nadie nunca la entendía! Pero no iba a reprochárselo, debía pensar en el herido así que abrió la boca para volver a explicarle al doctor la situación pero la voz de la tercera persona en la habitación la interrumpió.
Me dispararon en el hombro… Por favor, ayúdeme.
María giro la cabeza para enfocar sus orbes sobre el hablante, el pelirrojo estaba blanco como papel, y el hilo de sus cuerdas vocales se fue desvaneciendo con cada silababa pronunciada… ¿qué le pasaba? Antes había estado muy bien y ahora parecía que le costaba hasta vivir… ¿estaba muriéndose? La mano varonil fue a su hombro, y el tambaleo de su cuerpo le advirtió que sea lo que fuera… no estaba nada bien.
— ¿Tomat… — intento decir con una nota evidente de angustia en su voz.
Lo siguiente elevo su congoja, el único ojo verde se puso blanco como la espuma del mar y el cuerpo perdió toda estabilidad. María apenas pudo reaccionar en soltar su mano flácida y sujetarlo entre sus brazos para que no cayera de bruces al suelo, aunque en el intento termino cayendo ella con él, pero actuando como amortiguador para el hombre convaleciente… ¡No podía permitir que se lastimará más!
—… oye, oye, oye… — empezó a decirle algo sin saber realmente qué, porque ahora estaba inconsciente sobre ella, empapando su perlado vestido con sangre. Claro... eso era lo de menos.
—… si no lo tratamos pronto si se va a morir — el médico se acerco y con sus dedos abrió ojo bueno del pelirrojo — … ayúdame a llevarlo al cuarto de atrás — pidió el hombre a lo que la mestiza asintió y lo ayudo.
Con cuidado, más ella que el matasanos, colocaron al hombre en una cama vieja. Ahí el doctor comenzó a moverse con destreza como el conocedor de la materia. Agua caliente, vendas y menjunjes. María observaba con curiosidad cada acción, ella no sabia nada de medicina pero le resultaba interesante como con tan poco podían ayudar a muchos. De cuando en cuando la joven arrugaba su hermoso rostro ante tanta sangre, y más cuando del paciente inconsciente salían quejidos de dolor.
— ¿Tomat… — intento decir con una nota evidente de angustia en su voz.
Lo siguiente elevo su congoja, el único ojo verde se puso blanco como la espuma del mar y el cuerpo perdió toda estabilidad. María apenas pudo reaccionar en soltar su mano flácida y sujetarlo entre sus brazos para que no cayera de bruces al suelo, aunque en el intento termino cayendo ella con él, pero actuando como amortiguador para el hombre convaleciente… ¡No podía permitir que se lastimará más!
—… oye, oye, oye… — empezó a decirle algo sin saber realmente qué, porque ahora estaba inconsciente sobre ella, empapando su perlado vestido con sangre. Claro... eso era lo de menos.
—… si no lo tratamos pronto si se va a morir — el médico se acerco y con sus dedos abrió ojo bueno del pelirrojo — … ayúdame a llevarlo al cuarto de atrás — pidió el hombre a lo que la mestiza asintió y lo ayudo.
Con cuidado, más ella que el matasanos, colocaron al hombre en una cama vieja. Ahí el doctor comenzó a moverse con destreza como el conocedor de la materia. Agua caliente, vendas y menjunjes. María observaba con curiosidad cada acción, ella no sabia nada de medicina pero le resultaba interesante como con tan poco podían ayudar a muchos. De cuando en cuando la joven arrugaba su hermoso rostro ante tanta sangre, y más cuando del paciente inconsciente salían quejidos de dolor.
¡La estaba pasando mal!
¡Pobre Tomate haciéndose Ketchup!
¡Pobre Tomate haciéndose Ketchup!
Sintiéndose genuinamente mal por el pelirrojo se acerco a la cama, y tomo entre sus manos una de las suyas, una forma de darle fuerzas desde la conciencia. Ojalá alguien tomara su mano cuando ella estaba… mal. La palidez en el rostro, y la frialdad de su piel la hicieron pensar lo peor pero como la buena optimista que era, se negó a dejarse llevar por fatalidades, así que apretaba con fuerza pero delicadeza las manos del enfermo mientras miraba con detalle lo que hacía el matasanos.
Luego de varios minutos, o tal vez horas, el medico finalizo dejando una bala sangrienta como recuerdo en la improvisada mesa de noche de la habitación. Con una sonrisa de satisfacción la miro.
— Bueno, si pasa la noche es posible que sobreviva. Tardo demasiado en buscar asistencia médica — comento al tiempo que se limpiaba las manos.
—… ¿Cómo qué si pasa la noche? ¡Por supuesto que la pasara! Y será un Tomate listo para hacerse kétchup pero no de esta forma, sino de la salsistica, que es más comestible — hablo con su encanto natural mientras sonreía, las manos del sujeto seguían entre las suyas.
—… que bueno que tienes una hermosa cara, señorita — le dijo viéndola confundido, él sin duda no entendía lo que quería decir la mujer — ¿Cuál será el método de pago? — pregunto, después de todo los negocios eran negocios.
—… primero que florezca el Tomate y luego hablamos de pago… él es quien tiene el dinero y los medios... — indico con una media sonrisa, ella no tenía ni un Berry, y dudaba que Corina se los prestará.
—… si se muere me pagaras tú, con lo que puedas dar — entrecerró los ojos mirándola de pies a cabeza. Ahí estaba esa forma que tenían muchos hombres de verla, entendía la sensación.
—… haz que sobreviva y te prometo que el pago será mucho mejor que si él muere. Tomate tiene toda una tomateria, es muy tomatenario… — sonrió ante su tontería hilando palabras con el apodo que le había dado. Lo cierto es que hacer ver que le servía más vivo que muerto, seguro haría que el matasanos dedicará más atención a su cuidado.
—… trato hecho — acepto después de todo el hombre podía pagar si despertaba, y sino, la chica sería una buena paga.
Cuando lo vio salir del cuartucho la celeste suspiro aliviada volteando a ver al enfermo vendado en la cama. Estaría inconsciente mucho tiempo, por la anestesia que le aplico el médico. María lo miro por un rato, se sentía responsable por él… como si hubiera adoptado un cachorro de la calle pero no podía quedarse más tiempo, para ese momento Corina debería estar fuera de si por su ausencia.
Entonces un plan paso por su cabeza: iría a calmar a la madame, y luego regresaría a ver como estaba su Tomate Durmiente. Se acerco a la cama —… regresaré, Tomatito. ¡Ni se te ocurra morirte! — le ordeno presionando su dedo índice en el medio de la frente del hombre, luego con una ultima mirada a la herida, se dio media vuelta y se fue. Regresaría… apenas pudiera.
Luego de varios minutos, o tal vez horas, el medico finalizo dejando una bala sangrienta como recuerdo en la improvisada mesa de noche de la habitación. Con una sonrisa de satisfacción la miro.
— Bueno, si pasa la noche es posible que sobreviva. Tardo demasiado en buscar asistencia médica — comento al tiempo que se limpiaba las manos.
—… ¿Cómo qué si pasa la noche? ¡Por supuesto que la pasara! Y será un Tomate listo para hacerse kétchup pero no de esta forma, sino de la salsistica, que es más comestible — hablo con su encanto natural mientras sonreía, las manos del sujeto seguían entre las suyas.
—… que bueno que tienes una hermosa cara, señorita — le dijo viéndola confundido, él sin duda no entendía lo que quería decir la mujer — ¿Cuál será el método de pago? — pregunto, después de todo los negocios eran negocios.
—… primero que florezca el Tomate y luego hablamos de pago… él es quien tiene el dinero y los medios... — indico con una media sonrisa, ella no tenía ni un Berry, y dudaba que Corina se los prestará.
—… si se muere me pagaras tú, con lo que puedas dar — entrecerró los ojos mirándola de pies a cabeza. Ahí estaba esa forma que tenían muchos hombres de verla, entendía la sensación.
—… haz que sobreviva y te prometo que el pago será mucho mejor que si él muere. Tomate tiene toda una tomateria, es muy tomatenario… — sonrió ante su tontería hilando palabras con el apodo que le había dado. Lo cierto es que hacer ver que le servía más vivo que muerto, seguro haría que el matasanos dedicará más atención a su cuidado.
—… trato hecho — acepto después de todo el hombre podía pagar si despertaba, y sino, la chica sería una buena paga.
Cuando lo vio salir del cuartucho la celeste suspiro aliviada volteando a ver al enfermo vendado en la cama. Estaría inconsciente mucho tiempo, por la anestesia que le aplico el médico. María lo miro por un rato, se sentía responsable por él… como si hubiera adoptado un cachorro de la calle pero no podía quedarse más tiempo, para ese momento Corina debería estar fuera de si por su ausencia.
Entonces un plan paso por su cabeza: iría a calmar a la madame, y luego regresaría a ver como estaba su Tomate Durmiente. Se acerco a la cama —… regresaré, Tomatito. ¡Ni se te ocurra morirte! — le ordeno presionando su dedo índice en el medio de la frente del hombre, luego con una ultima mirada a la herida, se dio media vuelta y se fue. Regresaría… apenas pudiera.
THE END.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
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