La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo]
#14
La resistencia pasiva de los investigadores en otras circunstancias serian obviadas por Maki, quizás solo patearía a un par y los ahuyentaría con palabras de desprecio y cobardía. O tal vez repartiría un par de puñetazos a uno de ellos para amedrentarlos. Tenía sus métodos y esos métodos casi nunca incluían matar a gente que no sentía eran de corazón negro. Pero el día de hoy las cosas parecía que se torcerían. Se inclinarían al caos. Maki sentía su cabeza cada vez más abombada, más ida, más pesada.

Puede ver como ninguno parece ceder… se sentía rara pero no más que otras veces… tenía resistencia a las drogas, pero parecía que estaba infectada con algo más fuerte, algo desconocido. Mas potente de lo que consumía habitualmente. Entonces su agudo oído lo sintió, así el mismo sonido que sintió en Little Garden. Solo que ahora se le metió en la cabeza de manera inexplicable. Como una señal o una bandera parecía un fuego creciente difícil de controlar, Maki se agarró la cabeza y solo quiso una cosa. Matar.

Su fuerza comienza a ser demasiada para contenerla dentro, su piel comienza a cambiar, verde, escamosa, horrenda. Su forma zoan comienza emerger junto a su corazón palpitante como el fulgor de mil llamas. Un rugido emerge de su garganta junto a una gran altura, dos metros y medio de garras, cola, dientes e ira es el resultado final —ROOOAAAAARRR— Su furia esmeralda, sus espadas brillan contrastadas contra la luz artificial del laboratorio. Los cuerpos de los doctores e ingenieros lucen apetitosos de pronto.

Todo su cuerpo se transforma en una sinfonía dispar y caótica de dolor y locura, puro caos y rencor comienza a rellenar aquellos vacíos que parecen ser pensamientos lógicos hasta cubrirlos solo de crueldad y destrucción. Nada más cabe en su mente. Sus sentidos se entremezclan con algo que siempre temía, se volvía dominada por el salvaje lado de su fruta. Siempre tenía el temor de que algún día la maldita Lagartija en la que se transformaba se volvería la dueña de la mente de la peliverde… rosada. Era uno de sus miedos creer que un día se convertiría en esta aberración y no podría volver atrás. Esas pesadillas se volvían realidad y llegaban a un plano tan crudo que le dolía. Pero nada podía hacer. Su voluntad quebrada era nada contra la furia de las drogas que corrían por su torrente. Una droga que no sabía, pero sospechaba que tenía dentro.

Su postura se vuelve animal, cruda y simple, como la de una depredadora, una cazadora primal que se coló entre los laboratorios. Como si un dinosaurio se volviera parte de la coteneidad de un mundo moderno los rugidos los movimientos. La furia. De pronto los soltó todo y no se dejo nada, absolutamente nada para si sus garras empuñando sus espadas tocaron el suelo y su cola dio un vaivén tirando todas las cosas alrededor. Tubos, muebles, jeringas y multitud de tonterías cayeron convirtiéndose en venenos que se desperdigaron y se volvieron nada en el ambiente. Unas hediondas y toxicas y otras solo explotaron suavemente.

Maki entonces estalla ferozmente y descontrolada golpea con un puñetazo devastador contra una puerta que sale disparada contra el muro haciéndose pedazos. Algunos científicos desatan el conflicto interno entre huir y pelear, pero nadie resiste. No mucho. Maki como un relámpago esmeralda salta contra los desgraciados. Su espada danza entre la carne y la ropa blanca, solo queda entre ella y la pared contigua carne devastada y sangre moviéndose en el aire. Brazos. Cabezas, torsos rasgados y perforados. Sus espadas cortan desgarran y mutilan. Girando y cortando devastadoramente convirtiendo a los hombres en una amalgama de gritos, terror y horror.
Maki rugía con desenfreno. Mordió a uno de los científicos en el cuello. La sangre cayo por su garganta y lo disfruto. Con el colgando de sus fauces salto sobre otro para aplastarlo con su enorme pie engarrado. Su cola como un látigo golpeo a un tercero que alzo un bisturí afilado y a otro que alzo un extintor. Ambos fueron lanados contra el muro contiguo, uno atravesó una ventana en medio de una lluvia de vidrios rotos sangre y gritos. El otro reboto contra una pared recreando una abolladura contra el yeso cartón.

Con furia y un rugido de felicidad imposible la lagartide escupió al científico muerto entre sus fauces para despedazar a otro con dos cortes descomunales con sus espadas. Solo se detuvo cuando las hojas se trabaron contra los huesos de la pelvis y de la columna de uno regordete. Varios otros quisieron escapar, pero solo es estorbaban unos a otros en su huida descoordinada. Clavo la espada contra un científico tan fuerte y sin compasión que su corazón casi salió por el otro lado al clavarse a la pared. Soltando esa espada agarro la cabeza de otro que huía mientras su cola seguía derribando a los demás. Solo basto que lo deseara para que ese cráneo entre sus garras explorara como una sandia al golpearse contra su rodilla llena de duras escamas.

La sangre y las vísceras comenzaban a bañarla, a adornarle con su furia desatada. Poco a poco fueron cayendo uno a uno los científicos. Y Maki o lo que quedaba de ella noto un aparato palpitando en el suelo… el sensor o el emisor. En su mente reducida a bestialidad no sabia la diferencia entre un aparato tecnológico avanzado y una roca. Un nuevo rugido… volvió a tomar la espada… giro su rostro escamado… iracundo y lleno de colmillos sangrientos… un siseo como de un animal herido se torció hacia… un objetivo rosa. Un vapor caliente y furioso salió de su boca llena de marfil teñido de rojo… —HYAKKKKKKIIIINNNTTTTHOOSSSS— Su empuñadura se apretó mas y rodeada de muerte sus ojos dorados se volvieron deseosos de mas muerte?

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - por Maki D. Zen'in - 16-04-2026, 09:07 AM

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