El Susurro del Invierno. [PA - Navegación]
#2
Sus manos, bajo el pulcro abrigo del algodón, sintieron el roce de la cuerda al deslizarse entre sus dedos. Una sensación amortiguada gracias a los guantes de negro cuero que las protegían de las inclemencias del tiempo; su rostro se torció en una mueca de ligero dolor y es que, aunque el contacto fuera suave, la presión sobre su carne le ardía como si la estela de una llama se desplazara sobre ella.

Y es que, concentrada en su tarea, Bai se encontraba en la proa enrollando una cuerda que se había salido de su sitio en algún descuido.

¡Por supuesto que podría no haberlo hecho!

Podría, incluso, haber delegado la tarea en otro, especialmente teniendo en cuenta el estado de sus manos, castigadas por la fricción, el frío y la sal; por aquella ingenua creencia de que su piel resistiría sin consecuencias a cualquier cosa que se le pusiera por delante. Pero Bai no era así. No cuando había trabajo que hacer. No cuando implicaba sostener algo más que su propio peso y arrimar el hombro junto a sus compañeros.

—¡Voy!

Su voz resonó como un eco gutural que difícilmente encontraría sentido en oídos ajenos a su lengua. Sus manos se apresuraron, y con ello el dolor se intensificó, obligándola a acelerar aún más el ritmo.

—¡Ya casi estoy!

Y dicho eso, terminó con el nudo con un último ajuste firme para finalmente iniciar casi al acto con otra; un crujido más elevado que el de la madera helada bajo peso quedó suspendido en el ambiente. Era el mecanismo de la pasarela funcionando tan rápido como Bai se lo permitía, pues esta, aún adolorida, sostenía la cuerda que evitaba que cayera de golpe. De esta forma, trazando un arco, el puente fue bajando paulatinamente hasta encajar con un golpe sordo contra el muelle. A continuación, la birkiniana ató la cuerda a la baranda y se hizo a un lado para que sus compañeros pasaran primero en lo que terminaba.

Sin embargo, Zhang le cedió el paso y ella, agradecida con el mink por el cortés gesto, esbozó una sonrisa y acompañó el gesto con un suave movimiento de cabeza antes de iniciar su descenso del barco y, al hacerlo, Bai alzó ligeramente el mentón como si desde su altura no pudiera otear a la distancia.

Ante ella, el puerto se desplegaba en todo su fervor. Decenas de figuras, o quizás cientos de ellas, iban y venían con prisa como si, de no correr, el mundo se fuera a acabar. Y, pese a ello, el paisaje era tranquilizador debido a la caótica familiaridad.

Tap.

La goma de sus botas entró en contacto con la fina capa de lo que a Mudan se le antojaba como permafrost.

Tap.

Durante un instante, permaneció inmóvil evaluando si aquellos zapatos eran los adecuados para recorrer el muelle.

Tap, tap.

Bai avanzó lo justo, obligada a medir sus movimientos para no resbalar, y así asegurarse de que el burro no se caía.

—Zhang, no te ofendas, pero... —Bai lo miró sopesando si debía decirlo o no ——. ¿No es peligroso para ti este suelo?

En aquel momento, su atención se desvió hacia el portuario horizonte. Alguien había gritado y el sonido de una pesada carga había cruzado el aire con fuerza.

Se detuvo apenas un segundo más.

La gente empezó a murmurar y arremolinarse cerca de la fuente del sonido. Parecía que alguien había traído una buena carga.

—Perdona, Zhang. Lo que quería decir es que creo que vamos a necesitar ropa nueva.

Para Mahou
Bai Mudan
PROCESAMIENTO DEL VACÍO
⚖️ Capitana del Wu Wei
฿105,000,000
Nv.23 — Silogista
Virtudes
Vicios


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RE: El Susurro del Invierno. [PA - Navegación] - por Bai Mudan - 17-04-2026, 02:43 PM

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