18-04-2026, 02:50 AM
Con el repentino cambio de Kiyoshi, ella no tuvo otra opción que parar en seco, justo antes de estamparse contra el pecho del médico, que ahora parecía una torre de mal humor bloqueándole el paso. El muy altanero se atrevía a acusarla de querer asaltarlo, creyéndose muy importante, claro. La pelirrosa parpadeó un par de veces, procesando la idea, y luego estalló en una carcajada tan genuina que tuvo que sujetarse el estómago para no perder el equilibrio.
—¡JRAH JRAH JRAH JRAH! —La risa era la de un chancho. Sin lugar a dudas.
—¿Asaltarte? ¡Ciertamente! —exclamó entre risas, secándose una lágrima que le había logrado salir con el dorso de la mano—. Mírame, doctor. ¿Tengo cara de necesitar lo que llevas encima? Mi familia tiene más oro del que necesites nunca, aunque hoy me tengan haciendo de mensajera gracias al tirano de mi padre. Si quisiera robarte, no te daría paseos; simplemente dejaría que el guardia te juguete. —Se cruzó de brazos. Y aunque se había ofendido, lo que había dicho sonaba más en tono juguetón y amable. Era la gracia de su voz.
Sin embargo, cuando él mencionó la cicatriz, la risa de Yuuki se desvaneció un poco. No se puso sentimental, pero se pasó un dedo por la marca de su rostro con un gesto distraído, casi mecánico, mientras su mirada se perdía un segundo en el vacío.
—Esta "tonta cicatriz" es un regalo de cuando intenté volar más alto de lo que mis alas permitían en un día de tormenta. —Asintió con tranquilidad mientras mentía. No podía volar. Pero no todos tenían que saberlo—. Mi abuelo me curó. No sé qué me puso, pero ardía mucho —respondió con una encogida de hombros, recuperando su tono burlón casi al instante—. Pero tienes razón en algo, Doctonto... estamos dando vueltas. Es que este callejón antes no tenía esa carreta ahí y me ha confundido el ángulo del sol. —Para cuando solo quería cubrir su estupidez, sí que era mala mentirosa.
Se llevaría el dedo índice a su labio inferior y duraría así un segundo. Absolutamente nada. Entonces se acercó un paso más a Kiyoshi, invadiendo su espacio personal sin importarle lo que había dicho de su asma. Le arrebató el papel de las manos otra vez y lo giró 180 grados, frunciendo el ceño mientras volvía a balbucear las indicaciones en voz baja. Obviamente no entendía una reverenda mierda.
—Claro, es que está al revés. El norte está para allá, ciertamente. El paciente que buscas... —se quedó callada un segundo, comparando la dirección del médico con el recado que ella misma llevaba en su bolsa. Sus ojos se abrieron de par en par al notar una coincidencia. Ahora sí que había encontrado algo—. Espera un momento...
Yuuki sacó su papel arrugado y lo puso justo al lado del de Kiyoshi, señalando un nombre con el dedo índice.
—Mira, este paciente al que vas a ver... es el mismo hombre al que yo tengo que entregarle estos documentos. ...Qué divertido... —Hizo un mohín de decepción junto al sarcasmo, como si le molestara que el destino fuera tan predecible—. Es un viejo amigo de mi padre que se hospeda cerca de los muelles.
Se giró sobre sus talones y, esta vez, señaló una dirección distinta. Luego se quedaría quieta un momento, observando al médico de arriba abajo, deteniéndose especialmente en el bulto sospechoso que llevaba a la espalda.
—Ahm, una cosa más, hipocondríaco... —dijo ladeando la cabeza con curiosidad y aunque hablaba sin respeto alguno, seguía manejando el tono amable de siempre—. Si te llevo directamente allí, luego, ¿me dejarás ver qué guardas en ese bolso tan largo? No te voy a asaltar, pero ahora que lo dices, suena interesante saber qué te cargas encima.
Yuuki arqueó una ceja, esperando ver si el doctor cedería ante su curiosidad o si soltaría algún otro insulto sobre su falta de educación. Estaba claro que, para ella, el camino apenas comenzaba a ponerse interesante. Igual luego comenzó a andar. Pese a que la curiosidad le ganaba, había hecho un trato antes con él y tenía que cumplirlo... pero nada le impedía hacer un trato nuevo, ¿O sí?
—¡JRAH JRAH JRAH JRAH! —La risa era la de un chancho. Sin lugar a dudas.
—¿Asaltarte? ¡Ciertamente! —exclamó entre risas, secándose una lágrima que le había logrado salir con el dorso de la mano—. Mírame, doctor. ¿Tengo cara de necesitar lo que llevas encima? Mi familia tiene más oro del que necesites nunca, aunque hoy me tengan haciendo de mensajera gracias al tirano de mi padre. Si quisiera robarte, no te daría paseos; simplemente dejaría que el guardia te juguete. —Se cruzó de brazos. Y aunque se había ofendido, lo que había dicho sonaba más en tono juguetón y amable. Era la gracia de su voz.
Sin embargo, cuando él mencionó la cicatriz, la risa de Yuuki se desvaneció un poco. No se puso sentimental, pero se pasó un dedo por la marca de su rostro con un gesto distraído, casi mecánico, mientras su mirada se perdía un segundo en el vacío.
—Esta "tonta cicatriz" es un regalo de cuando intenté volar más alto de lo que mis alas permitían en un día de tormenta. —Asintió con tranquilidad mientras mentía. No podía volar. Pero no todos tenían que saberlo—. Mi abuelo me curó. No sé qué me puso, pero ardía mucho —respondió con una encogida de hombros, recuperando su tono burlón casi al instante—. Pero tienes razón en algo, Doctonto... estamos dando vueltas. Es que este callejón antes no tenía esa carreta ahí y me ha confundido el ángulo del sol. —Para cuando solo quería cubrir su estupidez, sí que era mala mentirosa.
Se llevaría el dedo índice a su labio inferior y duraría así un segundo. Absolutamente nada. Entonces se acercó un paso más a Kiyoshi, invadiendo su espacio personal sin importarle lo que había dicho de su asma. Le arrebató el papel de las manos otra vez y lo giró 180 grados, frunciendo el ceño mientras volvía a balbucear las indicaciones en voz baja. Obviamente no entendía una reverenda mierda.
—Claro, es que está al revés. El norte está para allá, ciertamente. El paciente que buscas... —se quedó callada un segundo, comparando la dirección del médico con el recado que ella misma llevaba en su bolsa. Sus ojos se abrieron de par en par al notar una coincidencia. Ahora sí que había encontrado algo—. Espera un momento...
Yuuki sacó su papel arrugado y lo puso justo al lado del de Kiyoshi, señalando un nombre con el dedo índice.
—Mira, este paciente al que vas a ver... es el mismo hombre al que yo tengo que entregarle estos documentos. ...Qué divertido... —Hizo un mohín de decepción junto al sarcasmo, como si le molestara que el destino fuera tan predecible—. Es un viejo amigo de mi padre que se hospeda cerca de los muelles.
Se giró sobre sus talones y, esta vez, señaló una dirección distinta. Luego se quedaría quieta un momento, observando al médico de arriba abajo, deteniéndose especialmente en el bulto sospechoso que llevaba a la espalda.
—Ahm, una cosa más, hipocondríaco... —dijo ladeando la cabeza con curiosidad y aunque hablaba sin respeto alguno, seguía manejando el tono amable de siempre—. Si te llevo directamente allí, luego, ¿me dejarás ver qué guardas en ese bolso tan largo? No te voy a asaltar, pero ahora que lo dices, suena interesante saber qué te cargas encima.
Yuuki arqueó una ceja, esperando ver si el doctor cedería ante su curiosidad o si soltaría algún otro insulto sobre su falta de educación. Estaba claro que, para ella, el camino apenas comenzaba a ponerse interesante. Igual luego comenzó a andar. Pese a que la curiosidad le ganaba, había hecho un trato antes con él y tenía que cumplirlo... pero nada le impedía hacer un trato nuevo, ¿O sí?

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)