20-04-2026, 09:24 PM
(Última modificación: 20-04-2026, 09:30 PM por KuroVongola.)
[personajeinvalido=3367]
El sonido del collar cambió de repente. No fue una explosión inmediata ni un estallido limpio. Una vibración más agresiva recorrió el metal alrededor de mi cuello, seguida de un chasquido seco que me hizo tensar el cuerpo al instante. Durante un segundo, esperé lo peor. Pero en lugar de eso, el mecanismo falló. Una pequeña nube de humo escapó del dispositivo y, casi al mismo tiempo, sentí cómo perdía presión, cómo dejaba de aferrarse a mi cuello. Un último crujido, y el collar se deshizo, cayendo al suelo en fragmentos inútiles.
No fui el único. A mi alrededor, el mismo sonido se repitió. Donde antes había una amenaza, ahora solo quedaban restos inservibles esparcidos por el suelo. No hacía falta decirlo en voz alta, algo había salido mal en su sistema.
La puerta, que hasta ese momento había permanecido cerrada, comenzó a abrirse con un sonido pesado, arrastrado. No dudé. Guardé mis armas sin perder tiempo y avancé hacia la salida, manteniendo la atención alta por si aquello era otra trampa. Pero no hubo ataque. Solo un pasillo iluminado por una luz roja y una alarma que perforaba los oídos.
El suelo temblaba ligeramente bajo los pies mientras avanzábamos. No miré atrás. No había nada que recuperar allí dentro. Solo tiempo perdido. El recorrido no era especialmente complejo, pero mi sentido de la orientación no ayudó en absoluto. Entre la luz roja, el ruido constante y la prisa por salir, dudé más de lo que debía y terminé desviándome en un cruce evidente. Avancé unos pasos en la dirección equivocada antes de darme cuenta de que algo no cuadraba, justo cuando las voces de los otros me corrigieron desde atrás. Chasqueé la lengua, girando sobre mis talones sin detenerme demasiado, retomando el camino correcto con rapidez para no quedarme rezagado.
—Ya lo tenía controlado.—
Mentira evidente, pero no me detuve a discutirlo. Ajusté el rumbo y seguí avanzando, acelerando el paso para recortar la distancia que había perdido. Entre los tres, mantuvimos el ritmo sin separarnos demasiado, evitando más errores innecesarios. Las escaleras aparecieron al final del pasillo. Subí sin detenerme, sintiendo cómo el aire cambiaba a medida que ascendíamos, más frío.
Cuando finalmente crucé la última puerta, el contraste fue inmediato. El viento golpeó con fuerza, arrastrando lluvia y obligándome a entrecerrar los ojos por un instante. Aun así, no me detuve. Di un par de pasos más, asegurándome de estar completamente fuera. Miré alrededor con rapidez, ubicando el entorno. Estructuras deterioradas, cables expuestos, el suelo embarrado, y más allá, el mar. Los barcos seguían ahí. Eso era suficiente.
Sin perder tiempo, avancé en esa dirección. El terreno no ayudaba, pero tampoco era un obstáculo real. Salté algún tramo inestable, esquivé lo necesario y mantuve el ritmo constante hasta alcanzar la zona de embarque. El ferry seguía en su sitio, balanceándose con la marea. Subí sin dudar, apoyando una mano en la barandilla al entrar para estabilizarme. Solté el aire con calma, dejando que la tensión acumulada terminara de asentarse.
—Al final sí que había salida.—
El sonido del collar cambió de repente. No fue una explosión inmediata ni un estallido limpio. Una vibración más agresiva recorrió el metal alrededor de mi cuello, seguida de un chasquido seco que me hizo tensar el cuerpo al instante. Durante un segundo, esperé lo peor. Pero en lugar de eso, el mecanismo falló. Una pequeña nube de humo escapó del dispositivo y, casi al mismo tiempo, sentí cómo perdía presión, cómo dejaba de aferrarse a mi cuello. Un último crujido, y el collar se deshizo, cayendo al suelo en fragmentos inútiles.
No fui el único. A mi alrededor, el mismo sonido se repitió. Donde antes había una amenaza, ahora solo quedaban restos inservibles esparcidos por el suelo. No hacía falta decirlo en voz alta, algo había salido mal en su sistema.
La puerta, que hasta ese momento había permanecido cerrada, comenzó a abrirse con un sonido pesado, arrastrado. No dudé. Guardé mis armas sin perder tiempo y avancé hacia la salida, manteniendo la atención alta por si aquello era otra trampa. Pero no hubo ataque. Solo un pasillo iluminado por una luz roja y una alarma que perforaba los oídos.
El suelo temblaba ligeramente bajo los pies mientras avanzábamos. No miré atrás. No había nada que recuperar allí dentro. Solo tiempo perdido. El recorrido no era especialmente complejo, pero mi sentido de la orientación no ayudó en absoluto. Entre la luz roja, el ruido constante y la prisa por salir, dudé más de lo que debía y terminé desviándome en un cruce evidente. Avancé unos pasos en la dirección equivocada antes de darme cuenta de que algo no cuadraba, justo cuando las voces de los otros me corrigieron desde atrás. Chasqueé la lengua, girando sobre mis talones sin detenerme demasiado, retomando el camino correcto con rapidez para no quedarme rezagado.
—Ya lo tenía controlado.—
Mentira evidente, pero no me detuve a discutirlo. Ajusté el rumbo y seguí avanzando, acelerando el paso para recortar la distancia que había perdido. Entre los tres, mantuvimos el ritmo sin separarnos demasiado, evitando más errores innecesarios. Las escaleras aparecieron al final del pasillo. Subí sin detenerme, sintiendo cómo el aire cambiaba a medida que ascendíamos, más frío.
Cuando finalmente crucé la última puerta, el contraste fue inmediato. El viento golpeó con fuerza, arrastrando lluvia y obligándome a entrecerrar los ojos por un instante. Aun así, no me detuve. Di un par de pasos más, asegurándome de estar completamente fuera. Miré alrededor con rapidez, ubicando el entorno. Estructuras deterioradas, cables expuestos, el suelo embarrado, y más allá, el mar. Los barcos seguían ahí. Eso era suficiente.
Sin perder tiempo, avancé en esa dirección. El terreno no ayudaba, pero tampoco era un obstáculo real. Salté algún tramo inestable, esquivé lo necesario y mantuve el ritmo constante hasta alcanzar la zona de embarque. El ferry seguía en su sitio, balanceándose con la marea. Subí sin dudar, apoyando una mano en la barandilla al entrar para estabilizarme. Solté el aire con calma, dejando que la tensión acumulada terminara de asentarse.
—Al final sí que había salida.—
OFF
