22-04-2026, 02:53 PM
Día 21 de Otoño, Año 17.
8:00am, Drunk Drag
El sol sigue subiendo y poco a poco va iluminando las calles de la ciudad, pero aun en ese momento esa zona de la isla está más oscura que el resto, su ubicación facilita el esconderse debido a que el sol tarda más en alumbrarlo y menos en dejar de dar luz, por lo que es idóneo para emboscadas, engaños o esconderse de tus perseguidores, haciendo que todos aquellos que disfrutan de robar, engañar o simplemente pegarse sin sentido puedan esconderse de gente que los busquen por venganza. También es el mejor lugar si uno busca mercenarios que lleven a cabo trabajos de índole ilegal o cuestionable, como robos, secuestros y asesinatos. No sería raro encontrar alguna que otra banda dedicada a diversos actos de dudosa moral y legalidad, aunque no siempre ambas cosas van alineadas, pues en muchas ocasiones hay situaciones donde lo legal y lo moral están en extremos opuestos.
Dejando de lado las filosofías y la discusión sobre la moralidad y legalidad, algo que se alargaría eternamente antes de que la gente llegara a un punto común, regresemos al interior de ese misterioso local. El carnicero parece estar cegado por sus ansias de pelea y diversión y ni siquiera para a fijarse en el cartel en la puerta del mismo, de haberlo hecho lo que encontró en el interior no lo hubiera pillado por sorpresa, pues el local se llama Drunk Drag, aunque parte de las letras estén borradas y no se lean el simple diseño de una drag bailando can can debería ser un indicio de lo que espera dentro de aquel edificio. Sin dudar un instante ni pensar en que la puerta pueda estar abierta, el rubio lanza una potente patada a la puerta, haciendo que la madera no se parta sino que salga totalmente de su posición y aterrice delante de Charlotte quien lo mira con una sonrisa burlona y seductora antes de hablarle.
En el pasado muchos subestimaron a Charlotte por su aspecto y sus preferencias, sin embargo, los que cometieron el error de insultarle o intentar golpearle sin más pagaron el elevado precio que su ego compró, sobre todo aquellos que menospreciaron su forma de vivir. El famoso carnicero de Whiskey Peak parece diferir en ese sentido, si bien no parece contento de la forma en la que le habla Stinson, por lo menos respeta a su manera su forma de vivir, aunque le deja claro que si le vuelve a llamar cariño le arrancará un brazo. Charlotte escucha con calma lo que dice el vikingo mientras los demás bailan, como si no percibieran la situación ni la tensión que puede romperse con una simple palabra. Conforme Sigurd empieza a moverse para salir, nuestro amigo okama se desplaza rápidamente hacia la puerta, colocándose frente al vikingo diciendo
-Ara ara, mi corazón no puede evitar sentirse lleno ante hombres fuertes y musculosos, sobre todo los rubios, hacéis que quiera conservaros como mis premios personales, cielito.-
Charlotte entonces mira a Sigurd a los ojos mientras se abanica con su mano derecha y observa con calma los portentuosos músculos del vikingo, el resto de okamas siguen bailando, conversando y literalmente ignorando lo que está a punto de empezar. Al estar la puerta abierta se escucha el viento soplar y una ráfaga de viento levanta la corta falda de Charlotte dejando ver sus musculosos cuádriceps y una sonrisa se esboza en el rostro de la joven, pues dependiendo del momento se presenta como hombre, mujer o no hace referencia a su género, jugando con ello a su beneficio. Una de las otras okamas abre una botella de alcohol en la barra que claramente es de bastante valor, mientras otras hablan sin preocupaciones, como si estuvieran totalmente seguras de que el rubio no saldrá de aquel lugar sobre el cofre que robaron a unos idiotas unos días atrás, siendo que Charlotte era la encargada de vigilarlos por si intentaban buscarles o asegurarse que nadie lo descubría y venía buscando robarse ellos su tesoro.
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