Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3]
#2
Caminar por las montañas de Drum es como intentar moverse dentro de un bloque de hielo gigante, pero al menos ahora no siento que se me van a caer las orejas por el frío.
Debo admitir que las mujeres de la tripulación hicieron un trabajo de locos con esta vestimenta. Al fin una buena.
Llevaba una chaqueta de lana de fieltro roja tan gruesa y densa que la nieve resbala antes de empaparme, y el forro interior de piel se siente de lo mas cálido El cuello, las solapas y los bordes son de una lana blanca y esponjosa que me llega a las orejas, y las mangas tienen esos remates anchos que evitan que el frío se me meta por los brazos. Los pantalones son del mismo material rojo, de un corte recto que me permite mover mis piernas sin que la tela me frene, y tienen unos bolsillos de fuelle tan grandes que podría meter un par de vacas en ellos si tuviera hambre.

Hmmmm vacas....
Se me antojaba una vaquita...
¿Cuántas vacas entrarían en estos bolsillos?
Hmmm... de solo pensarlo me hacia babear..


Como sea, no era momento de pensar en comida.
Sujetando todo este conjunto llevo un cinturón ancho de cuero negro, pulido y firme, con una hebilla rectangular de hierro forjado que tiene un acabado martillado muy rústico. También llevaba unas botas altas, de un cuero negro que brilla contra el blanco del suelo, y me aseguré de meter los bajos del pantalón dentro de ellas para que la nieve no me moje los pies. En las manos llevo unos mitones de piel y lana de oveja, de un color grisáceo que combina con el cielo plomizo de la isla. Y para rematar, una especie de gorro frigio rojo con un borde blanco que termina en un pompón que no para de bailar sobre mi hombro cada vez que doy un paso (Seguro fue idea de MM). Lo único que me tiene un poco molesto es que a MM se le olvidó comprarme una camisa, así que llevo la chaqueta directamente sobre la piel desnuda de mi pecho; el forro de cuero ayuda, pero cuando el viento soplaba de frente, me hacia tiritar.

Me encontraba bordeando la zona de Gyasta. Había visto carteles de un tal Ralf Laurent Tercero promocionando un castillo de juegos de invierno y combates. A mí eso me sonaba bien; la fuerza bruta y el acero son lo que un guerrero de verdad respeta, y hacia mucho que no participaba de un torneo.

El terreno aquí es accidentado, con elevaciones de piedra negra cubiertas por capas de nieve que llegan a los tres metros de espesor. Mis botas se hunden hasta la mitad de la pantorrilla con cada zancada, y cada paso que doy deja una huella del tamaño de un estanque.

A unos diez kilómetros de lo que parecía ser una finca o un orfanato, vi el desastre. Un alud colosal se había deslizado desde una de las elevaciones, cubriendo las caballerizas y atrapando a un grupo de jóvenes y vacas lanudas. Desde mi altura, el desprendimiento parecía una lengua de tierra gris que lamía la base de la montaña, pero podía ver a los hombres de abajo desesperados con palas, intentando mover una masa que avanzaba un palmo por cada paso que ellos daban. A mis oidos llegaban gritos débiles de hombres desesperados por solucionar aquel desastre.

Estaba observando la escena, sin dejar de acercarme, cuando divisé a un jinete que cabalgaba hacia mi dirección, alejándose del alud de nieve que tenia a sus espaldas, exactamente a donde yo me dirigía. Caminé con paso firme, haciendo que la tierra vibrara. El jinete que venía hacia mi se frenó en seco al verme, a unos 20 metros aproximadamente, tal vez algo intimidado por mi tamaño.

Me incliné lentamente, apoyando una de mis rodillas sobre la nieve acumulada para no parecer tan amenazador, aunque dudo que eso sirviera de mucho viendo cómo el pobre hombre sujetaba las riendas de su caballo con los nudillos blancos. La nieve bajo mi rodilla crujió con un estruendo sordo, compactándose hasta llegar al lecho de piedra negra del camino, y el aire que solté por la nariz formó una nube de vapor tan densa que por un momento nos envolvió a ambos como si estuviéramos en medio de una neblina.

—¡Oye, pequeño! No te quedes ahí pasmado....— Le dije con mi voz más pausada, aunque el retumbar de mi pecho debió sacudirle hasta las ideas. Señalé con un movimiento de mi mano enguantada en el mitón grisáceo hacia el desastre que se divisaba a lo lejos, donde el alud seguía amenazando con tragarse lo poco que quedaba en pie. —He escuchado gritos y he visto a un grupo de hombres allá adelante que parecen estar perdiendo la batalla contra ese montón de nieve. Cuéntame rápido, ¿Qué es lo que ha pasado exactamente?—

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RE: Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3] - por Thrym - 26-04-2026, 01:08 AM

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