29-04-2026, 05:24 AM
(Última modificación: 29-04-2026, 05:26 AM por Maki D. Zen'in.)
La droga inoculada era poderosa como para hacer que el cuerpo de Maki sucumbiera a sus deseos de enloquecer. La muerte y la destrucción de gran parte del entorno, la muerte despiadada de los científicos y su trabajo fue cosa de segundos. Todos estaban heridos de muerte y un par confirmadísimos hechos jirones. El tornado de espadas, escamas y acero era algo difícil de apreciar en su belleza de ejecución, pero pocos podían contar la historia de que habían sobrevivido a él.
Como un bólido sanguinolento se lanzó con ansias y satisfacción para despedazar a los científicos, algunos de ellos eran padres de familia, hermanos, esposos. Otros eran verdaderos bastardos, para Maki solo eran carne en su camino o eso podía ver con la realidad alterada y la sangre corriendo a mil como el fuego se come a la hierva seca. Maki quería parar muy en el fondo. No era amante de matar y despedazar a bastardos que no se podían defender y estos eran un montón de ellos
El doctor era un jodido genio, era la persona mas lista que Maki conociera y aunque se encontraba en este momento atrapada en una especie de túnel visión sangrienta. Sin duda podía tener atisbos de razonamientos cubiertos por mucha ira, destrucción y dolor. Esta vez no podía controlarse. Sus pesadillas se hacían realidad. Dominada por el salvaje cerebro de su transformación.
Aun así.
Aun así…
Mierda… Se sentía bien sentía que su cabeza al final se volvía clara y simple con un solo deseo. Supervivencia. Era peligrosísima esta droga, capaz de aumentar los sentimientos más básicos de aquel que la consumía. Maki se sentía veloz, fuerte e imparable. Recién era asidua a la medicina y no era experta pero aun así no podría haber imaginado las implicancias del tipo de droga. Algo muy peligroso.
La cola de la criatura se movía erráticamente de un lado a otro. Golpeando cosas, cuerpos y tirando frascos por todos lados. Los vapores y líquidos se mezclaban y la iguana de dos metros sesenta apenas podía ver cegada por ellos. olfateo y arrugo la nariz…retrocediendo aminorada por los líquidos. Entonces su vista se fijo en el carnicero de la mano muerta. El carnicero de los cerezos. Rugió como un verdadero animal y bajo su centro de gravedad para atacar… no…. mierda… debía resistirse.
Su movimiento cegador y veloz como un relámpago rosa. Maki dominada por su bestia interior no pudo hacer nada que someterse al ataque de su amigo. Era fuerte. Tremendamente fuerte y su agarre tremendo para una humana normal. Pero… ella no lo era.
La cola de Maki entonces se movió hacia… Hakinthos, era una bestia astuta y cruel. Su cola se arremolino alrededor del cuello de Hyakinthos… quería matarlo. Su apriete tremendo. NO…. CON TROLA TE!!! La ira de Maki aumentaba, pero su cola no se terminaba de cerrar alrededor del cuello de Cherry. Uno de sus compañeros, su único amigo junto con Merlot y Thrym. Debía resistir asfixiar de muerte a su compañero. Su salvador. Su dios.
Pero. Tenia… debía hacerlo… se resistió mientras el carnicero le dominaba. La sangre le comenzó a sangrar, su ojo derecho y un rugido de dolor emergió gutural de su garganta resistiéndose los dientes y colmillos… mierda como le dolían. Efectos secundarios o era su voluntad tratando de resistirse?. Mierda no podía.
De pronto escucho a una cantidad de gente, un bullicio como un tropel interminable que se comenzaba a escuchar por los pasillos. Maki entonces sucumbió a su locura, pero estaba atrapada pero no indefensa. Su cola, su mejor baza… entonces se volvió desquiciada. Su tamaño de pronto se redujo... su katana cayó al suelo, pero no perdió el agarre de su tanto. Su forma. Una pequeña iguana, pero tan peligrosa como un mono con navaja.
Se remeció un poco agarrada de las manitas por Hyakinthos… pero eso no la detuvo el movimiento fue veloz. Girando sobre si misma lanza un golpe contra Hyakintos. El golpe poderoso… letal. —DANZA ESCAMOSA: PARA ELISA!!— Obligando a que le soltase… y ya en el suelo, la pequeña criatura feroz desenfundo su daga y entonces cuando se sacudió la cabeza vio aparecer algo horrendo… una especie de guardias. Un chillido fue suficiente para lanzarse contra las batas y las armas de los enemigos.
Salto sobre todos ellos y usando sus armas giro sobre si misma como un nuevo tifón… su cola, su tanto y su daga. Con todo eso corto, mutilo y derribo a la horda. Sangre carne y pedazos de ropa salió disparada. En todas direcciones. Ahora… resoplando y con furia a flor de piel. Armada y aun mas poderosa que antes. Maki chiquita toda vede toda iguanienta. Se enfrentará a su Doctor de la muerte. El carnicero de los cerezos.
—Essssto.. esss mio ssssiiii— Maki primero eso si lo ignoro y comenzo a hacer surgir sus pensamientos más básicos y animales. Buscando y despojando a los guardias y científicos de sus pertenencias… —Berris… berris… me encantan los berris— Dijo con ojos codiciosos como si fuera un pequeño dragón.
Como un bólido sanguinolento se lanzó con ansias y satisfacción para despedazar a los científicos, algunos de ellos eran padres de familia, hermanos, esposos. Otros eran verdaderos bastardos, para Maki solo eran carne en su camino o eso podía ver con la realidad alterada y la sangre corriendo a mil como el fuego se come a la hierva seca. Maki quería parar muy en el fondo. No era amante de matar y despedazar a bastardos que no se podían defender y estos eran un montón de ellos
El doctor era un jodido genio, era la persona mas lista que Maki conociera y aunque se encontraba en este momento atrapada en una especie de túnel visión sangrienta. Sin duda podía tener atisbos de razonamientos cubiertos por mucha ira, destrucción y dolor. Esta vez no podía controlarse. Sus pesadillas se hacían realidad. Dominada por el salvaje cerebro de su transformación.
Aun así.
Aun así…
Mierda… Se sentía bien sentía que su cabeza al final se volvía clara y simple con un solo deseo. Supervivencia. Era peligrosísima esta droga, capaz de aumentar los sentimientos más básicos de aquel que la consumía. Maki se sentía veloz, fuerte e imparable. Recién era asidua a la medicina y no era experta pero aun así no podría haber imaginado las implicancias del tipo de droga. Algo muy peligroso.
La cola de la criatura se movía erráticamente de un lado a otro. Golpeando cosas, cuerpos y tirando frascos por todos lados. Los vapores y líquidos se mezclaban y la iguana de dos metros sesenta apenas podía ver cegada por ellos. olfateo y arrugo la nariz…retrocediendo aminorada por los líquidos. Entonces su vista se fijo en el carnicero de la mano muerta. El carnicero de los cerezos. Rugió como un verdadero animal y bajo su centro de gravedad para atacar… no…. mierda… debía resistirse.
Su movimiento cegador y veloz como un relámpago rosa. Maki dominada por su bestia interior no pudo hacer nada que someterse al ataque de su amigo. Era fuerte. Tremendamente fuerte y su agarre tremendo para una humana normal. Pero… ella no lo era.
La cola de Maki entonces se movió hacia… Hakinthos, era una bestia astuta y cruel. Su cola se arremolino alrededor del cuello de Hyakinthos… quería matarlo. Su apriete tremendo. NO…. CON TROLA TE!!! La ira de Maki aumentaba, pero su cola no se terminaba de cerrar alrededor del cuello de Cherry. Uno de sus compañeros, su único amigo junto con Merlot y Thrym. Debía resistir asfixiar de muerte a su compañero. Su salvador. Su dios.
Pero. Tenia… debía hacerlo… se resistió mientras el carnicero le dominaba. La sangre le comenzó a sangrar, su ojo derecho y un rugido de dolor emergió gutural de su garganta resistiéndose los dientes y colmillos… mierda como le dolían. Efectos secundarios o era su voluntad tratando de resistirse?. Mierda no podía.
De pronto escucho a una cantidad de gente, un bullicio como un tropel interminable que se comenzaba a escuchar por los pasillos. Maki entonces sucumbió a su locura, pero estaba atrapada pero no indefensa. Su cola, su mejor baza… entonces se volvió desquiciada. Su tamaño de pronto se redujo... su katana cayó al suelo, pero no perdió el agarre de su tanto. Su forma. Una pequeña iguana, pero tan peligrosa como un mono con navaja.
Se remeció un poco agarrada de las manitas por Hyakinthos… pero eso no la detuvo el movimiento fue veloz. Girando sobre si misma lanza un golpe contra Hyakintos. El golpe poderoso… letal. —DANZA ESCAMOSA: PARA ELISA!!— Obligando a que le soltase… y ya en el suelo, la pequeña criatura feroz desenfundo su daga y entonces cuando se sacudió la cabeza vio aparecer algo horrendo… una especie de guardias. Un chillido fue suficiente para lanzarse contra las batas y las armas de los enemigos.
Salto sobre todos ellos y usando sus armas giro sobre si misma como un nuevo tifón… su cola, su tanto y su daga. Con todo eso corto, mutilo y derribo a la horda. Sangre carne y pedazos de ropa salió disparada. En todas direcciones. Ahora… resoplando y con furia a flor de piel. Armada y aun mas poderosa que antes. Maki chiquita toda vede toda iguanienta. Se enfrentará a su Doctor de la muerte. El carnicero de los cerezos.
—Essssto.. esss mio ssssiiii— Maki primero eso si lo ignoro y comenzo a hacer surgir sus pensamientos más básicos y animales. Buscando y despojando a los guardias y científicos de sus pertenencias… —Berris… berris… me encantan los berris— Dijo con ojos codiciosos como si fuera un pequeño dragón.
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