Nostalgia | PR
#1
Kyodaina, costas. Día 42 de Otoño, año 17

La noche se hundía poco a poco en su plenitud. La temperatura bajó, cómplice de un cielo estrellado y la brisa tranquila, pero fresca, del otoño. El oleaje era calmo, la luna pequeña y lejana, el fuego tibio y crepitante. Un majestuoso velero se mecía a pocos metros de la costa y en la arena, vigilantes, descansaban dos personas.

—Oi, Juancho.

Enji se rascó el cuello.

El recientemente promovido capitán estaba sentado sobre uno de cinco troncos acomodados alrededor de la fogata. Solamente llevaba su ropa interior, reticente, como siempre, a vestir el uniforme. La última temporada, contando las semanas previas a la Reverse Mountain, en Baterilla, junto a los meses que llevaba en la Grand Line, la vigilancia constante de superiores marines lo obligó a llevar el chaleco sobre los hombros prácticamente en todo momento, cosa de la que estaba descansando ahora que atracaban en una isla deshabitada, tropical y salvaje, donde la máxima autoridad de la marina era… ¿él?

Exhaló una espesa voluta de humo. ¿Quién lo diría? Capitán de una división de cinco con su propio barco recientemente adquirido. Cómo podían cambiar las cosas en unos meses.

Bajó el cigarro y lo sostuvo entre índice y corazón, la mirada perdida en las llamas y su sonido crepitante. Juan Sebastian era el único junto a él en la fogata; Akira, Masami y Sigrid debían estar en el barco. En unos momentos se sentarían a comer algo junto al fuego. Hasta entonces, el trabajo de ellos era mantener la llama viva.

—Estos últimos meses fueron una locura, ¿eh, tortugón? —señaló, poniendo su mano sobre la capa de capitán que tenía a su lado, doblada sobre el tronco—. Con tanta mierda pasando una detrás de otra, se me olvidó pedirte algo. Mira, el día de los locos esos del parque… —Levantó la capa y debajo estaban los guantes, los Jarngreipr. Después de meses, finalmente los recuperó del fondo de su bolsa de cosas—. Estos muchachones terminaron bastante mal.

La estructura de caucho y goma, con aberturas para colocar planchas metálicas que endurecieran los golpes, estaba atravesada por un corte diagonal en ambos guantes. Las partes metálicas estaban sueltas a un lado de ellos y se notaba a simple vista que era imposible utilizarlos en ese estado.

—¿Crees que haya esperanza para ellos? Son prácticamente una reliquia familiar a estas alturas —dijo, pidió, mientras tomaba los guantes y se los acercaba al gyojin cangrejo—. Los dejo en tu pinza.

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Nostalgia | PR - por Enji - 29-04-2026, 11:08 PM
RE: Nostalgia | PR - por Juan Sebastian - 30-04-2026, 01:36 PM
RE: Nostalgia | PR - por Akira Raito - 06-07-2026, 05:13 PM

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