30-04-2026, 09:27 AM
Caminamos durante un rato. Durante el paseo caminé por delante, de manera constante y marcando el paso con el mechero en mi diestra. Cada ocho pasos, cuando mi siniestra tocaba el suelo, cerraba el mechero con un clic que resonaba entre Karl y yo. No hubo palabras, ni creo que hicieran falta. Tenía mis propios pensamientos y tenía mucho que pensar sobre lo que había pasado. La pista había resultado no ser fructífera y solo nos quedaba rezar por que Apolo o Fuguwu hubieran sacado algo de sus líneas de investigación. Por un lado, el apostador parecía tener algo interesante que ofrecer, pero no tenía mucha fe en la cantante. Pero, quién sabe, me suelo equivocar, hay que confiar en la habilidad de la División de mi amigo.
Volvimos a entrar al pueblo, por la avenida que caminamos inicialmente con el falso Sheriff. Fue entonces cuando, de manera sorpresiva, un grito no llamó la atención y, desde nuestra zurda alguien pedía a su interlocutor que volviera junto a él. Mirando hacia la zona mientras continuaba andando con el mechero en la mano, observé una yegua naranja corriendo como alma que lleva el diablo hacia nosotros. Me daba bastante igual, era un caballo, teníamos una misión y tampoco era un peligro. Karl sin embargo dejó que la gaviota que lleva dentro saliera a flote y, gritando que alguien estaba en apuros, saltó a frenar a la yegua desbocada placándola y haciendo que se frenara en seco, gracias al tamaño y fuerza de la Marine.
Karl intentó calmar al animal susurrándole. La escena era ridícula, pero supongo que era parte de la esencia de la División 9. No tuve mucho tiempo de prestar atención pues, acto seguido mi Den Den Mushi comenzó a sonar. — V. — contesté sacándolo del abrigo y poniéndolo delante de mi. Era Fuguwu, decía haber perdido dinero por estar oxidado en las apuestas. Su mensaje fue claro. — Recibido. Recoge al sambista de secano y nos vemos en diez. — espeté para acto seguido girar hacia Karl. — Hay que moverse, Karl. Era Fuguwu. — dije, esperando que Karl terminara lo que estuviera haciendo y pudiéramos proseguir.
Volvimos a entrar al pueblo, por la avenida que caminamos inicialmente con el falso Sheriff. Fue entonces cuando, de manera sorpresiva, un grito no llamó la atención y, desde nuestra zurda alguien pedía a su interlocutor que volviera junto a él. Mirando hacia la zona mientras continuaba andando con el mechero en la mano, observé una yegua naranja corriendo como alma que lleva el diablo hacia nosotros. Me daba bastante igual, era un caballo, teníamos una misión y tampoco era un peligro. Karl sin embargo dejó que la gaviota que lleva dentro saliera a flote y, gritando que alguien estaba en apuros, saltó a frenar a la yegua desbocada placándola y haciendo que se frenara en seco, gracias al tamaño y fuerza de la Marine.
Karl intentó calmar al animal susurrándole. La escena era ridícula, pero supongo que era parte de la esencia de la División 9. No tuve mucho tiempo de prestar atención pues, acto seguido mi Den Den Mushi comenzó a sonar. — V. — contesté sacándolo del abrigo y poniéndolo delante de mi. Era Fuguwu, decía haber perdido dinero por estar oxidado en las apuestas. Su mensaje fue claro. — Recibido. Recoge al sambista de secano y nos vemos en diez. — espeté para acto seguido girar hacia Karl. — Hay que moverse, Karl. Era Fuguwu. — dije, esperando que Karl terminara lo que estuviera haciendo y pudiéramos proseguir.
Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios

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