19-11-2023, 01:56 AM
[personajeinvalido=537]
El débil en valor, es fuerte en astucia. Supongo.
Tras la aparición de la dupla de pistoleros, tanto Joe como yo mismo intentamos calmar las aguas y apaciguar a los dos individuos. Estos, sin embargo, parecían hablar con frases inconexas sacadas de algún libro. ¿Pero quién soy yo para criticar eso? Justo en ese entonces, la puerta del campanario se abrió y de ella apareció una figura que ordeno detenerse a los presentes con un tono autoritario. El individuo, que debía medir cuatro o cinco veces lo que yo, caminó hasta nosotros para ubicarse detrás de nosotros. Parecía tener bastante información sobre nosotros, tanto sobre el "ascenso" de Joe como sobre mi gremio. Me parecía sumamente extraño que supiera algo de mi gremio, ya que nuestra pelea tuvo lugar en un barco en la mar, pero... quién sabe. Los secretos tienen las patas cortas, eso lo sabe todo el mundo, pero nadie sabe si tienen alas o si nadan. Tras una queja del ornitorrinco por haber derrotado a algún compañero suyo, una figura apareció del cielo y tras retirar sus vestimentas, que iban a juego con los demás de la banda, mostró ser una humana con varios brazos y alas. Posiblemente era una usuaria de Zoan como mi compañero, de algún modelo de Mushi Mushi, o no encontraba una explicación para su apariencia. Hizo mención de algo interesante: "con este nuevo poder". ¿Acaso eran neófitos en el uso de las frutas del diablo? Si esto era así, es posible que tuvieran más y eso... eso me interesaba.
El individuo gigante reveló su apariencia a la vez que determinaba que nos llevarían ante la presencia de Nimda y se presentaba como Hawk, aseverando que esto era un secuestro y que ellos eran la banda de los Dalton, todo esto mientras nos apuntaba con un cañón desde su lengua y el ornitorrinco ordenaba a la mujer maniatarnos.
La situación era simple, más allá de lo que podía parecer. Se trataba de una puerta lógica de tipo "sí" o "no". Luchar o rendirse. Inferioridad numérica, total carencia de información sobre el enemigo (o si habría más escondidos) y posibilidad de que tuvieran más recursos. Fácil decisión. - Mientras me invitéis a un café, me sirve. - Dije enfundando a Shimei Kaeru den su saya y colocándola en el cinturón para, acto seguido, ofrecer mis manos hacia la mujer alada con una leve sonrisa y un guiño con mi ojo izquierdo. - No me las ates muy fuerte, tengo la piel sensible. - O nos coronamos o nos degüellan. Total... ¿Qué coño importa?
El débil en valor, es fuerte en astucia. Supongo.
Tras la aparición de la dupla de pistoleros, tanto Joe como yo mismo intentamos calmar las aguas y apaciguar a los dos individuos. Estos, sin embargo, parecían hablar con frases inconexas sacadas de algún libro. ¿Pero quién soy yo para criticar eso? Justo en ese entonces, la puerta del campanario se abrió y de ella apareció una figura que ordeno detenerse a los presentes con un tono autoritario. El individuo, que debía medir cuatro o cinco veces lo que yo, caminó hasta nosotros para ubicarse detrás de nosotros. Parecía tener bastante información sobre nosotros, tanto sobre el "ascenso" de Joe como sobre mi gremio. Me parecía sumamente extraño que supiera algo de mi gremio, ya que nuestra pelea tuvo lugar en un barco en la mar, pero... quién sabe. Los secretos tienen las patas cortas, eso lo sabe todo el mundo, pero nadie sabe si tienen alas o si nadan. Tras una queja del ornitorrinco por haber derrotado a algún compañero suyo, una figura apareció del cielo y tras retirar sus vestimentas, que iban a juego con los demás de la banda, mostró ser una humana con varios brazos y alas. Posiblemente era una usuaria de Zoan como mi compañero, de algún modelo de Mushi Mushi, o no encontraba una explicación para su apariencia. Hizo mención de algo interesante: "con este nuevo poder". ¿Acaso eran neófitos en el uso de las frutas del diablo? Si esto era así, es posible que tuvieran más y eso... eso me interesaba.
El individuo gigante reveló su apariencia a la vez que determinaba que nos llevarían ante la presencia de Nimda y se presentaba como Hawk, aseverando que esto era un secuestro y que ellos eran la banda de los Dalton, todo esto mientras nos apuntaba con un cañón desde su lengua y el ornitorrinco ordenaba a la mujer maniatarnos.
La situación era simple, más allá de lo que podía parecer. Se trataba de una puerta lógica de tipo "sí" o "no". Luchar o rendirse. Inferioridad numérica, total carencia de información sobre el enemigo (o si habría más escondidos) y posibilidad de que tuvieran más recursos. Fácil decisión. - Mientras me invitéis a un café, me sirve. - Dije enfundando a Shimei Kaeru den su saya y colocándola en el cinturón para, acto seguido, ofrecer mis manos hacia la mujer alada con una leve sonrisa y un guiño con mi ojo izquierdo. - No me las ates muy fuerte, tengo la piel sensible. - O nos coronamos o nos degüellan. Total... ¿Qué coño importa?
Resumen
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