30-04-2026, 08:59 PM
Miró hacia atrás, asegurándose de que la hoguera estuviese del todo apagada, hasta seguir al hombre mink con paso tranquilo; no tenía intención de que por accidente comenzasen un incendio y aquello sería algo que la haría sentir muy mal durante días, por otro lado, Kibai acaparaba de manera muy enorme su atención con cada palabra que soltaba.
—Lo haces sonar como si fuese algo mágico— Sonrió, notandose la enorme pasión que el hombre poseía por la cocina, y se preguntó si su hombre ideal o persona tendría una habilidad así; después de todo, sería algo conveniente y le alegraba la idea de tener a alguien con quien compartir comida rica, pero tampoco es como si hubiese pensado demasiado en que encontraría a alguien así, cuando Moja apareció en su mente, llevó un puño a sus labios, tosiendo un poco para dar la impresión de que el repentino sonrojo era culpa de la fuerza de su tos. —A la próxima que nos veamos— Si es que había próxima; el peso de la revolución volvió a caer sobre sus hombros. —¿me podrías dar clases de cocina? Tengo a alguien que me gustaría hacer sonreír también— Hizo un par de cálculos, sin saber exactamente cuánto necesitaría cocinar para alguien que medía diez metros.
Las siguientes palabras del rubio la hicieron detenerse, con los engranajes de su cabeza girando de manera absurda hasta salir algo de humor por sus orejas.
—¿El llamarte tierno, suavecito… se podría considerar un insulto?
Prefería aclarar aquello cuanto antes, rascándose un poco el mentón. —¿Cuando hay luna llena… os volvéis, cómo decirlo, mas… grandes?— Sintió un enorme signo de interrogación danzar sobre su cabeza; hasta ahora no vio a ningún mink debajo de la luna llena. —¿Podría verlo?— Ante lo siguiente, no pudo evitar reírse, de manera silenciosa, y sacudió su cabeza, ahora le costaba un poco imaginarlo ronronear. —Kibai, solo una cosita, la violencia, el ver a gente morir, ser herida, la sangre… no es algo nuevo para mí y eso que sé que parezco una muñeca de porcelana— Soltó un suspiro, odiando y gustándole aquello por igual, ya que hasta el día de hoy, era algo que la salvaba mucho durante las peleas, pero su valor siempre fue determinado por su rostro, parte del secuestro fue cometido por lo bonita que le pareció a un noble; era un arma de doble filo. —Así que… en caso de contenerte por alguna razón a mi lado, no lo hagas; también eres libre de tratarme con más fiereza, si te llamo tie… eso otra vez.
Se encogió de hombros y de pronto, en un pequeño parpadeo, Seraphine se movió dejando al mink atrás, con las palabras en la boca, buscando llamar la atención de los jugadores para poder unirse, y miró a Kibai, haciéndole señales de que viniera.
—¡Venga!— Dio unos saltitos animada. —¡A jugar!
—Lo haces sonar como si fuese algo mágico— Sonrió, notandose la enorme pasión que el hombre poseía por la cocina, y se preguntó si su hombre ideal o persona tendría una habilidad así; después de todo, sería algo conveniente y le alegraba la idea de tener a alguien con quien compartir comida rica, pero tampoco es como si hubiese pensado demasiado en que encontraría a alguien así, cuando Moja apareció en su mente, llevó un puño a sus labios, tosiendo un poco para dar la impresión de que el repentino sonrojo era culpa de la fuerza de su tos. —A la próxima que nos veamos— Si es que había próxima; el peso de la revolución volvió a caer sobre sus hombros. —¿me podrías dar clases de cocina? Tengo a alguien que me gustaría hacer sonreír también— Hizo un par de cálculos, sin saber exactamente cuánto necesitaría cocinar para alguien que medía diez metros.
Las siguientes palabras del rubio la hicieron detenerse, con los engranajes de su cabeza girando de manera absurda hasta salir algo de humor por sus orejas.
—¿El llamarte tierno, suavecito… se podría considerar un insulto?
Prefería aclarar aquello cuanto antes, rascándose un poco el mentón. —¿Cuando hay luna llena… os volvéis, cómo decirlo, mas… grandes?— Sintió un enorme signo de interrogación danzar sobre su cabeza; hasta ahora no vio a ningún mink debajo de la luna llena. —¿Podría verlo?— Ante lo siguiente, no pudo evitar reírse, de manera silenciosa, y sacudió su cabeza, ahora le costaba un poco imaginarlo ronronear. —Kibai, solo una cosita, la violencia, el ver a gente morir, ser herida, la sangre… no es algo nuevo para mí y eso que sé que parezco una muñeca de porcelana— Soltó un suspiro, odiando y gustándole aquello por igual, ya que hasta el día de hoy, era algo que la salvaba mucho durante las peleas, pero su valor siempre fue determinado por su rostro, parte del secuestro fue cometido por lo bonita que le pareció a un noble; era un arma de doble filo. —Así que… en caso de contenerte por alguna razón a mi lado, no lo hagas; también eres libre de tratarme con más fiereza, si te llamo tie… eso otra vez.
Se encogió de hombros y de pronto, en un pequeño parpadeo, Seraphine se movió dejando al mink atrás, con las palabras en la boca, buscando llamar la atención de los jugadores para poder unirse, y miró a Kibai, haciéndole señales de que viniera.
—¡Venga!— Dio unos saltitos animada. —¡A jugar!
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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