[personajeinvalido=537]
Me parecía increíble lo que estaba sucediendo.
Dos críos estaban apuntándonos con armas. Sinceramente, por un momento pensé en tirarme sobre ellos, coger al que lloraba del cuello para estrangularlo y que Viktor hiciera pato a la pequinesa con el otro. Pero... mente fría.
Ambos se pusieron a decir tonterías, o cosas sin sentido. Yo desde luego no las entendía. Simplemente, me quedé quieto, mirándolos fijamente por si tenía que actuar rápidamente. Viktor ya me había demostrado que puedo confiar en él, y me va a seguir si yo actúo primero, y viceversa. Pero ambos de momento estábamos tranquilos analizando todo esto. A decir verdad, esto parecía una guardería. Cuando el pelirrojo parece ser que iba a realizar un disparo, abrí los ojos y encogiendo mi cuerpo un poco, estaba decidido a hacerlo, iba a lanzarme contra el crío y destrozarlo. Pero de repente, una voz dio el alto.
Del campanario salió... no lo sé, media muchísimo, diría que más que el doble que yo en mi forma híbrida. Ya no estaba entendiendo nada. Cuando me quise dar cuenta, mencionó lo de mi ascenso a comandante, y también algo relacionado con Viktor - ¿Quién es este tipo y porque sabe estás cosas? - Pensé mientras le miraba sin moverme. Para terminar con toda esta locura, aterrizó una niña con... forma... de avispa, y el pelo morado - ¿MINATO? - No... no era él. Era una chica. Pero, era muy parecida a Minato, además con esa forma de avispa, o abeja. Ya no sabía qué pensar ni que decir. La figura enorme se acercó a nosotros y reveló su identidad. Era una jirafa. Pero no como el fallecido Taka. Era una jirafa de verdad. Nunca había visto esta raza antes. A esto, se nos acercó y con un cañón qué salía de su boca nos apuntó y nos dijo que estábamos arrestados por la banda de los Dalton.
En esta situación, Viktor y yo estábamos en una situación totalmente inferior. No sabía qué estaba pasando, pero la realidad es que nos superaban en número. Escuché como mi compañero guardó su arma y hablaba a la mujer, realmente pensó lo mismo que yo, lo mejor era entregarse de momento. Tras atar las manos de Viktor, yo hice lo mismo. Las puse delante de la señorita para que me las atara sin oponer ningún tipo de resistencia.
Miré a la jirafa y solamente le pregunté una cosa - ¿Quién es Nimda? -
Me parecía increíble lo que estaba sucediendo.
Dos críos estaban apuntándonos con armas. Sinceramente, por un momento pensé en tirarme sobre ellos, coger al que lloraba del cuello para estrangularlo y que Viktor hiciera pato a la pequinesa con el otro. Pero... mente fría.
Ambos se pusieron a decir tonterías, o cosas sin sentido. Yo desde luego no las entendía. Simplemente, me quedé quieto, mirándolos fijamente por si tenía que actuar rápidamente. Viktor ya me había demostrado que puedo confiar en él, y me va a seguir si yo actúo primero, y viceversa. Pero ambos de momento estábamos tranquilos analizando todo esto. A decir verdad, esto parecía una guardería. Cuando el pelirrojo parece ser que iba a realizar un disparo, abrí los ojos y encogiendo mi cuerpo un poco, estaba decidido a hacerlo, iba a lanzarme contra el crío y destrozarlo. Pero de repente, una voz dio el alto.
Del campanario salió... no lo sé, media muchísimo, diría que más que el doble que yo en mi forma híbrida. Ya no estaba entendiendo nada. Cuando me quise dar cuenta, mencionó lo de mi ascenso a comandante, y también algo relacionado con Viktor - ¿Quién es este tipo y porque sabe estás cosas? - Pensé mientras le miraba sin moverme. Para terminar con toda esta locura, aterrizó una niña con... forma... de avispa, y el pelo morado - ¿MINATO? - No... no era él. Era una chica. Pero, era muy parecida a Minato, además con esa forma de avispa, o abeja. Ya no sabía qué pensar ni que decir. La figura enorme se acercó a nosotros y reveló su identidad. Era una jirafa. Pero no como el fallecido Taka. Era una jirafa de verdad. Nunca había visto esta raza antes. A esto, se nos acercó y con un cañón qué salía de su boca nos apuntó y nos dijo que estábamos arrestados por la banda de los Dalton.
En esta situación, Viktor y yo estábamos en una situación totalmente inferior. No sabía qué estaba pasando, pero la realidad es que nos superaban en número. Escuché como mi compañero guardó su arma y hablaba a la mujer, realmente pensó lo mismo que yo, lo mejor era entregarse de momento. Tras atar las manos de Viktor, yo hice lo mismo. Las puse delante de la señorita para que me las atara sin oponer ningún tipo de resistencia.
Miré a la jirafa y solamente le pregunté una cosa - ¿Quién es Nimda? -
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