01-05-2026, 01:36 PM
—De seguro que tus amigos te dicen que eres insufrible.
Lo miró directo a los ojos, con una ceja alzada, manteniendo una sonrisa amable, aunque en una parte de ella, podía apreciarse un brillo sádico, buscando meterse un poco con él por hacerla sufrir una personalidad hiperactiva que a veces, Seraphine no sabía donde agarrar sin cansarse, las personas como Shin podían ser a veces su peor pesadilla, ya que la dejaban plantada en su lugar, con los engranajes de su mente girando con absurda rapidez al punto de sufrir un cortocircuito, pero aquello no invoca malicia o furia en la de cabellos bicolores, ninguno de los dos tenían la culpa de ello y muy de seguro, que encontrarán un equilibrio donde se llevasen bien, Shin parecía ser de los que siempre tenían un buen momento, a excepción de un par de horas atrás y Seraphine quería una pizca de ello.
—No sé— Se relamió los labios, con un sonrojo manifestándose en sus mejillas. —Me viene otra persona a la mente cuando se habla de mejores condimentos— Arrugó su nariz, quedándose pensativa, casi pareciendo suspendida mientras pensaba en Moja, hasta que se dio cuenta de lo que hacía y ese sonrojo se volvió un volcán en potencia, un rojo hasta sus orejas, y de inmediato retrocedió un poquito hacia atrás, como un hámster. Odiaba que a veces Seraphine pudiese ser una romántica, haciendo un puño, y lo agitó detrás de su espalda; ahora solo falta que fuese virgen y tendría casi la mayoría de los atributos que se le asociaban a una tonta enamorada.
—¿Los modales no suelen incluir el ser modesto?
Buscó distraer como fuese posible su pequeña metedura de pata, sin entender por qué a veces tenía que ser tan honesta, el repentino cambio en su actitud no le pasó desapercibido, sin saber si debería golpearle o no con su libreta por mirarla de esa forma, con el pasar del tiempo, Seraphine se volvió más fuerte y quería que se respetase eso. Y sí debía de ser sincera, eran palabras que ya escuchó antes, Seraphine estaba batallando contra la esclavitud desde otra facción, no gustándole demasiado que, con el pasar del tiempo, en vez de reaccionar con alegría, el cansancio era palpable, dudando cada vez más si era posible el conseguir aquello, sintiendo que no podía decir nada cuando dejó a los demás esclavos atrás en aquella mansión embrujada y hasta el día de hoy no hizo nada para ayudarlos.
Sin darse cuenta, su expresión se tornó adolorida y bajó la mirada a su regazo, mordiendo el labio inferior, contando hasta diez y lo volvió a mirar directo a los ojos. —¿Y te asegurarás de mantener ese nuevo orden, aunque ya no estés entre los vivos?— Parecía que nadie pensaba en lo que venía después.
Lo miró directo a los ojos, con una ceja alzada, manteniendo una sonrisa amable, aunque en una parte de ella, podía apreciarse un brillo sádico, buscando meterse un poco con él por hacerla sufrir una personalidad hiperactiva que a veces, Seraphine no sabía donde agarrar sin cansarse, las personas como Shin podían ser a veces su peor pesadilla, ya que la dejaban plantada en su lugar, con los engranajes de su mente girando con absurda rapidez al punto de sufrir un cortocircuito, pero aquello no invoca malicia o furia en la de cabellos bicolores, ninguno de los dos tenían la culpa de ello y muy de seguro, que encontrarán un equilibrio donde se llevasen bien, Shin parecía ser de los que siempre tenían un buen momento, a excepción de un par de horas atrás y Seraphine quería una pizca de ello.
—No sé— Se relamió los labios, con un sonrojo manifestándose en sus mejillas. —Me viene otra persona a la mente cuando se habla de mejores condimentos— Arrugó su nariz, quedándose pensativa, casi pareciendo suspendida mientras pensaba en Moja, hasta que se dio cuenta de lo que hacía y ese sonrojo se volvió un volcán en potencia, un rojo hasta sus orejas, y de inmediato retrocedió un poquito hacia atrás, como un hámster. Odiaba que a veces Seraphine pudiese ser una romántica, haciendo un puño, y lo agitó detrás de su espalda; ahora solo falta que fuese virgen y tendría casi la mayoría de los atributos que se le asociaban a una tonta enamorada.
—¿Los modales no suelen incluir el ser modesto?
Buscó distraer como fuese posible su pequeña metedura de pata, sin entender por qué a veces tenía que ser tan honesta, el repentino cambio en su actitud no le pasó desapercibido, sin saber si debería golpearle o no con su libreta por mirarla de esa forma, con el pasar del tiempo, Seraphine se volvió más fuerte y quería que se respetase eso. Y sí debía de ser sincera, eran palabras que ya escuchó antes, Seraphine estaba batallando contra la esclavitud desde otra facción, no gustándole demasiado que, con el pasar del tiempo, en vez de reaccionar con alegría, el cansancio era palpable, dudando cada vez más si era posible el conseguir aquello, sintiendo que no podía decir nada cuando dejó a los demás esclavos atrás en aquella mansión embrujada y hasta el día de hoy no hizo nada para ayudarlos.
Sin darse cuenta, su expresión se tornó adolorida y bajó la mirada a su regazo, mordiendo el labio inferior, contando hasta diez y lo volvió a mirar directo a los ojos. —¿Y te asegurarás de mantener ese nuevo orden, aunque ya no estés entre los vivos?— Parecía que nadie pensaba en lo que venía después.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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