01-05-2026, 04:31 PM
El contacto con sus alas fue muy agradable, no siempre alguien trataba de esa manera sus alas, no por que las golpeara, la retribución fue similar. El toque a las alas de Seraphine fue suitl, delineado, para un ser con alas puede sentirse algo similar a una cosquilla en la espalda. A pesar de ella ser mucho más alta que yo la verdad es que en tamaño de alas la cosa cambiaba. Nuestro intercambio fue curioso, sencillo, sin invasión, sin observadores, no es como que estuviéramos compartiendo algo intimo, pero no todos podían disfrutar del tacto con las alas del otro.
— ¿Volar yo? en algún momento de mi vida lo hice, pero fue hace tanto tiempo ya que no me acuerdo. —
Luego de la experiencia con las plumas tocó hacer un poco de vals. Un pequeño tocadiscos que adornaba la cocina que se encontraba allí presente el cual puse a sonar con el acetato que yo tenía, regulandoun poco el sonido de la bocina hasta que fuera leve, pero audible dentro de nuestra habitación. Nuestros dueños no podían saber que nosotros estábamos haciendo escándalo, socializando más alla de lo que se nos permite.
Una postura erguida, me puse recto, como un perfecto galante, para dar pasos con ella. Sus piernas mucho más largas que las mías, su postura mucho más elegante, nuestra diferencia de altura. En mi cabeza me atraía estar con una chica elegante, pero en mi cabeza saboteadora estaba seguro que este no podría ser ni el momento ni el lugar. Lo mejor sería disfrutar, entre pasos, siguen la melodía, en su inicio como dando lugar para conocer el espacio del que tienen disponibles, luego comienzan a seguir más el ritmo de la misma.
Pasos que nos llevan a movernos, inicio hasta atrás, luego mi izquierda, luego Serafine hacia atrás, luego mi derecha. Una sensación en mi estómago fue demasiado agradable, me hizo sonreír aun cuando sé que estoy aquí. Los pasos sencillos se fueron cambiando para que al mismo tiempo dieramos una vuelta ambos viéndonos las caras y luego nuestras manos siguieran y yo diera una vuelta sobre mi eje. Claro, soy más bajito el giro que normalmente lo hacía la mujer lo hice yo. No me importaba, no es que estuviéramos aquí para impresionar a un público, y además me dejaba pavonearse mis plumas a mi contraparte.
Bailar cada vez mas juntos cuando la melodía y el compás aceleran un poco, así movernos con más soltura mientras lo permite el espacio y nuestro cuerpos que no son pequeños. Incluso desplazarnos en el diagonal de la habitación hasta que el tocadiscos levanta su aguja de acetato y de manera instintiva buscó hacer aquella postura donde la mujer se acuesta sobre mi brazo al finalizar una danza.
— ¿Y bien?— Le digo, luego de haber hecho todo el esfuerzo por completo para no haber pisado a una chica tan delicada, pero igual consiente de que mi torpeza no es comparable con la danza que haría un diestro bailarín. Igual y si ella dice que lo hice bien podríamos bailar otra pieza.
— ¿Volar yo? en algún momento de mi vida lo hice, pero fue hace tanto tiempo ya que no me acuerdo. —
Luego de la experiencia con las plumas tocó hacer un poco de vals. Un pequeño tocadiscos que adornaba la cocina que se encontraba allí presente el cual puse a sonar con el acetato que yo tenía, regulandoun poco el sonido de la bocina hasta que fuera leve, pero audible dentro de nuestra habitación. Nuestros dueños no podían saber que nosotros estábamos haciendo escándalo, socializando más alla de lo que se nos permite.
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Una postura erguida, me puse recto, como un perfecto galante, para dar pasos con ella. Sus piernas mucho más largas que las mías, su postura mucho más elegante, nuestra diferencia de altura. En mi cabeza me atraía estar con una chica elegante, pero en mi cabeza saboteadora estaba seguro que este no podría ser ni el momento ni el lugar. Lo mejor sería disfrutar, entre pasos, siguen la melodía, en su inicio como dando lugar para conocer el espacio del que tienen disponibles, luego comienzan a seguir más el ritmo de la misma.
123… 223… 123… 223
Pasos que nos llevan a movernos, inicio hasta atrás, luego mi izquierda, luego Serafine hacia atrás, luego mi derecha. Una sensación en mi estómago fue demasiado agradable, me hizo sonreír aun cuando sé que estoy aquí. Los pasos sencillos se fueron cambiando para que al mismo tiempo dieramos una vuelta ambos viéndonos las caras y luego nuestras manos siguieran y yo diera una vuelta sobre mi eje. Claro, soy más bajito el giro que normalmente lo hacía la mujer lo hice yo. No me importaba, no es que estuviéramos aquí para impresionar a un público, y además me dejaba pavonearse mis plumas a mi contraparte.
Bailar cada vez mas juntos cuando la melodía y el compás aceleran un poco, así movernos con más soltura mientras lo permite el espacio y nuestro cuerpos que no son pequeños. Incluso desplazarnos en el diagonal de la habitación hasta que el tocadiscos levanta su aguja de acetato y de manera instintiva buscó hacer aquella postura donde la mujer se acuesta sobre mi brazo al finalizar una danza.
— ¿Y bien?— Le digo, luego de haber hecho todo el esfuerzo por completo para no haber pisado a una chica tan delicada, pero igual consiente de que mi torpeza no es comparable con la danza que haría un diestro bailarín. Igual y si ella dice que lo hice bien podríamos bailar otra pieza.
