04-05-2026, 04:58 AM
El hombre con la hoja de papel escucharía a la joven. La sonrisa que tenía en la cara se haría aún más grande y le extendería la hoja de papel para que ella pudiera llenar con sus datos el formulario; Miyori podría notar que la sonrisa del sujeto no era precisamente la más cómo que hubiera podido experimentar en una persona. Incluso, la mirada que tenía le podía recordar a la de cierto Gyojin pelágico a quien tuvo la fortuna -o infortuna- de conocer un tiempo atrás en Kutsukku, allí en el South Blues. Y no es que este hombre fuera un Goyjin, no, sino que había algo en su mirada que compartía con ese hombre: Y es que mentía. Y mentía bastante bien... pero al final, dos almas corrompidas por la deshonestidad eran idénticas en su interior.
—¡BIEN! ¡HAZ TU GENEROSO APORTE AQUÍ CON NUESTRO AMIGO! ¡Y CONTIGO COMPLETAMOS LA LISTA DE PARTICIPANTES! ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI —Se rió de manera extraña y luego de que hubiese dejado suficiente tiempo para que ella pusiera allí sus datos, hizo un gesto al hombre grande con la caja para que Miyori hiciera el pago de su cuota.
El tipo de la caja, que medía unos tres metros y medio de alto, y que bien podía ser igual de ancho a cuatro personas juntas una al lado de la otra, puso la caja abierta esperando a que la joven de cabellos rojizos pusiera el dinero allí. Ella podría ver que había bolsas con dinero, y también monedas y billetes sueltos. Había una cantidad considerable en esa caja no más. Fácilmente podría llegar a contar el medio millón de berries del premio. Quizás no era una estafa, después de todo, al menos el dinero del premio se podía ver y se podía intuir de dónde provenía. La misma gente que había pagado la entrada al concurso estaba pagando el premio. Y bueno, no era del todo ilegal. Al final, estaban compitiendo por ganar, ¿No?
—¿Ya terminaste, Chowder? Lleva a nuestra participante con los demás. Yo tengo que asegurarme de que no aparezcan más participantes ya que hemos completado la lista. ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI
El grandote asentiría. Tenía una cara bonachona. Se notaba que aparte de ser un grandote no era muy brillante. Aquellos dos hacían una dupla bastante complementaria. Mientras que el grande era ancho y fuerte, el otro era más bien corto de estatura, delgado y bastante vivo. Para alguien como Miyori, quien era conocedora de música, aquellos dos no parecían exactamente el tipo de persona que gustara de crear arte con un instrumento... aunque tampoco estaba bien juzgar un libro por su portada. ¿O sí? Bueno. Eso lo descubriría ella por su cuenta.
—Venga conmigo, señorita azul. Los que hacen musiquita están en la casa de los juegos. ¿Usted toca la guitarra pequeña con el palo? Creo que había otro que lo hacía también. Y había otro que soplaba un cuerno de metal. Ruidoso. Chowder se asusta. La guitarra pequeña es mejor. Hace a Chowder bailar AJUÑAJUÑUJU.
—¡¿QUÉ HACES AHÍ, CHOWDER? LLÉVATE A LA NIÑA CON LOS DEMÁS. LOS ALCANZO LUEGO. ¡Y NADA DE EMPEZAR SIN MI! ÑAJIÑAJIÑAJI
Y con ello dicho, Chowder guió a Miyori hasta el edificio en donde, se suponía, estaban los demás músicos, a quienes conocería más adelante.
El edificio en donde se iba a llevar acabo la competencia entre los músicos era una sala común, que se notaba que había sido alquilada a su propietario para ese propósito. No había ningún anuncio, sin embargo, y era más bien una bodega adecuada para tener eventos dentro. O al menos de eso daba la impresión. También podía parecer que era un sitio de mala muerte, para aquellos que sospechaban de todo. Pero Chowder se veía bastante tranquilo y hasta contento. Cuando abrió la puerta, Miyori vería que en el interior habían unas quince personas más, y todos tenían diferentes tipos de instrumentos consigo.
Pero junto con ellos, había alguien más. Uno que acompañaba a un niño. El niño tenía un aspecto sombrío. Más bien parecía una persona pequeña. Pero no. Era un niño. Quizás tenía alguna condición que lo hacía lucir más viejo. O a lo mejor era una persona pequeña vestida de niño. ¿Cuáles eran las probabilidades? El mundo era grande y diverso.
Pero volviendo al que acompañaba a ese niño, estaba un sujeto que tenía una cara que no inspiraba mucha confianza. Y no es que pareciera tramposo. En realidad era un tipo que lucía más bien como un tonto. Tenía una sonrisa fingida y una mirada que se notaba que se creía superior a los demás. No llevaba ningún instrumento consigo. Sin embargo, fue el que se aproximó a la entrada para "saludar" a Miyori.
—Pero miren. ¡Bah-hah! Si es una princesita. Y tiene su violín y todo. Un gusto conocerla, señorita. Soy Vercingetórix ¡Bah-hah! ¿Y si deja la competencia y me acompaña en una cita? Mi amo puede pagarnos todo lo que usted quiera ¡Bah-hah!
Chowder no diría nada. Simplemente sonreiría de manera tonta a Miyori y la invitaría a que entrara. Igual no le dejaría mucho tiempo para responder, pues la estaba empujando dentro de la sala de manera pasiva con su cuerpo enorme y cerraría la puerta detrás de sí. Ahora Miyori podría decir, en todas todas, que estaba "dentro" de la competencia. El sujeto de nombre Vercingetórix seguía allí de pie, ofreciéndole su mano a ella, esperando la respuesta a su invitación.
—¡BIEN! ¡HAZ TU GENEROSO APORTE AQUÍ CON NUESTRO AMIGO! ¡Y CONTIGO COMPLETAMOS LA LISTA DE PARTICIPANTES! ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI —Se rió de manera extraña y luego de que hubiese dejado suficiente tiempo para que ella pusiera allí sus datos, hizo un gesto al hombre grande con la caja para que Miyori hiciera el pago de su cuota.
El tipo de la caja, que medía unos tres metros y medio de alto, y que bien podía ser igual de ancho a cuatro personas juntas una al lado de la otra, puso la caja abierta esperando a que la joven de cabellos rojizos pusiera el dinero allí. Ella podría ver que había bolsas con dinero, y también monedas y billetes sueltos. Había una cantidad considerable en esa caja no más. Fácilmente podría llegar a contar el medio millón de berries del premio. Quizás no era una estafa, después de todo, al menos el dinero del premio se podía ver y se podía intuir de dónde provenía. La misma gente que había pagado la entrada al concurso estaba pagando el premio. Y bueno, no era del todo ilegal. Al final, estaban compitiendo por ganar, ¿No?
—¿Ya terminaste, Chowder? Lleva a nuestra participante con los demás. Yo tengo que asegurarme de que no aparezcan más participantes ya que hemos completado la lista. ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI
El grandote asentiría. Tenía una cara bonachona. Se notaba que aparte de ser un grandote no era muy brillante. Aquellos dos hacían una dupla bastante complementaria. Mientras que el grande era ancho y fuerte, el otro era más bien corto de estatura, delgado y bastante vivo. Para alguien como Miyori, quien era conocedora de música, aquellos dos no parecían exactamente el tipo de persona que gustara de crear arte con un instrumento... aunque tampoco estaba bien juzgar un libro por su portada. ¿O sí? Bueno. Eso lo descubriría ella por su cuenta.
—Venga conmigo, señorita azul. Los que hacen musiquita están en la casa de los juegos. ¿Usted toca la guitarra pequeña con el palo? Creo que había otro que lo hacía también. Y había otro que soplaba un cuerno de metal. Ruidoso. Chowder se asusta. La guitarra pequeña es mejor. Hace a Chowder bailar AJUÑAJUÑUJU.
—¡¿QUÉ HACES AHÍ, CHOWDER? LLÉVATE A LA NIÑA CON LOS DEMÁS. LOS ALCANZO LUEGO. ¡Y NADA DE EMPEZAR SIN MI! ÑAJIÑAJIÑAJI
Y con ello dicho, Chowder guió a Miyori hasta el edificio en donde, se suponía, estaban los demás músicos, a quienes conocería más adelante.
El edificio en donde se iba a llevar acabo la competencia entre los músicos era una sala común, que se notaba que había sido alquilada a su propietario para ese propósito. No había ningún anuncio, sin embargo, y era más bien una bodega adecuada para tener eventos dentro. O al menos de eso daba la impresión. También podía parecer que era un sitio de mala muerte, para aquellos que sospechaban de todo. Pero Chowder se veía bastante tranquilo y hasta contento. Cuando abrió la puerta, Miyori vería que en el interior habían unas quince personas más, y todos tenían diferentes tipos de instrumentos consigo.
Pero junto con ellos, había alguien más. Uno que acompañaba a un niño. El niño tenía un aspecto sombrío. Más bien parecía una persona pequeña. Pero no. Era un niño. Quizás tenía alguna condición que lo hacía lucir más viejo. O a lo mejor era una persona pequeña vestida de niño. ¿Cuáles eran las probabilidades? El mundo era grande y diverso.
Pero volviendo al que acompañaba a ese niño, estaba un sujeto que tenía una cara que no inspiraba mucha confianza. Y no es que pareciera tramposo. En realidad era un tipo que lucía más bien como un tonto. Tenía una sonrisa fingida y una mirada que se notaba que se creía superior a los demás. No llevaba ningún instrumento consigo. Sin embargo, fue el que se aproximó a la entrada para "saludar" a Miyori.
—Pero miren. ¡Bah-hah! Si es una princesita. Y tiene su violín y todo. Un gusto conocerla, señorita. Soy Vercingetórix ¡Bah-hah! ¿Y si deja la competencia y me acompaña en una cita? Mi amo puede pagarnos todo lo que usted quiera ¡Bah-hah!
Chowder no diría nada. Simplemente sonreiría de manera tonta a Miyori y la invitaría a que entrara. Igual no le dejaría mucho tiempo para responder, pues la estaba empujando dentro de la sala de manera pasiva con su cuerpo enorme y cerraría la puerta detrás de sí. Ahora Miyori podría decir, en todas todas, que estaba "dentro" de la competencia. El sujeto de nombre Vercingetórix seguía allí de pie, ofreciéndole su mano a ella, esperando la respuesta a su invitación.
¡El juego está arreglado!

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)