04-05-2026, 07:42 AM
El dúo que coordina las inscripciones me resultaron curiosas, sobre todo por la forma en que interactuaban entre ellos. Cuando el joven delgado me entregó el formulario, algo en su actitud me hizo mantenerme alerta, ¿Quizás estafadores?, en el pasado, Yuuki me enseñó a reconocer a este tipo de personas, más que todo porque ella estafó a otros en aquel juego de mesa. Sin embargo, al acercarme a la caja de pagos y ver la enorme cantidad de dinero acumulado, entendí que todo parece legítimo, aun así, desde lo ocurrido con Arnold Redflag, mi corazón duda con facilidad de las personas… y eso me duele.
Comencé a andar por el lugar, inspeccionando a cada persona que estaba aquí, mis ojos mostraban estrellas de felicidad puesto que esta era mi oportunidad de conocer instrumentos que jamás había visto antes. —- ¿Me acompañas a ver los de los demás?, ¿Hace cuanto están aquí?, me habían dicho que fuí la última en inscribirse.
Chowder era el encargado de custodiar el cofre de las inscripciones, a simple vista, parece ser un hombre de complexión corpulenta, con una sensibilidad social algo limitada a comparación de su compañero que era más puntual con sus palabras. Chowder transmitía más bien la impresión de ser un alma pura.
Mi inscripción cerraba la lista, ¿Había límite?, me resultaba quizás algo raro puesto que la publicidad daba a conocer que era un evento de gran magnitud social, es decir, no daba la impresión de ser algo restringido. Y cuando llené el formulario no distinguí ni a cincuenta personas inscriptas.
Fue entonces que al recibir la orden del coordinador de listado, el joven Chowder se puso en pie y se acercó a mi persona para llamarme por “señorita azul”, el comentario me llamó la atención pues hoy vestía de blanco, aunque quizá se refería al color de mis ojos. Luego me dijo que los que hacían “musiquita” en la casa de los juegos, y, de algún modo, un escalofrío me recorrió la espalda, tal referencia me remontó al recuerdo de aquel Gyojin Marine que intentó acabar conmigo en el pasado, lo recordé soberbio en aquella sala de “juegos” congelados, dejé de pensar en ello cuando el señor trataba de mantener una conversación amena conmigo, logrando que me distrajera de esos horribles recuerdos, no parecía tener malas intenciones, incluso llegué a reírme ligeramente divertida, no por burla, sino porque me resultó chistosa su referencia sobre los violines, sobre Amphitrite. —- Se llaman violínes —- le corregí —- y sí, su melodía puede ser tanto alegre como triste.
Intenté explicarle pero nuestra conversación se vió interrumpida por los regaños del joven delgado que era su compañero, enojado porque aun seguíamos en ese mismo lugar, y claro, me preocupé por ser la razón por del cual Chowder recibía aquellos reclamos. —- Le sigo.
En silencio caminé junto al señor Chowder donde me guió hasta un edificio que seguramente encontraría a los demás músicos participantes, y al divisar la estructura, pronto me dí cuenta que se trata de un gran salón, sin anuncios, sin fachada de reconocimiento, como sí se tratase de una bodega nada más. Al abrir la puerta finalmente pude observar la cantidad de personas en su interior, unas quince personas en total, y para mi alivio, todos tenían un instrumento consigo, y eso me hizo sentir emoción como seguridad.
Mis ojos azules comenzaron a recorrer la sala, observando sus esquinas, buscando ventanas, pasillos al fondo o posibles escaleras, ¿por qué?, no lo sé, supongo son las manías que quedaron tras aquella pesadilla en la que casi pierdo mi libertad… mi vida. Mi inspección del lugar se vio interrumpida en el momento en que alguien se acercó lo suficiente como para hacerme notar que me estaban hablando. Entonces, mi mirada se posó sobre un joven de complexión escuálida, alto y con una seguridad absoluta para entablar amistades.
Al principio sonreí cortésmente ante su presentación, tenía un nombre bastante único, sin obviar su sonrisa, sin embargo, cuando me hizo la invitación a una cita no pude evitar mostrar suma sorpresa acompañado de un rubor naciente al darme cuenta de su interés por mí, —- ¿Q-qué, qué?, ¿cita?
Con un ligero empujón suave, no irrespetuoso, Chowder me invitó a entrar a lo que rápidamente dejé de interponerme en el umbral de la puerta, dejando que el hombre continuará con sus obligaciones de evento, como debe ser, luego miraría nuevamente a Vercingetorix, quien me ofreció la mano para corresponder su invitación a una cita patrocinada por su amo, ¿Ahora que hago? No quería ser grosera.
—- No soy buena con las citas, jejeje …. —- Intenté evitar, sujetándome a la correa de mi violín en señal de incomodidad, luego suspiré levemente intentando mitigar la conversación en otra dirección que no llevase a nada de romance. —- Mi nombre es Miyori Hoshino, un placer, ¿Qué clase de instrumentos usas?
Comencé a andar por el lugar, inspeccionando a cada persona que estaba aquí, mis ojos mostraban estrellas de felicidad puesto que esta era mi oportunidad de conocer instrumentos que jamás había visto antes. —- ¿Me acompañas a ver los de los demás?, ¿Hace cuanto están aquí?, me habían dicho que fuí la última en inscribirse.
Amphitrite Toca la Cancion
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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